¿Es la Gran Mancha Roja de Júpiter una impostora?        

Por: Stefanie Waldek, Space.com.

20 de junio de 2024

 

La Gran Mancha Roja de Júpiter, fotografiada por la sonda Juno de la NASA en 2018. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS.

 

En 1665, el astrónomo italiano Giovanni Cassini observó una mancha oscura gigante en Júpiter, a la que llamó “Mancha Permanente”. Aunque los astrónomos perdieron misteriosamente la pista de la mancha durante casi 118 años, siempre se ha pensado que la “Mancha Permanente” original podría ser la Gran Mancha Roja, una tormenta masiva en la atmósfera de Júpiter, que conocemos hoy. Un nuevo estudio de la Gran Mancha Roja sugiere que lo más probable es que se trate de una tormenta más nueva y más joven.

 

Personal investigador de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), la Universitat Politècnica de Catalunya—BarcelonaTech (UPC) y el Centro de Supercomputación de Barcelona (CNS-BSC) han analizado observaciones históricas desde el siglo XVII y han desarrollado modelos numéricos para explicar la longevidad y naturaleza de la Gran Mancha Roja de Júpiter, publicando los resultados de sus observaciones y modelos numéricos en la revista Geophysical Research Letters.

 

Después de que se observara por primera vez la “Mancha Permanente” en el siglo XVII, los astrónomos de la época le perdieron la pista, la última observación de esa peculiar característica del gigante joviano fue en 1713. Pasaría más de un siglo antes de que emergieran nuevas observaciones similares a las de una mancha, una que se encontraba en la misma latitud que el original. Esta mancha, descubierta en 1831, es la actual Gran Mancha Roja.

 

A partir de las mediciones de tamaños y movimientos, dedujimos que es muy improbable que la Gran Mancha Roja actual fuera la 'Mancha Permanente' observada por Cassini”, afirma Agustín Sánchez-Lavega, científico planetario de la Universidad del País Vasco en Bilbao. “La 'Mancha Permanente' probablemente desapareció en algún momento entre mediados del siglo XVIII y XIX, en cuyo caso ahora podemos decir que la longevidad de la Mancha Roja supera los 190 años”.

 

La Gran Mancha Roja (GMR) de Júpiter es un enorme vórtice anticiclónico con vientos que viajan a 450 km/h alrededor de su periferia. Es el vórtice más grande y más longevo de todos los que existen en las atmósferas de los planetas del Sistema Solar, pero su edad es un tema de debate y el mecanismo que llevó a su formación sigue siendo oscuro.

 

Para conocer cómo se pudo formar este inmenso vórtice, los equipos de la UPV/EHU y la UPC realizaron simulaciones numéricas en supercomputadores españoles, como el MareNostrum IV del BSC, perteneciente a la Red Española de Supercomputación (RES), utilizando dos tipos de modelos complementarios del comportamiento de los finos vórtices en la atmósfera de Júpiter.

 

En la investigación, se exploró una variedad de mecanismos para explicar la génesis del GMR, incluida la erupción de una supertormenta gigantesca, similar a las raramente observadas en el planeta gemelo Saturno, o la fusión de múltiples vórtices más pequeños producidos por la cizalladura del viento. Los resultados indican que, aunque en ambos casos se forma un anticiclón, difiere en términos de forma y propiedades dinámicas de los del GMR actual.

 

En otra serie de modelos numéricos, el equipo de investigación exploró la generación de GMR a partir de una conocida inestabilidad en los vientos que se cree que es capaz de producir una célula alargada que los encierra y atrapa. Una célula así sería una proto-GMR, cuya contracción posterior daría lugar a la GMR compacta y de rápida rotación observada a finales del siglo XIX. La formación de grandes células alargadas ya se ha observado en la génesis de otros vórtices importantes en Júpiter.

 

Fuente:

https://www.space.com/jupiter-great-red-spot-origin