Nuevo estudio analiza las peculiaridades del sistema de lunas de Neptuno         

Por: Lori Dajose, Caltech.

21 de mayo de 2026

 

Esta imagen de agosto de 1989, proporcionada por la NASA, muestra el planeta Neptuno fotografiado por la sonda Voyager 2, procesada para mejorar la visibilidad de los detalles más pequeños. Crédito de la imagen: NASA vía AP.

 

        Neptuno, el más lejano de los planetas, actúa como un pastor para el Sistema Solar exterior, dispersando gravitacionalmente asteroides distantes conocidos como objetos del cinturón de Kuiper (KBO, por sus siglas en inglés). Comprender la historia de Neptuno proporciona pistas importantes sobre cómo el resto del Sistema Solar evolucionó hasta su estado actual. Neptuno es único: inclinado 30° sobre su costado, alberga algunas lunas inusuales, incluida Tritón, una luna del tamaño de Plutón.

 

Tritón orbita alrededor de Neptuno en sentido contrario, lo que indica que no se formó alrededor de Neptuno, sino que fue capturado por su gravedad tras formarse en otro lugar del sistema solar. Tras analizar la dinámica del sistema de satélites de Neptuno, los científicos señalan que la luna Nereida (la más lejana del sistema), podría ser la última de las compañeras originales del planeta que logró sobrevivir a una colisión cósmica. Tritón, irrumpió desde las gélidas afueras del Sistema Solar hace miles de millones de años, dispersando las lunas originales del planeta y poniéndolas en trayectorias de colisión destructivas.

 

        Júpiter, Saturno y Urano poseen sistemas lunares “típicos”, con varias lunas grandes que orbitan cerca del plano ecuatorial del planeta anfitrión, además de muchas lunas más pequeñas, llamadas satélites irregulares, ubicadas más lejos en órbitas inclinadas. Neptuno, en cambio, tiene una sola luna grande, Tritón, que contiene el 99,9% de la masa de todo su sistema lunar. Antes del sobrevuelo de Neptuno por la Voyager 2 en agosto de 1989, solo se conocía otra luna alrededor de Neptuno: Nereida. Descubierta por el astrónomo neerlandés Gerard Kuiper en 1949, Nereida ha representado desde entonces un misterio.

 

        La luna sigue una órbita excéntrica, girando alrededor de Neptuno en una elipse, y se encuentra lejos de su planeta, pero no tan distante como los satélites irregulares de los otros planetas gigantes. Curiosamente, Nereida no tiene una órbita retrógrada como Tritón, y su órbita es mucho menos inclinada que la de otras lunas irregulares del sistema solar. Dados estos detalles, los científicos debatieron el origen de Nereida durante 70 años, sin poder concluir si la luna fue capturada o se formó en el mismo lugar.

 

        En 2024, un equipo de estudiantes de posgrado de Caltech, utilizaron el Telescopio Espacial James Webb (JWST) para observar el sistema de lunas de Neptuno, con Nereida como uno de los objetivos. El equipo empleó el espectrógrafo de infrarrojo cercano del JWST, que divide la luz en sus múltiples longitudes de onda para obtener información química sobre los objetos astronómicos. El espectro de Nereida resultó ser bastante diferente al de los objetos del cinturón de Kuiper; de hecho, Nereida era más similar a las lunas de Urano. Basándose en los datos de observación, que sugerían un origen no capturado para Nereida.

 

        Las simulaciones mostraron que, cuando Tritón se estrelló contra el sistema neptuniano y fue capturado, las lunas neptunianas existentes podrían haber sido expulsadas a órbitas excéntricas idénticas a la de Nereida. Esto sugiere que Nereida se formó in situ alrededor de Neptuno, en lugar de ser un objeto extraño capturado. “Comprender lo que ocurrió en Neptuno es una de las claves para descifrar lo que sucedió en los inicios del sistema solar, y Nereida es fundamental para esclarecer eventos clave como la captura de Tritón”, afirma Matthew Belyakov, autor del estudio.

 

        Fuente:

        https://www.caltech.edu/about/news/the-origins-of-nereid-neptunes-most-eccentric-moon