Científicos obtienen un primer vistazo a la región más interna de una enana blanca
Por: Jennifer Chu, MIT.
20 de noviembre de 2025

Representación artística de una enana blanca más pequeña que atrae material de una estrella más grande hacia un disco de acreción giratorio. Crédito de la imagen: José-Luis Olivares, MIT.
A unos 200 años luz de la Tierra, el núcleo de una estrella muerta orbita una estrella mayor en una macabra danza cósmica. El cadáver estelar es un tipo de enana blanca que ejerce un potente campo magnético mientras atrae material de la estrella mayor hacia un disco giratorio en constante acreción. Este par espiral es lo que se conoce como un “sistema polar intermedio”: un tipo de sistema estelar que emite un complejo patrón de radiación intensa, incluyendo rayos X, a medida que el gas de la estrella mayor cae sobre la otra.
Astrónomos del MIT han utilizado un telescopio de rayos X en el espacio para identificar características clave en la región más interna del sistema, un entorno extremadamente energético que hasta ahora había sido inaccesible para la mayoría de los telescopios. El equipo halló un grado sorprendentemente alto de polarización de rayos X, que describe la dirección del campo eléctrico de una onda de rayos X, así como una dirección de polarización inesperada en los rayos X provenientes de EX Hydrae.
Además, determinaron que los rayos X del sistema provenían de una columna de material incandescente que la enana blanca atraía de su estrella compañera. Estiman que esta columna tiene unos 3200 kilómetros de altura, aproximadamente la mitad del radio de la propia enana blanca y mucho más alta de lo que los físicos habían predicho para un sistema de estas características. También determinaron que los rayos X se reflejan en la superficie de la enana blanca antes de dispersarse en el espacio, un efecto que los físicos sospechaban pero que no habían confirmado hasta ahora.
A partir de estas mediciones, los investigadores rastrearon los rayos X hasta su origen en la región más interna del sistema, cerca de la superficie de la enana blanca. Los resultados del equipo demuestran que la polarimetría de rayos X puede ser una forma eficaz de estudiar entornos estelares extremos, como las regiones más energéticas de una enana blanca en acreción. “Demostramos que la polarimetría de rayos X puede utilizarse para realizar mediciones detalladas de la geometría de acreción de la enana blanca”, afirma Sean Gunderson, investigador postdoctoral del Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial del MIT y autor principal del estudio.
En el caso de una estrella polar intermedia, los físicos predicen que la materia caerá siguiendo un patrón intermedio complejo, formando un disco de acreción que también será atraído hacia los polos de la enana blanca. El campo magnético elevará el disco de material entrante a gran altura, como una fuente de alta energía, antes de que los restos estelares caigan hacia los polos magnéticos de la enana blanca a velocidades de millones de kilómetros por hora, en lo que los astrónomos denominan una “cortina de acreción”.
Los físicos sospechan que este material en caída chocará con material previamente elevado que aún se dirige hacia los polos, creando una especie de atasco de gas. Esta acumulación de materia forma una columna de gas en colisión a decenas de millones de grados celsius, que emitirá rayos X de alta energía.
Al medir los rayos X polarizados emitidos por EX Hydrae, el equipo buscaba comprobar la hipótesis de las estrellas polares intermedias que los físicos habían planteado. Sus mediciones revelaron un grado de polarización del 8%, mucho mayor de lo que los científicos habían predicho según algunos modelos teóricos. A partir de ahí, los investigadores pudieron confirmar que los rayos X provenían efectivamente de la columna del sistema, y que esta columna tiene una altura aproximada de 3200 kilómetros.
Fuente:
https://news.mit.edu/2025/first-look-innermost-region-white-dwarf-system-1120