Nueva evidencia de las implicaciones de Júpiter en la astrobioquímica terrestre
Por: NASA.
03 de junio de 2026

Tabla periódica de elementos, resaltados en azul: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Crédito de la imagen: NASA.
Un equipo de investigación con el apoyo de la NASA, ha aportado nueva información sobre cómo la Tierra primitiva pudo haber adquirido algunos elementos necesarios para que el planeta se volviera habitable. También sugieren un nuevo papel para Júpiter en la distribución de estos elementos en el joven Sistema Solar. El estudio, examina esta historia analizando la proporción de fósforo y nitrógeno en meteoritos de hierro y en objetos más jóvenes conocidos como condritas.
Nuestro Sistema Solar se formó a partir de gas y polvo que giraban alrededor del protosol hace más de 4.500 millones de años. Este gas contenía las materias primas necesarias para la formación de planetas, lunas y, en última instancia, la vida tal como la conocemos. Comprender cómo se formó la Tierra y el momento de su formación es fundamental para los astrobiólogos que estudian cómo y cuándo nuestro planeta se volvió habitable para la vida tal como la conocemos.
La joven Tierra necesitaba un suministro de los componentes esenciales para la vida, como nitrógeno y fósforo, para que se formaran las primeras células vivas. Existe un debate entre los científicos sobre el origen de los elementos esenciales para la vida en la Tierra. Algunas evidencias apuntan a que las condritas del Sistema Solar exterior viajaron hacia el interior, llegando a la Tierra en una etapa tardía de su formación.
Sin embargo, el nuevo estudio presenta una perspectiva diferente. Mediante experimentos de laboratorio y modelos geoquímicos, el equipo reconstruyó un mapa de las proporciones de fósforo-nitrógeno (P/N) en todo el Sistema Solar primitivo y encontró diferencias entre la primera (meteoritos de hierro) y la segunda (condritas) generación de planetesimales.
Los experimentos y el posterior modelado geoquímico demostraron que la primera generación presentaba una mayor proporción de P/N en el Sistema Solar exterior, disminuyendo dicha proporción hacia el Sistema Solar interior. Esta tendencia se invirtió en la segunda generación de planetesimales, que mostraron mayores proporciones de P/N en el Sistema Solar interior. Se cree que, durante la formación de la primera generación de planetesimales, hubo un flujo de material hacia el exterior que elevó la relación P/N en el Sistema Solar exterior. Luego llegó Júpiter.
A medida que Júpiter se formó y creció hasta alcanzar un tamaño (y una influencia gravitacional) descomunales, el planeta restringió el movimiento de fósforo y nitrógeno desde el Sistema Solar interior hacia el exterior. Esto significó que, cuando apareció la segunda generación de planetesimales, aquellos en el Sistema Solar interior presentaban una mayor proporción de fósforo y nitrógeno que sus parientes más alejados.
Los modelos de acreción geoquímica demuestran además que la composición actual de la relación P/N de la Tierra se reproduce mejor mediante los planetesimales del Sistema Solar interior, ya sean los relacionados con meteoritos de hierro o los relacionados con condritas. “El estudio sugiere que la Tierra adquirió su inventario de los elementos esenciales para la vida, fósforo y nitrógeno, principalmente del Sistema Solar interior, sin requerir una contribución significativa de los condritos del Sistema Solar exterior”, dijo el autor principal del estudio, Debjeet Pathak, estudiante de posgrado de la Universidad Rice.
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