Indicios minerales permiten rastrear el cambio climático en el pasado marciano
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Por: Rachel Barry, NASA.
27 de mayo de 2026

Esta imagen compuesta, que muestra las regiones más altas del Monte Sharp, fue tomada el 9 de septiembre de 2015 por el rover Curiosity de la NASA. En primer plano, a unos 3 kilómetros del rover, se observa una larga cresta repleta de hematita, un óxido de hierro. Crédito de la imagen: NASA / JPL-Caltech / MSSS.
Si bien las imágenes de la NASA han mostrado evidencia de antiguos ríos y lagos en Marte que se transformaron en dunas secas, persiste la incertidumbre sobre el momento en que se produjeron los cambios ambientales que pudieron haber contribuido a estas transformaciones. Ahora, los datos recopilados por el rover Curiosity de la NASA han revelado que los cristales individuales en la hematita de óxido de hierro pueden usarse como un marcador mineralógico de los cambios en el clima antiguo de Marte.
Científicos estudiaron 20 muestras recolectadas por Curiosity en diferentes altitudes del cráter Gale, las paredes de esta formación geológica revelan la historia ambiental de Marte capa por capa, y las zonas más profundas capturan sus primeros años. El equipo analizó datos del instrumento de Química y Mineralogía (CheMin) del rover y descubrió que la hematita presentaba distintos tamaños de cristalitos según la altitud.
También observaron que la goetita, un mineral que suele formarse junto con la hematita, estaba ausente en las muestras de las zonas bajas, pero presente en las de las zonas altas. Esto sugiere que el agua subterránea caliente podría haber permanecido hasta 4,7 millones de años en las capas más profundas del cráter Gale y que, durante gran parte de ese tiempo, estos acuíferos de larga duración podrían haber sido potencialmente habitables.
“Lo que descubrimos fue que las condiciones cálidas y húmedas persistieron durante largos periodos en las rocas enterradas, a pesar de que el clima de Marte se estaba volviendo más frío. Esto significa que, en las profundidades de esas rocas, esas condiciones más cálidas podrían haber propiciado la habitabilidad durante periodos mucho más prolongados, siempre y cuando se hubieran dado otros factores esenciales”, declaró Tanya Peretyazhko, coautora principal del estudio y científica planetaria de la división de Investigación y Exploración de Astromateriales del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston.
Los óxidos de hierro se consideran indicadores de la actividad del agua porque se forman en su presencia. Este estudio demuestra que la hematita también puede ser un marcador del cambio climático, basándose en el tamaño y la estructura de sus cristalitos, que varían según la temperatura. Los científicos descubrieron que los cristalitos de hematita de las zonas más elevadas del cráter Gale tenían un tamaño inferior a 10 nanómetros, mientras que los de las zonas más bajas eran generalmente más grandes, alcanzando hasta 65 nanómetros.
Estos hallazgos coincidieron con las observaciones de que las muestras de las zonas más elevadas contenían tanto hematita como goetita, mientras que las de las zonas más bajas carecían de goetita. Concluyeron que, en condiciones más cálidas, cuando el pH del agua es neutro o ligeramente alcalino, la goetita puede transformarse en hematita.
Estas condiciones más cálidas también favorecieron un aumento en el tamaño de los cristalitos de hematita en las capas más profundas del cráter Gale mediante un proceso conocido como maduración de Ostwald, en el que los cristalitos más pequeños se disuelven y contribuyen al crecimiento de los más grandes.
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