Nuevo estudio sobre las lunas de Júpiter establece condiciones sobre presencia de agua        

Por: Southwest Research Institute.

20 de enero de 2026

 

Esquema sobre el marcado contraste de la presencia de agua en las lunas galileanas. Crédito de la imagen: SwRI.

 

        Un nuevo estudio internacional, codirigido por la Universidad de Aix-Marsella y el Instituto de Investigación del Suroeste (SwRI), revela que este sorprendente contraste se estableció al nacer, al formarse alrededor de Júpiter, y no a partir de procesos evolutivos posteriores. Desde las primeras misiones que exploraron el sistema joviano a finales de la década de 1970, los científicos saben que las lunas de Júpiter presentan características marcadamente diferentes.

 

        Ío y Europa son el ejemplo más llamativo de esas diferencias, mientras que Ío, la luna con mayor actividad volcánica del Sistema Solar, parece completamente seca y carente de hielo de agua, se cree que su gélida vecina Europa alberga un vasto océano global de agua líquida bajo su corteza helada. “Nuestro estudio demuestra que este contraste no se forjó con el tiempo; ya existía desde su nacimiento”, afirmó el Dr. Olivier Mousis, del SwRI.

 

        El equipo probó dos hipótesis principales para explicar las diferencias. La primera sugiere que las condiciones extremas que prevalecieron cerca de Júpiter durante la formación del satélite impidieron la conservación del hielo de agua, privando a Ío de este componente desde el principio. La segunda hipótesis propone que Ío y Europa se formaron inicialmente con cantidades similares de agua, pero que posteriormente Ío perdió la mayor parte de sus volátiles con el tiempo debido al escape atmosférico y a los procesos de erosión.

 

        El equipo internacional reconstruyó las primeras etapas evolutivas de Ío y Europa, asumiendo que el agua de las lunas se originó a partir de minerales hidratados incorporados durante su formación. Mediante un avanzado marco de modelado numérico, el estudio vinculó la evolución térmica interna de las lunas con los procesos de escape de volátiles, explicando las principales fuentes de calor activas en el joven sistema joviano, incluyendo el calentamiento por acreción, la desintegración radiactiva, la disipación por mareas y la intensa radiación de Júpiter.

 

        “Durante mucho tiempo se ha considerado a Ío como una luna que perdió su agua en etapas posteriores de su vida”, explica Mousis. “Pero cuando ponemos esa idea a prueba, la física simplemente se niega a cooperar: Ío simplemente no puede deshacerse de su agua con tanta eficiencia”. De hecho, Europa tampoco perdería su agua, ni siquiera en condiciones extremas. Los hallazgos indican que Ío y Europa ya eran fundamentalmente diferentes al nacer: Ío se formó a partir de materiales secos y Europa se acrecentó a partir de bloques de construcción ricos en hielo.

 

        Estos modelos indican que el contraste compositivo entre Ío y Europa no es resultado de una evolución posterior, sino más bien el legado directo del entorno primigenio que rodeaba a Júpiter en el momento de la formación de sus lunas. Estas conclusiones desafían la suposición tradicional de que la alta densidad de Ío se debió a una pérdida masiva de volátiles tras su formación.

 

A partir de 2031, la misión Europa Clipper de la NASA y la misión JUICE de la Agencia Espacial Europea estudiarán las grandes lunas de Júpiter, proporcionando nuevos datos cruciales para profundizar en estas conclusiones. En particular, el muestreo de columnas de hielo de agua que se espera que broten de las grietas en la superficie helada de Europa proporcionará contexto histórico. “Al investigar la actividad de las columnas y las huellas isotópicas del agua, estas misiones nos ayudarán a reconstruir las condiciones tempranas de la formación de las lunas jovianas”, dijo Mousis.

 

        Fuente:

        https://www.swri.org/newsroom/press-releases/new-study-finds-water-makeup-of-jupiter-s-galilean-moons-set-birth