Hipótesis etegórica de Alfvén             

 

 

        La teoría del astrofísico sueco Hannes Alfvén (1908-1995), publicada en 1942 y mejorada en 1970, se denomina etegórica ya que busca explicar el surgimiento del Sistema Solar a partir de un cuerpo compañero. Alfvén en su teoría busca englobar una explicación satisfactoria al proceso de formación de objetos en órbita a un cuerpo central. En este sentido, desarrolla toda una fundamentación que permite explicar la formación de los planetas en torno al Sol, y de los satélites en torno a los planetas.

 

        En la misma el Sol, en su desplazamiento a través de la galaxia, ingresó en una nebulosa. Su presencia en el medio nebular produjo cargas eléctricas que se hicieron patentes en los átomos del gas. Estos se precipitaron hacia el Sol, siguiendo trayectorias espirales, que posteriormente formaron anillos toroidales, desde donde se formaron los planetas. Al fundamentar su teoría en la formación de estas bandas toroidales, su teoría también se le conoce como el “Modelo de las bandas” de Alfvén

 

        En su hipótesis, Alfvén no sólo hace uso de la mecánica celeste y los conocimientos modernos de química y física, sino que aborda aspectos de magnetohidrodinámica para realizar un examen de los procesos de formación de sistemas planetarios.

  

        En líneas generales, la teoría de Alfvén fundamenta la evolución de un sistema de cuerpos secundarios a partir de un cuerpo central en cuatro fases:

 

a)  En la fase de constitución del cuerpo central, se produce la formación de una concentración de plasma en su zona de influencia gravitatoria. Debido a la interacción con el cuerpo central, dicha concentración de plasma se pone en rotación en su mismo sentido (sentido progrado). Este plasma, al girar en torno al cuerpo central, le sustrae momento angular, provocando que la concentración central gire más lento. Posteriormente, toda la fase dinámica de los cuerpos que se formen, estará determinada por este mecanismo de transferencia de momento angular.

b)  El plasma se condensa en gránulos, produciéndose una diferenciación química en ellos.

c)  Se incrementa el tamaño de estos gránulos, constituyendo corrientes de gas y elementos sólidos.

d)  Se estabilizan las órbitas de los elementos sólidos y la materia interplanetaria.

 

        Las primeras tres fases no se consideran sucesivas, ya que las mismas se pueden superponer. Alfvén estima que este proceso puede durar unos 100 millones de años.

 

        El comportamiento de estos cuerpos en las bandas va a depender, fundamentalmente, de su masa: para las partículas de polvo de mayor tamaño, meteoroides, asteroides, cometas y planetas, la gravitación solar será la determinante en su comportamiento. Para las partículas de polvo de menor tamaño (> 10-10 gramos) la presión de radiación será su condicionante. La fuerza electromagnética dominará el movimiento de los iones y electrones (> 10-15 gramos).

 

        Los gránulos nacidos de la condensación del plasma se disponen en órbitas elípticas con excentricidades entre 0,1 y 0,3, lo que es imprescindible para el proceso de acreción. Alfvén sostiene que la acreción es proporcional a la densidad de la banda. De esta manera, la frecuencia de los choques será entre 4 – 5 veces menor en la región asteroidal que en la planetaria, por lo que su proceso de constitución en cuerpo, será más largo.