A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

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Georges Lemaître

(17 de Julio 1894 - 20 de Junio 1966)

 

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Por Bronny Sánchez

Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

 

 

Georges Lemaître (1894-1966) era un hombre afable, sencillo, espiritual, modesto e incorruptible. Debido a su solida formación humanística, su adhesión a la filosofía realista, con base en Aristóteles y Tomas Aquino y, uniendo la teoría cuántica y la relatividad con datos experimentales, fue capaz de formular, y el primero en hacerlo, la Teoría del Big Bang. Su único "premio" fue la búsqueda de la verdad. Cortesía: Archivos Lemaître, Louvain-la-Neuve; archivista Liliane Moens.

 

Nota del redactor:

Realizar la biografía de este gran personaje, fue motivo de satisfacción, debido a las circunstancias (algunas desconocidas para mi, hasta hoy) que habían detrás de sus propuestas y su figura, más como sacerdote que como científico (ambas, por cierto, impecables) en el contexto de la cosmología reinante en la época. Además de ello, puedo asegurar (sin temor a equivocarme), que es el trabajo que más he disfrutado elaborar, desde que ingrese y comencé a publicar y redactar para ALDA. Una "casualidad" que fuese en mi persona, el que recayera la labor y responsabilidad de realizar su biografía; recabar datos, documentos, opiniones. Por ello, es para mí un gran honor haber elaborado este tributo y premio al legado incuestionable de Lemaître. A veces vemos lo que queremos ver, y los que otros, de forma errónea, nos quieren mostrar, y no lo es. Puede ser algo incomodo ser astrofísico, cosmólogo, matemático y, a la vez, sacerdote. Más aún, si propones una teoría que cuestiona las investigaciones del mismisimo Albert Einstein y revoluciona la astronomía... Todos estos hechos le ocurrieron a Lemaître, padre de la teoría del origen del cosmos y autentico descubridor de la expansión del Universo. Los comentarios, opiniones, notas, cursivas, fuentes en negrita, paréntesis, son propiedad estricta y particular añadidas por el autor. Ninguno de los comentarios acá vaciados, reflejan la opinión general de los miembros de ALDA como institución. Vaya con mucha satisfacción esta, más que una biografía, un legado, a los archivos de ALDA para la posteridad, y a todo aquel que desee deleitarse con la vida y obra de este excepcional ser humano, como lo fue, Georges Lemaître. ..

 

... Y tu verdad fue encontrada Georges...

Bronny J.S. Ferrer

Julio de 2020

bronnyjsferrer@gmail.com

 

 

Georges Henri Joseph Édouard Lemaître, nace el 17 de julio de 1894, en Charleroi, Valonia, Bélgica, en el seno de una familia acomodada. Los ancestros de Georges pueden ser registrados hasta cinco generaciones. Su tatara abuelo Clement, se enlistó en el ejército de Napoleón, y peleó en Waterloo. Su familia era muy patriótica. Era un niño con muchos proyectos, al que le gustaban las matemáticas y montar en bicicleta. Georges era el primero de cuatro hijos de Joseph y Marguerite Lemaître, quienes contrajeron matrimonio el 30 de agosto de 1893. Creció en un entorno de producción industrial de vidrio, carbón y acero. Su padre era un industrial innovador, fundador de una fábrica de vidrio.

 

 

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Joseph Clement Lemaître y Marguerite Lannoy Lemaître, padre y madre respectivamente de Georges Lemaître.

 

 

Su infancia fue muy normal. Era un chico alegre y comunicativo, que no  mostraba ninguna inclinación especial por nada. Uno de sus profesores, el Padre Henri Bosmans, marcó su orientación profesional. A la edad de diez años, entró en la Sagrada Escuela de Gramática, en Charleroi, donde los jesuitas lo entrenaron en griego clásico y latín. En su segundo año, demostró sus habilidades en matemática. Mientras tanto, su padre experimentaba con nuevas técnicas para la producción de vidrio: estaba a punto de un gran logro, cuando un incendio destruyó su empresa. Súbitamente, los padres y sus cuatro hijos se encontraban de cara a la ruina.

 

 

Joseph lo tomó como un reto y solicitó préstamos de su amplia familia,  por lo que pudo saldar sus deudas y pagar a su fuerza laboral. Como hombre experimentado de los negocios, obtuvo un rol como gerente en Bruselas, en La Sociedad General del Banco Francés. En 1910, se movieron a una casa de mitad del siglo 19, en la 9 Rue Henri de Braeckeleer.

 

 

Georges se unió a 800 estudiantes para completar su educación en el Colegio St-Michel; un fácil trayecto de 15 minutos hasta su hogar. En 1905, este colegio jesuita tuvo que ser relocalizado, del centro de la ciudad, hasta una nueva extensión, la cual incluía laboratorios científicos y una enorme capilla. George estuvo un año allí estudiando matemática avanzada y ciencia, en preparación para su admisión a la Escuela de Ingeniería, de la Universidad Católica de Lovaina (UCL). La carrera universitaria de Lemaître comenzó en julio de 1911, con su aplicación para el curso de grado en ingeniería, así como también, con un diploma en filosofía.

 

 

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Lemaître, en 1920, en sus 26 años, cuando comenzaba sus estudios universitarios. Cortesia: Archivos Lemaître, Universidad Catolica de Lovaina (UCL).

 

Posteriormente, se sumergió en el análisis y la mecánica, demostrando un gran interés en la historia de la matemática: leía a Euclides, de Grecia, mientras trabajaba en los postulados de Euler, Gauss y Jacobi, en latín. Al final de ese tercer y final año, ganó la distinción en matemática y física, pero tenía una menor ejecución en ingeniería. ¿Estaba comenzando a dudar de su llamado como ingeniero minero?

 

Bélgica necesitaba de ingenieros para sus minas de carbón, y para las  ricas minas de cobre en el Congo belga. Tales posiciones laborales eran muy bien pagadas. Sin embargo, espiritualmente se sentía atraído a su labor como sacerdote, a pesar de que difería si se unía a los Jesuitas o a los Benedictinos, o llegar a ser un sacerdote diocesano secular. Los Jesuitas también necesitaban hombres para sus misiones y escuelas en el Congo.

 

El 4 de agosto, el ejército alemán invadió a la neutral Bélgica. Técnicamente esto impulsó a los británicos a su primera guerra mundial: el tratado de 1839 requería a los británicos proteger Bélgica en los eventos bélicos. George estaba en el frente, en la línea de la Batalla de Yser, de 1914, junto a su hermano Jacques, armado con un fusil francés M1874, que no poseía peine, por lo que podía efectuar sólo un disparo después de cargarlo.

 

 

 

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Lemaître con un grupo de estudiantes de la Universidad Católica de Lovaina.

 

 

Cuando la armada transfirió a George de la infantería a la artillería, el fue enviado a un curso de balística, donde observó un error matemático en el manual oficial de la artillería. Esto fue visto como una insubordinación, lo cual lo removía de cualquier oportunidad de promoción como segundo teniente. A pesar de ello, George posteriormente, atendió muchas reuniones de su regimiento hasta 1950, mostrando orgullosamente su "Croix de Guerre", con su palma de bronce. Él fue solo uno de los cinco de la tropa en ser condecorado por el comandante en jefe, el Rey Alberto I.

 

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Lemaître, en uniforme militar, mostrando su "Croix de Guerre" y la Palma de Bronce. Fue solo uno de los cinco de la tropa en ser condecorado por el comandante en jefe, el Rey Alberto I.

 

 

Aún con su uniforme, Lemaître continuó sus estudios en Lovaina, en enero de 1919. Abandonó su camino de las ricas minas para enfocarse en matemática y física, además de profundizar sus conocimientos en relatividad general. Lemaître obtuvo su doctorado en 1920, con una tesis titulada L'approximation des fonctions de plusieurs variables réelles (La Aproximación de funciones de varias variables reales), bajo la supervisión de Charles-Jean de La Vallée Poussin (esta fue su licencia para enseñar, no un PhD).

 

 

En octubre de ese año, habiendo finalmente decidido que el estilo de vida rígido de un religioso ordenado no era su llamado, decidió entrar a un seminario diocesano. Allí, su gran intelecto atrajo la atención del Cardenal Désiré-Joseph Mercier (1851–1926), un destacado especialista de los trabajos de Tomás Aquino (1225-1274). Mercier lo animó para adentrarlo en los últimos desarrollos en relatividad. El apoyo de Mercier fue perfecto: desde 1920, el número de trabajos y libros en relatividad publicados en Europa aumentaron.

 

 

Encuentro con Eddington.

 

El 29 de mayo de 1919, el grupo de Sir Arthur Eddington observaban el  eclipse desde una plantación de cacao, en la Isla de Principe, conduciendo la segunda prueba clásica de la relatividad general. En un encuentro de la RAS y la Sociedad Real, llevada a cabo el 6 de noviembre, Eddington saltó a la fama de la noche a la mañana, cuando los resultados finales fueron presentados. En ese seminario, Lemaître absorbió los últimos trabajos de Einstein, Pauli, Langevin y Schwarzschild.

 

 

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Sir Arthur Eddington, principal divulgador de habla inglesa de la obra de Einstein. Tanto le cautivo un libro sobre la relatividad escrito por Eddington, que Lemaître, al momento de ser ordenado sacerdote, marchó al Observatorio Cambridge, para profundizar sobre esta, bajo la tutela del gran científico inglés. El don de gente y el extraordinario talente de Lemaître ayudó a que Eddington lo hiciera participe de sus investigaciones. Entre esas, le enseñó a relacionar la astrofísica con la relatividad. Con excepción de su profesor, el Padre Henri Bosmans y del Cardenal Mercier, Eddington fue pieza fundamental en el desarrollo científico de Lemaître.

 

 

En 1921-22 preparó una disertación sobre la física de Einstein. Él la remitió con su aplicación para una beca del Ministerio de Ciencias y Artes. Su tesis elaboró algunas aplicaciones astronómicas en relatividad general. Lemaître mostró que la famosa constante cosmológica aparecía naturalmente en soluciones de la forma más general de las ecuaciones de campo de Einstein. El jurado lo premió con 8.000 francos belgas, suficientes para cubrir los viajes para 1923-1925.

 

 

Estimulado con este premio, Georges daría su próximo paso para la solicitud de una beca de apoyo para extender sus estudios, en Inglaterra y los Estados Unidos. La mano invisible de Mercier entró en juego otra vez: en 1919, el cardenal había estado en una misión para agradecer a la Comisión para la Ayuda de los Estados Unidos en Bélgica, por el apoyo humanitario (350.000 toneladas de harina, por ejemplo). Su llegada triunfal incluía la premiación de varios grados honorarios. La Comisión le agregó a Mercier que los fondos restantes podrían ser usados para colocar a la Fundación Educacional Belga-Americana. Esto incluía la reconstrucción de la biblioteca en UCL (Universidad Católica de Lovaina) y establecer becas para el intercambio de estudiantes entre Bélgica y los Estados Unidos. Lemaître estaba entre los primeros candidatos.

 

 

El Cardenal Mercier ordenó a Lemaître el 22 de septiembre de 1923.  Diez días más tarde, el joven clérigo tomó el barco de vapor que prestaba servicio desde Ostend a Dover, para luego, viajar en tren a Cambridge. Esta fue la primera etapa de un excepcional viaje de descubrimientos, para el cual Lemaître estaba preparado. De acuerdo con Dominique Lambert (2000): "En adición a todos los cursos del seminario, Lemaître asimiló todo esto en un tiempo récord, en menos de tres años, los aspectos más fundamentales de la relatividad. El llegó adecuadamente preparado para encontrar a uno de pocos que manejaban la relatividad de una manera concisa y rigurosa".

 

 

El estuvo un año en la Universidad de Cambridge, en la Casa St  Edmund`s (ahora colegio), una comunidad residencial de jóvenes sacerdotes católicos estudiando en Cambridge. Lemaître canceló £100 en adelanto por sus 32 semanas de alojamiento. Sus compañeros sacerdotales incluían a cuatro estudiantes de doctorado jesuitas de Missouri y New York, así como también, ocho sacerdotes ingleses, en preparación para enseñar en escuelas católicas de secundaria. La vida religiosa en la Casa St Edmund`s incluían, una misa diaria a las 7:30am, después de lo cual los hombres se concentraban en sus estudios académicos.

 

Aun más importante, Lemaître se embarcó en un programa de investigación en relatividad general, bajo la guía de Sir Arthur Eddington, uno de los contados expertos en relatividad para la época. Cuando los altamente condecorados soldados veteranos y sacerdotes fueron enviados a trabajar con los más famosos y pacifistas científicos de Inglaterra, estos compartieron su interés en filosofía, así como también, en distintos campos, como el nexo entre la ciencia y la religión.

 

 

En 1923, la cosmología relativista ofrecía dos modelos estadísticos. Uno, de la mano de Albert Einstein (1917) que aplicaba a la relatividad general a todo el Universo. Las ecuaciones de la relatividad general, formuladas por Albert Einstein en 1915, permitían estudiar el Universo en su conjunto. El mismo Einstein lo hizo, pero se encontró con un Universo que cambiaba con el transcurrir del tiempo, y Einstein, por motivos no científicos, prefería un Universo inalterable en su totalidad. Para conseguirlo, introdujo en sus ecuaciones un término, cuya única función era mantener al Universo estable, de acuerdo con sus preferencias personales. Se trataba de una magnitud a la que él denominó «Constante Cosmológica». Años más tarde, Einstein reconoció que había sido el peor error de su trayectoria científica.

 

 

Por contraste, Willem de Sitter (1917) tenía una solución diferente, la cual había enviado a Eddington para su publicación en las Noticias Mensuales de la Sociedad Real Astronómica: un Universo vacío y cerrado, con presión cero. Este tenía la curiosa propiedad de que la luz de los objetos distantes aparecía con un corrimiento hacia el rojo.

 

 

Einstein tuvo una mala opinión de la constante cosmológica y es probable que fue la razón por la que en el nuevo modelo que él propuso en 1932 con De Sitter: un modelo Euclidiano con densidad uniforme que se expande eternamente, el término desapareció. Debido a la autoridad de Einstein, esta solución llego a ser el modelo estándar de la cosmología por los próximos 60 años.

 

 

Sin embargo, en 1933, Lemaître publico un trabajo fundamental sobre cosmología, formación de galaxias, colapso gravitacional y singularidades. En este trabajo, Lemaître encontró una nueva solución de las ecuaciones de Einstein, conocida como el modelo "Lemaître-Tolman" el cual es usado con más frecuencia hoy día para considerar la formación de estructuras y evolución en el Universo, dentro de una exactitud (no perturbativa) de la teoría de Einstein.

 

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Una foto "opp" de dos genios: Albert Einstein y Willem De Sitter, en un salón adjunto, intercambiando ideas, posiblemente sobre sus concepciones del Universo. Ambos tenían dos modelos estadísticos; la de Einstein, con su teoría de la relatividad, que aplicaba a todo el Universo y permitía estudiarlo en su conjunto. De Sitter, por su parte, tenía un Universo cerrado, vacío y presión cero. Lemaître, con sus resultados, mostró que el Universo es inestable, por lo que las perturbaciones tienden a crecer. Einstein, posteriormente le diría a Lemaître: "Aunque tus cálculos son correctos, tu física es "abominable". Lemaître demostraría que Einstein se equivocaba esta vez.

 

 

En la menos conocida "Evolution of the expanding universe", publicada en 1934, el tuvo la primera intuición de una temperatura de fondo cósmico de unos pocos kelvins:

 

"Si todos los átomos de las estrellas fueran igualmente distribuidas a través del espacio, habría un átomo por yarda cubica, o la energía total podría estar en un equilibrio de radiación a la temperatura del hidrogeno liquido". También interpretó por primera vez, la constante cosmológica como energía de vacío. "La teoría de relatividad sugiere que, cuando identificamos masa gravitacional y energía, debemos introducir una constante. Todo sucede como si la energía en el vacio podría ser diferente de cero. En orden de que el movimiento relativo al vacio pueda no ser detectado, debemos asociar una presión a la densidad de energía del vacío. Esto es esencialmente el significado de la constante cosmológica, la cual corresponde a una densidad de vacío negativo. Dicho resultado, seria redescubierto solo en 1967, por Sakharov, sobre la base de la teoría de campo cuántico, y es considerada ahora una de las mayores soluciones del llamado "problema de la energía oscura".

 

 

El periodo de colaboración de Lemaître resultó en la aparición de un importante trabajo en el cual, generalizaba la definición de simultaneidad (Lemaître 1924). Eddington más tarde escribió, y cito:

 

"He encontrado en Lemaître, a un estudiante muy brillante... con una gran habilidad matemática."

 

 

En agosto de 1924, ambos participaron en la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, realizada en Toronto, Canadá, donde Eddington habló al público sobre relatividad y la desviación de la luz estelar.

 

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Lemaître aparece aquí con su profesor y mentor, el astrofísico Sir Arthur Eddington, uno de los pocos expertos en relatividad de la época. Eddington diría después: "He encontrado en Lemaître, a un estudiante muy brillante... con una grandiosa habilidad matemática." Además de ello, Eddington sería la excepción, no solo al admitir la expansión del Universo, sino que reconoció abiertamente, haber sido superado por su discípulo.

 

 

El mes siguiente, Lemaître llegó al observatorio de la Universidad de Harvard, para trabajar en Cefeidas Variables, bajo la guía de Harlow Shapley. En Harvard, asistió a una conferencia de su antiguo profesor de Cambridge. Eddington comentó la hipótesis del Universo en expansión y proclamó su adhesión definitiva a ella. Los asistentes dirigieron sus miradas a Lemaître y le rindieron una ovación que consiguió emocionarle.

 

 

En Washington, durante un encuentro de la Sociedad de Física Americana, el 24 y 25 de abril de 1925, Lemaître presentó un trabajo sobre las deficiencias del Universo de De Sitter. Entonces, durante un encuentro en la Academia Nacional, atendería a la famosa presentación de Hubble de la distancia de M31, La Galaxia de Andrómeda, la cual mostraba como las estrellas cefeidas podían ser usadas para obtener las distancias a escalas extragalácticas.

 

 

Más tarde, el 18 de junio de 1925, Lemaître visitó el Observatorio de Monte Wilson, para cambiar impresiones con Hubble, sobre la relación entre la distancia a las galaxias y su velocidad de alejamiento sobre distancias extragalácticas. Retornando de la costa oeste (a través de la histórica ruta 66), Lemaître visito el famoso Observatorio Lowell, en Flagstaff, Arizona, donde Vesto Slipher, había medido 36 corrimientos hacia el rojo. Eddington había recibido las velocidades obtenidas por Slipher desde febrero de 1922. En la sección 70 de Eddington (1923) titulada "Propiedades del Mundo Esférico de Sitter", el admitió que no sentía una suficiente confidencialidad para usar los datos en sus análisis. Esto tuvo su cambio.

 

 

Lemaître retorno al hogar de su familia en junio de 1925. La semana siguiente (14-22 de Junio) regreso a Cambridge para la Segunda Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en inglés), donde Earl Balfour, rector de la universidad, le dió la bienvenida a casi 300 visitantes de 20 ciudades para una recepción en la Casa del Senado. En el segundo día, "el Profesor y Señor Eddington" dio una fiesta en el jardín del observatorio. Lemaître tuvo la oportunidad para renovar el conocimiento con Slipher (quien mostraba sus últimos espectros nebulares), de Sitter (candidato para un grado honorario ScD) Hubble (quién habló sobre un nuevo esquema de clasificación para la morfología de las galaxias) y, por supuesto, Eddington.

 

 

Pero, debemos preguntarnos: ¿Cuán importante fue la relatividad en la IAU en 1925? A pesar que la Comisión 27 de la IAU tenía sus encuentros oficiales, esto no fue el caso para con la Comisión en Relatividad, la cual "decidió que no era necesario y útil la tarea de la cooperación que esta podría organizar" Por ello, no hubo encuentro. El tema no se volvió a tocar. Sin embargo, el "Reverendo G. Lemaître" y G.E. Merton, recibieron la honorable mención como "Secretarios de la Comisión de Planetas Menores, Cometas y Satélites".

 

 

De regreso en Lovaina, en 1926, con su PhD conferido por el Instituto  Tecnológico de Massachusets (MIT), Lemaître sintió que tenia los datos suficientes sobre las velocidades y distancias de tres docenas o más de galaxias, como para montar un ataque mayor a los modelos cosmológicos. Y desde allí, comenzó el "ataque" de Lemaître.

 

 

El átomo primitivo.

 

En el artículo titulado «El comienzo del mundo desde el punto de vista de la teoría cuántica», publicado en la revista inglesa especializada Nature, en su edición del día 9 de mayo de 1931, Georges Lemaître sostuvo que si el Universo se está expandiendo, debería haber ocupado un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento original, todo el Universo se encontraría concentrado en una especie de "átomo primitivo", "huevo cósmico" o "Ylem" (palabra hebrea que se refiere a una sustancia primitiva, del cual los elementos están, supuestamente formados). Lemaître publicó posteriormente otros artículos sobre el mismo tema, y llegó a publicar un libro titulado, L’Hypothesis del’Atome Primitif, Essai de Cosmogonie (La hipótesis del átomo primitivo, Ensayos de Cosmogonía).

 

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"El genio sale de la botella y muestra la creación del Universo"... Lemaître sostuvo que si el Universo se estaba expandiendo desde el pasado, debería haber ocupado un espacio cada vez más pequeño, hasta que, en algún momento, todo el Universo se encontraría concentrado en una especie de "átomo primitivo" o "huevo cósmico". Esto le trajo una abierta hostilidad por parte de científicos que reaccionaron, a veces, de modo violento. Incluso el propio Einstein decía que tal afirmación, podría favorecer a las ideas religiosas acerca de la creación.

 

 

Las ideas expuestas por Lemaître tropezaron, no solo con críticas, sino con una abierta hostilidad por parte de científicos que reaccionaron, a veces, de modo violento. Varios científicos, incluso el mismo Albert Einstein, veían con desconfianza la propuesta de Lemaître, que era una hipótesis científica seria, porque, según su opinión, podría favorecer a las ideas religiosas acerca de la creación.

 

"Creo haber mostrado que la hipótesis del átomo primitivo, satisface a las reglas en juego. No llama en su auxilio a ninguna fuerza que no sea conocida previamente, da cuenta de toda la complejidad del mundo actual, explicando, por medio de una sola hipótesis, a las estrellas y su ordenamiento en galaxias, la expansión del Universo y la excepción local a esa expansión, presentada por las acumulaciones de nebulosas, y en fin, el grandioso fenómeno de los rayos ultra-penetrantes, verdaderamente cósmicos, puesto que son los testigos de la actividad primitiva del cosmos, y que nos han conservado, propagándose durante billones de años por el espacio admirablemente vacío; el recuerdo de la edad súper-radioactiva. Así como los fósiles nos testimonian sobre las edades geológicas, esos rayos fósiles nos cuentan lo que ha pasado antes que las estrellas hubieran comenzado a existir".

 

Georges Lemaître "L’Hypothese de l’Atome Primitif, Essai de Cosmogonie".

 

 

El libro de Lemaître "La Hipotesis del Atomo Primitivo", fue traducido al español ese mismo año, y al inglés, en 1950.

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Lemaître consideró los rayos cósmicos, ya que tenían una importancia cosmológica y esto lo impulso a estudiar sus trayectorias. El problema de calcular estas trayectorias, lo que se conoce como el Problema Störmer, requiere técnicas numéricas y una gran unidad computarizada. Con la ayuda de sus colaboradores y estudiantes, entre los cuales se encontraban Manuel Sandoval Vallarta, Odon Godart, Tchang Yong-Li, René de Vogelaere, Lucien Bossy, Lemaître contribuyó precisamente a caracterizar la familias de orbitas seguidas por los rayos cósmicos y el cono Störmer en el cual, los rayos cósmicos golpeando la Tierra están concentrados.

 

 

Estos trabajos contribuyeron a una explicación de las observaciones de la variación de intensidad de los rayos cósmicos, como una función de la posición del observador terrestre.

 

El Universo Fénix.

 

Dos hechos fundamentales del siglo veinte cambiaron para siempre  nuestro entendimiento del Universo: la observación de que el Universo se expande, hecha en 1920, y de que la expansión promedio se está acelerando, hecha en la década de 1990. Las implicaciones de estas no han sido del todo comprendidas. La actual imagen inflacionaria no explica el origen de la expansión (el Big Bang), ni provee alguna idea racional para la actual aceleración. Sin embargo, recientemente un nuevo modelo cosmológico ha resurgido, para darle un nuevo oxigeno de vida a una idea antigua: el Universo Fenix, que provee una explicación, tanto para el "bang" y la energía oscura, y sugiere por que este último, puede ser tan pequeño y positivo hoy día.

 

 

El término "Fénix" fue introducido a la cosmología por Lemaître, poco después del "descubrimiento" de "Hubble" de que el Universo se expande. Friedmann y Lemaître habían discutido el modelo de expansión del Universo varios años antes, pero su comprensión en la naturaleza forzó a los cosmólogos a encararlo hasta su desconcertante comienzo: el Big Bang, el instante hace 13.800 millones de años cuando la temperatura y densidad alcanzaron valores infinitos. La interpretación estándar hoy día es que el "Bang" marcó el comienzo del espacio y tiempo. Sin embargo, está lejos de ser probada: todo lo que realmente sabemos es que las ecuaciones de Einstein fallan y una teoría de la gravedad, aun no encontrada, es necesaria.

 

 

Motivado por ello, mucho de los fundadores de la teoría del Big Bang, incluyendo a Friedmann, Lemaître, Einstein y Gamow tomaron muy seriamente el modelo de un Universo "oscilatorio" en la cual, cada etapa de expansión es seguida por una de contracción, para luego, "rebotar" en un evento como el Big Bang, para expandirse una vez más.

 

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De acuerdo con la teoría de Lemaître "Toda la materia en el Universo estaba una vez contenida dentro de un átomo muy denso, el cual... estalló; y sus fragmentos formaron las estrellas de las cuales, el Universo está hecho..." El Big Bang de Lemaître, tal como lo describió Popular Science Monthly, en 1932, en un artículo de Donald H. Menzel, del Observatorio Harvard.

 

 

Incluso hoy día, el Universo Fenix ha sido reavivado debido al desarrollo de una nueva teoría cíclica del Universo, que incorpora a la energía oscura y la aceleración cósmica de una forma esencial. Para explicar la teoría, es necesario invocar a una versión inspirada por la teoría de cuerdas y la Teoría-M, en la cual, dos branas tridimensionales, separadas por un minúsculo espacio o separación, a lo largo de una dimensión espacial adicional. Uno de estos universos branas, es en el cual vivimos. Todo lo que podemos tocar y ver, está confinado a nuestro Universo brana; el otro, es invisible para nosotros.

 

 

"Aquellas soluciones donde el Universo se expande y contrae sucesivamente (...), tienen un encanto poético indiscutible, y me hacen pensar en la leyenda del Fénix".

Georges Lemaître – 1933.

 

 

 

De acuerdo a esta imagen, el Big Bang corresponde a una colisión entre los Universos branas, seguido por un rebote. Materia, espacio y tiempo existieron antes, como también, después, y en los eventos que ocurren antes de cada "bang", determinan la evolución en los subsecuentes periodos de expansión. Estos "big bangs" se repiten a intervalos regulares, causando que estas branas colisionen cada billón de años, o más. Casi todo el Universo que observamos hoy, está destinado a estar "contenido" dentro de agujeros negros; pero una pequeña región emergerá de estas "cenizas", como el Ave Fénix, para dar paso a un, incluso, más grande, suave y plano Universo, poblado de galaxias, estrellas, planetas y, posiblemente, vida.

 

Encuentro con Albert Einstein.

 

Entre el 24 y el 29 de octubre de 1927 tuvo lugar, en Bruselas, el Quinto  Congreso Solvay, donde los expositores discutieron acerca de la nueva física cuántica. Georges Lemaître decidió hablar con Einstein sobre su artículo, quien, al concluir la conversación, Einstein le dijo: "Tus cálculos, Monsieur Lemaître, son correctos, pero tu física es tout à fait abominable”. Lemaître, convencido de que Einstein se equivocaba esta vez, buscó prolongar la conversación, y también lo consiguió.

 

 

El profesor Auguste Piccard, que acompañaba a Einstein para mostrarle su laboratorio en la Universidad, invitó a Lemaître a unírseles en el centro educativo. Durante el trayecto, Lemaître aludió a la velocidad de las nebulosas, tema que se encuentra muy relacionado con la expansión del Universo. Pero Einstein no parecía estar al corriente de los resultados de las investigaciones al efecto. Piccard, para salvar la situación, comenzó a hablar con Einstein en alemán, idioma que no entendía Lemaître.

 

 

Por su condición de físico teórico nato, Albert Einstein no se preocupó de comprobar experimentalmente ninguna de sus afirmaciones, aunque decía estar "dispuesto a considerar su teoría insostenible, sino resistía ciertos tests". Había leído el "Tratado de la naturaleza humana" de David Hume, y se había identificado con su escepticismo, y más tarde, se vio atraído por el pensamiento de Ernest Mach, filosofo y físico austriaco, que llevó más lejos el empirismo de Hume.

 

 

Con tales influencias, Einstein se mantuvo en pugna con el positivismo heredado de estos filósofos, y el enfoque teórico de su descubrimiento. Muestra de ello, fue su resistencia a la hora de admitir la expansión del Universo y la introducción de la constante cosmológica en sus ecuaciones, para conseguir un mundo acorde con su pensamiento: un Universo inmutable y eterno.

 

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Un encuentro inevitable... Albert Einstein y Georges Lemaître. La postura tajante de Einstein, en principio, llevaron a discordancias, a veces fuertes, entre ambos genios. A pesar de la reticencia de Einstein a aceptar la teoría del átomo primitivo, que le recordaba mucho a la creación, sin embargo, con el tiempo las relaciones fueron mejorando. Tanto así, que el propio Einstein diría después sobre Lemaître: "Es la persona que mejor ha comprendido mis teorías de la relatividad".

 

 

Las relaciones de Lemaître con Einstein mejoraron más tarde. La primera  aproximación vino a través de los reyes de Bélgica, que se interesaron por los trabajos de Lemaître y le invitaron a la corte. Einstein pasaba todos los años por Bélgica para visitar a Lorentz y a De Sitter, y en 1929 encontró una invitación de la reina Elizabeth, alemana como Einstein, en la que le pedía que fuera a verla llevando su violín, ya que ejecutaba este instrumento, lo mismo que la monarca. Esa invitación fue seguida por muchas otras, de modo que Einstein llegó a ser amigo de los reyes. En una conversación, el rey preguntó a Einstein sobre la famosa teoría de la expansión del Universo, y de forma inevitable, se habló de Lemaître, notando que Einstein se sentía incómodo. La reina le invitó a improvisar con ella un dúo de violín.

 

 

Einstein tuvo varios años para reflexionar, antes de encontrarse de  nuevo personalmente con Lemaître, en los Estados Unidos. Lemaître había sido invitado por el gran físico, Robert Millikan, director del Instituto de Tecnología de California. Entre sus conferencias y seminarios, el 11 de enero de 1933 dirigió un seminario sobre los rayos cósmicos, y Einstein se encontraba entre los asistentes. Esta vez, Einstein se mostró muy afable y felicitó a Lemaître por la calidad de su exposición. Después, ambos se fueron a discutir sus puntos de vista. Einstein, ya admitió entonces que el Universo está en expansión; sin embargo, no le convencía la teoría del átomo primitivo, que le recordaban demasiado la creación.

 

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Robert Millikan, director del Instituto de Tecnología de California (Caltech), Georges Lemaître y Albert Einstein. Lemaître asistió a los Estados Unidos en 1933, ante una invitación de Millikan, para dirigir un seminario sobre los rayos cósmicos. Entre seminarios y conferencias, Einstein felicitó a Lemaître por la calidad de sus exposiciones.

 

 

En mayo de 1933, Einstein supo que Adolf Hitler, había sido nombrado  Canciller de la República Alemana, así que renunció a sus cargos en la Academia de Ciencias y en la Universidad de Berlín. En esas circunstancias, Lemaître fue a verle y le organizó varios seminarios. En uno de ellos, Einstein anunció que la conferencia siguiente la daría el propio Lemaître, añadiendo que tenía cosas interesantes que contarles. El sacerdote, en consecuencia, pasó un fin de semana preparando su conferencia, y la dió el 17 de mayo. Einstein le interrumpió varias veces, aplaudiéndole en la conferencia, y manifestando su entusiasmo y alegría, y afirmó entonces que Lemaître "era la persona que mejor había comprendido sus teorías de la relatividad".

 

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Edición del The New York Times, del 19 de febrero de 1933, donde registra un reporte sobre Lemaître, junto a una foto, al lado de Einstein titulado "Lemaître sigue dos pasos hacia la verdad" El famosos físico, quien también es sacerdote, cuenta porque no encontró conflicto entre ciencia y religión.

 

 

De enero a junio de 1935, Lemaître estuvo en los Estados Unidos, como  profesor invitado para el Instituto de Estudios Avanzados, de la Universidad de Princeton (universidad que acogió a Einstein). En Princeton, vió por última vez a Einstein. A Einstein le costó aceptar la expansión del Universo, aunque finalmente la aceptó, a pesar de que similares motivos le llevaron a rechazar la teoría del átomo primitivo. No obstante, que los trabajos de Lemaître fueron cuestionados, en parte debido a su condición de sacerdote, se demostró después que sus aportes fueron serios, y finalmente, la comunidad científica, con el propio Einstein incluido, lo reconocieron y le otorgaron todo tipo de honores.

 

 

Las conversaciones entre Lemaître y Einstein fueron muy productivas.  Después de uno de estos encuentros, el cosmólogo de Lovaina le mostró que una anisotropía del Universo no puede evacuar singularidades apareciendo en los modelos "Fénix" (donde las singularidades iniciales y finales siguen el uno del otro). Por lo que él fue el precursor de los teoremas de las singularidades (Penrose y Hawking) donde la irreductibilidad de estas, bajo ciertas condiciones, es probada. La pasión de Lemaître por la computación numérica generó en él una extraordinaria fertilidad matemática (desafortunadamente no siempre reflejada en sus publicaciones.

 

Lemaître y la Ecuación 24.

 

En agosto de 1961, Georges Lemaître le contó a Sidney van den Berg, (con un parpadeo en sus ojos) que siendo sacerdote, sintió una ligera inclinación en favor de la idea de que el Universo había sido creado. Por ello, debío haber sido un placer muy particular para él (en 1927), ser la primera persona en encontrar la evidencia, tanto teórica como observacional, de la expansión del Universo. Su descubrimiento observacional se basó en las distancias publicadas y las velocidades radiales de 42 galaxias.

 

 

Los resultados de Lemaître mostraron que el Universo es inestable, por  lo que las perturbaciones tienden a crecer. Dichos resultados, fueron publicados en francés, en un boletín relativamente obscuro, anticipado al trabajo de Edwin Hubble por dos años (1929). Por ello sería apropiado (más que apropiado: énfasis por mi) asignar el crédito, por el descubrimiento de la expansión del Universo a Lemaître, más que a Hubble (Peebles 1984).

 

 

Debido a que su descubrimiento fue publicado en una edición de bajo impacto, una traducción autorizada del trabajo de descubrimiento de Lemaître fue reimpresa en la amplia publicación de las Noticias Mensuales de la Real Sociedad Astronómica (1931). En esta traducción, más que de la edición original en francés, formó las bases de las subsecuentes discusiones del descubrimiento de la expansión del Universo.

 

 

Una comparación entre el texto original francés y su traducción al inglés muestra unas pocas, pero muy interesantes diferencias (Peebles 1984, Way y Nussbaumer 2011). Esto no fue previamente visto que en una de las 31 ecuaciones del trabajo de Lemaître es también diferente en el original y en su posterior traducción. (El desconocido traductor hizo bien su trabajo y corrigió un error tipográfico en una de estas ecuaciones en la versión original francesa). En la traducción inglesa, el término:

 

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en la cual, v es la velocidad radial, r la distancia y c la velocidad de la luz es omitida. De los tres números mostrados arriba, la velocidad de la luz en cm/s y la longitud del parsec son bien conocidas. Sólo el término de la expansión cósmica de 625 x 105 (correspondiente en el actual momento a una constante de Hubble de 625 km/s) podría, posiblemente, ser considerado controversial.

 

A pesar de ser un boletín de bajo impacto, "Annales de la Societe Scientifique" marcó, no solo el inicio de una gran polémica, sino también, la prueba fehaciente del descubrimiento de Lemaître sobre la expansión del Universo. Si existió o no un censurador; que fue la influencia de Hubble sobre la comunidad científica, o incluso, si resultó ser el mismo Lemaître, por motivos diversos, dicho documento es la prueba directa de su trabajo inicial.

 

 

El hecho es que, el omitir este término de la ecuación 24 de Lemaître fuese intencional, es apoyado por el hecho de que un corto parágrafo en el trabajo, el cual se encuentra con la determinación de lo que ahora llamamos el Parámetro de Hubble, también fue omitido de la traducción del texto en inglés (Esto ya había sido notado, previamente, por James E. Peebles (1984), en The Big Bang and Georges Lemaître, Ed. A. Berger (Dordrecht: Reidel Publ. Co.) p. 23 y por Way, M. & Nussbaumer, H. (2011), arXiv:1104.3031).

 

 

Esa mención de la expansión del Universo fue omitida, tanto de la ecuación 24, como del texto mismo en inglés, sugiriendo que esta exclusión del traductor fue deliberada más que accidental. El editor en jefe de las Noticias Mensuales de la Real Sociedad, amablemente dijo que su oficina no posee algún registro de los eventos relacionados con la traducción del artículo de Lemaître de 1931. Otro factor el cual pudo haber influenciado la falta de crédito, de asignar a Lemaître por el descubrimiento de la expansión del Universo, es que la traducción del artículo en inglés no incluyó los pie de notas originales de la versión francesa del artículo.

 

 

Uno de estos pies de notas, explicaban con lujo de detalles, como usar las velocidades radiales para las galaxias, llevando a un valor ligeramente diferente para el parámetro de Hubble. En sumario, parece que el traductor del artículo de Lemaître en 1927, deliberadamente borró aquellas partes del trabajo que llegaban a una determinación de lo que, en la actualidad, nos referimos como el parámetro de Hubble.

 

 

Lemaître 1927: ¿Una investigación teórica?

 

El titulo del trabajo original de 1927, muestra a los lectores que el contenido será una fusión, tanto de teoría y observación.

 

“Un univers homogène de masse constante et de rayon croissant, rendant compte de la vitesse radiale des nébuleuses extra-galactiques”.

 

Traducido al inglés seria: “A homogeneous universe of constant mass and increasing radius accounting for the radial velocity of extra-galactic nebulae”.

 

Al español tendríamos: "Un Universo homogéneo de masa constante y con incremento en su radio, que explica la velocidad radial de las nebulosas extragalácticas".

 

Lemaître dedicó los años 1924/1925 en el Observatorio de la Universidad de Harvard. El tuvo una excelente base en astronomía observacional, trabajando en campos como la temperatura efectiva de estrellas, paralaje trigonométrica, paralaje de movimiento de cúmulos, magnitudes absolutas bolométricas, estrellas del ramal de las enanas, estrellas del ramal de gigantes, entre otros.

 

Lemaître calculó la solución exacta de las ecuaciones de Einstein, al asumir un espacio curvado positivo. El obtuvo un modelo con expansión acelerada perpetua, en el cual, ajustó el valor de la constante cosmológica, tales como el radio del espacio híper-esférico R (t), incrementando constantemente el radio de la esfera hiperestática Einstein RE en t = – ∞. Por lo tanto, no había una singularidad en el pasado ni tampoco un "problema de tiempo".

 

La gran innovación fue que Lemaître nos dió la primera interpretación del desplazamiento al rojo cosmológico, en términos de la expansión espacial, más que a un movimiento real de galaxias: el espacio está constantemente expandiéndose y, consecuentemente, incrementando la separación aparente entre las galaxias. Esta idea, probó ser uno de los descubrimientos más significativos del siglo.

 

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11th Congreso Solvay, en 1958. La conferencia, dedicada a la astrofísica y la cosmología, tuvo una fuerte participación de los precursores de la teoría del estado estacionario (Hoyle, Bondi, Gold, McCrea). Lemaître estaba "solo", como el único advocado al modelo del Big Bang.

 

 

Lemaître estableció la conexión fundamental entre la teoría de la Relatividad y la cosmología. Él mismo recalcó, con su característico y humilde estilo que, "a veces soy más matemático que muchos astrónomos, y más astrónomo que muchos matemáticos".

 

 

En 1929, H.P. Robertson derivó matemáticamente, las métricas para todos los universos homogéneos, pero no se dio cuenta de su significado físico (su compañero, A. Walker, hizo el mismo trabajo en 1936), por lo que, en Estados Unidos, la Solución Friedmann-Lemaître, llegó a ser indebidamente llamada "Modelo Robertson-Walker".

 

 

También en 1929, Hubble publicó los datos experimentales, mostrando una relación lineal distancia-velocidad v = Hr con H = 600 km/s/Mpc. Esta ley fue estrictamente idéntica a la ecuación 24, casi con el mismo factor de proporcionalidad, pero Hubble no hizo la conexión con los modelos de expansión del Universo. De hecho, Hubble nunca leyó el trabajo de Lemaître; el interpretó el desplazamiento al rojo como un efecto Doppler puro (debido a la velocidad propia de las galaxias).

 

En sus cálculos de la energía y trayectorias de partículas cargadas en el campo magnético de la Tierra, vistas como una prueba de la hipótesis del "átomo primaveral", Lemaître y Vallarta hicieron uso del analizador diferencial, del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT), desarrollado por Vannevar Bush.

 

 

          Sin embargo, por el curso de los años 1920, se descubrieron que las galaxias espirales con desplazamientos al rojo superior a 0,1, implicaba velocidades de recesión tan grandes como de 30.000 km/s. En 1931, en una carta a De Sitter, Hubble expresó su incapacidad de encontrar una explicación teórica: "Usamos el término "velocidad aparente" en orden para enfatizar los detalles empíricos de la correlación. La interpretación, creemos, podría ser dejada a ti y unos pocos más, que son competentes para discutir el asunto con autoridad".

 

 

          También, el no estaba consciente que el factor de proporcionalidad entre el desplazamiento al rojo y distancia, erróneamente llamada "constante de Hubble", no era constante, ya que esta varía con el tiempo. Por ello, es erróneo decir, como en otros casos, que Hubble es el "padre" de la teoría del Big Bang.

 

 

          En su libro, de 1936, "The Realm of Nebulae", el gran astrónomo honestamente reconoce que "el presente autor es jefe y observador" y, en las 202 páginas del libro, la interpretación teórica de las observaciones llenan solo una página (la 198). Hubble hace referencia de Friedmann, Robertson y Milne (quien intentó hacer una cosmología newtoniana y no relativista), pero no a Lemaître.

 

 

          Para hablar de Lemaître, como uno de los más destacados y brillantes investigadores de trabajos teóricos de la historia, es una grave injusticia, por así decirlo. Lemaître no solo derivó teóricamente una relación lineal entre las velocidades radiales de galaxias y sus distancias, sino que ávidamente, determinó el promedio al cual el Universo se está expandiendo.

 

 

          Lemaître (1927) cuidadosamente uso las velocidades radiales de 42 nebulosas extragalácticas, tabuladas en el trabajo de Strömberg, G. 1925. Analysis of radial velocities of globular clusters and non-galactic nebulae. ApJ, 61, 353 y convirtió las magnitudes aparentes (m) en distancias (log r = 0.2m + 4.04) seguido al de Hubble (1926). El valor actual del cual Lemaître, obtenido en 1927, para el promedio de expansión del Universo es de 625 km/s/Mpc; 575 km/s/Mpc con diferentes factores de rango (figura 1).

 

 

          En su trabajo, Jaki, S.L... 1974, Science and Creation (Scottish Academic Press, Edinburgh and London):

 

"El tratamiento del problema de Lemaître puede ser difícilmente mas impresivo con respecto a los resultados específicos... una fórmula y una tabla de valores para el desplazamiento hacia el rojo de las galaxias en recesión, están en total acuerdo con los datos actuales observados..."

 

 

          Cuando la Sociedad Real Astronómica decidió imprimir una versión traducida al inglés, en 1931, del boletín "Annales de la Société Scientifique de Bruxelles”, una censura mucho mas dramática de la primera determinación empírica de "H" ocurrió (ver la figura 2). Un meticuloso libro de investigación (con un prefacio de Allan Sandage) apareció precisamente sobre este tema; el libro fue titulado: "Descubriendo el Universo en Expansión" (de Nussbaumer y Bieri, 2009).

 

 

          El profesor Nussbaumer graciosamente le envió a David L. Block, de la School of Computational & Applied Mathematics, University of the Witwatersrand, Johannesburg, South Africa) una copia del texto original en francés en 2009, y los sectores censuraron la traducción del texto en inglés, aparecida en la figura 2. La ecuación 24 contiene la clave.

 

Figura 1: panel izquierdo: Los datos usados por Lemaître (1927) reveló los primeros valores empíricos del promedio de expansión del Universo, en el cual, v/r se predice que es constante (ver la ecuación 24 en la figura 2). Lemaître derivó valores de 625 km/s/Mpc y 575 km/s/Mpc. La línea solida, a la izquierda, posee una vertiente de 575 km/s/Mpc, reconstruida por H. Duerbeck. Panel derecho: La velocidad radial; el diagrama de distancia publicado por Hubble, dos años más tarde, en 1929, con una "mejor vertiente" de 530 km/s/Mpc. Panel izquierdo cortesía: H. Duerbeck.

 

 

Podría ser históricamente preciso decir que la comprobación de una relación velocidad-distancia, se debió a las meticulosas observaciones de Hubble y Humason, en años subsecuentes, pero no la formulación de esta relación, como puede ser visto completamente en la ecuación original 24.

 

El "Eclipse" de Hubble.

 

Y, ahora, algunas revelaciones en el pensamiento de Edwin Hubble. El  era ferozmente territorial, tal como se ve en una carta del mismo Hubble, enviada a de Sitter, y fechada el 21 de Agosto de 1930, donde Hubble le escribe, y cito:

 

"Considero la relación distancia-velocidad, su formulación, prueba y confirmación, como una contribución de Monte Wilson, y estoy profundamente preocupado en su reconocimiento como tal".

 

Nussbaumer y Bieri (en 2009) respondieron lo siguiente, y cito:

 

"... la formulación y su lugar central en la Cosmología, fue primeramente dado por Lemaître... no existe ninguna justificación para glorificar la publicación de Hubble, de 1929 (como el) descubridor original de la relación lineal distancia-velocidad...".

 

 

Figura 2: Las secciones dentro de los cuadros en color rojo pertenecen a la discusión y uso de las velocidades radiales de las galaxias y sus distancias, hechas por Lemaître, en 1927, suministran la primera evidencia empírica de "H". La ecuación (24) es absolutamente crucial.

 

 

La ecuación (24) en detalle.

 

 

Lemaître fue "eclipsado". Multitud de textos, libros proclaman a Hubble  como el descubridor de la expansión del Universo. Pero, en este punto, llegamos a un patrón repetido de incongruencias.

 

 

En 1927, Knut Lundmark, hace referencia de estas palabras, citado por Allan Sandage, en 2004:

 

 

"Como una forma de reconocimiento de Hubble a sus predecesores, no tengo razones para adentrarme sobre esta cuestión aquí".

 

 

¿No es extraño que Vesto Slipher no esté referenciado en todos los trabajos históricos de Hubble en 1929? (La vasta mayoría de las velocidades radiales en ese trabajo son de Slipher). Tal vez, un incluso, el más patente ejemplo, está en la figura 3, escrita a J.H. Reynolds, durante una visita de Hubble a Inglaterra:

Figura 3: Hubble solicita lo siguiente a J.H. Reynolds: "Podrías no desechar tus ideas en forma de una precisa clasificación, para que podamos aplicarlo a un gran número de nebulosas, representando los diversos tamaños y grados de brillo, con el cual podamos negociar?" Esta carta se cree fue escrita en 1919, año en el cual Hubble se registró para cenar en Inglaterra... Esta carta fue primeramente reproducida por Block y Freeman, en 2008. La original está en los archivos de la Sociedad Real de Londres.

 

 

Como lo muestra Block y Freeman (2008) Reynolds se subleva a la solicitud de Hubble. El publica sus resultados en 1920. Hubble, muy cuidadosamente estudió este trabajo y anotó en el algunos comentarios escritos, mostrados a David L. Block después por Allan Sandage (por ejemplo, próximo a las clases II, III y IV están las notaciones Sa, Sb y Sc escritas por Hubble. El Dr Sandage, posteriormente afirmó, que la correspondencia entre las clases de Reynolds y las de Hubble es de "uno a uno". La de Hubble (1926) apareció impresa, seis años después de Reynolds, sin ninguna referencia al propio Reynolds. ¿Estaba Lundmark en lo correcto?

 

 

Un "eclipse" cayó en Lemaître también (aparecido en Kragh, H. & Smith, R.W. 2003. "Who discovered the expanding universe"?) El traductor, se cree, fue Lemaître mismo (de acuerdo a una comunicación privada de Lambert con Block). El escribía trabajos en inglés. La identidad del censor, al momento del escrito, no está claro; este pudo haber sido William Smart o, tal vez, el mismo Eddington. Ambos conocían la personalidad compleja de Hubble, como lo discutió Sandage en 2004.

 

 

La influencia de Hubble en astronomía observacional extragaláctica, fue sin paralelo. El cenó en Inglaterra con los astrónomos reales. "Algunos dijeron que Hubble fue el más influyente astrónomo desde Copérnico, en cambiar nuestra visión del mundo exterior" (Sandage 2004), y no tenemos razones para creer que el censor (censores) pudieron haber sido muy sensibles ante esto (figura 4).

 

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Figura 4: La alarmante "presencia de un censor" es vista en esta carta, de febrero de 1931, de William M. Smart a George Lemaître. En términos extremadamente finos, Smart le asevera a Lemaître que los resultados observacionales de Hubble de 1929, son "algo más elegantes" . La razón que sabemos es que Smart está, específicamente, refiriéndose a Hubble (1929) y esta prosigue: Lemaître tuvo total libertad de traducir su trabajo del francés de 1927, del parágrafo 1 al parágrafo 72 (el cual, a primera vista, aparece con un símbolo "n", pero que representaba al número "72"). Aquí sigue la línea: parágrafo 73 es la ecuación 24 de Lemaître. El parágrafo 73 pudo haber sido la determinación empírica por Lemaître de su coeficiente de expansión, publicado en 1927. Cortesía: Archivos Lemaître, Louvain-la-Neuve; Profesor D. Lambert y la archivista Liliane Moens.

 

 

¿Fue Lemaître el censurador?

 

En un trabajo relacionado a este tema, Mario Livio, del Space Telescope Science Institute, Baltimore, Maryland, en su trabajo "Mystery of the missing text solved", Nature, 479, 171 (2011), da fe de una carta entre el propio Lemaître y William M. Smart. Con el permiso previo de la Sociedad Real Astronómica y los bibliotecarios, Peter Hingley y Bob Carswell, editores de Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, para revisar cada minuta y las correspondencias que aún sobreviven de 1931, en la que, eventualmente, "descubre" dos documentos "cruciales".

 

 

En una de ellas, Lemaître responde una carta de William Smart, donde le  pide a este último, la "no publicación de la discusión provisional de las velocidades radiales, la cual, no es del interés actual y también de la nota geométrica, que puede ser reemplazada por una pequeña bibliografía de los anteriores trabajos sobre el hecho...".

                                       

Las cartas entre William Smart y Georges Lemaître, la cual revela que "no  existe conspiración" para la remoción de los parágrafos del trabajo traducido.

 

 

De acuerdo a esto, según Livio, "termina la especulación" sobre la conspiración a Lemaître sobre la expansión del Universo. La motivación de Lemaître en obviar esta sección, fue debido a la falta de material observacional disponible en 1927. Y, por supuesto, Lemaître no estaba interesado en auto-promocionarse. Sin embargo, a pesar de las incongruencias sobre este tema, Lemaître tampoco buscaba figurar, a modo de superioridad, ante un hecho que era más que obvio, y el cual, en principio, el ya había descubierto.

 

 

Si tomamos en cuenta el solo hecho del no reconocimiento por parte de  Hubble, en sus trabajos históricos de 1929, de los trabajos de velocidad recesional, hechas todas por Slipher, podríamos argumentar (como un buen abogado) que Hubble "aprovechó" la renuencia de Lemaître de no publicar su trabajo de la ecuación 24, por los motivos ya descritos, y que, erróneamente, dan a Hubble, como el descubridor y "padre del Big Bang".

 

 

Tal vez, debido a los hábitos propios de los ciudadanos británicos y a la formación de Hubble (recordemos que, más que ser un científico puro y nato, Hubble, además de ser boxeador aficionado, entrenador de baloncesto, también se formó en derecho, en la Universidad de Oxford durante tres años) adquirió los dotes de un abogado para argumentar, defender, interpretar y hacer llegar sus ideas. Además de la "Ley de Hubble", su nombre ha quedado ligado a otros términos, tales como la "Constante de Hubble", la "Nebulosa de Hubble" y la "Secuencia de Hubble"... (con tantos honores, ya seria parte de la corona real).

 

 

Llegó a relacionarse con las "altas esferas de las organizaciones científicas", donde fue más que astrónomo, un diplomático, para establecer un piso "fuerte" en cuanto a sus propuestas. No fue sino hasta su retorno a los Estados Unidos, cuando se interesó realmente por la astronomía.

 

Georges Lemaître en reflexión: Comentarios finales del redactor.

 

Uno de los principales problemas de la sociedad postmoderna, es la  desconfianza en el conocimiento humano. Así, no faltan quienes opinan que, con frecuencia, el hombre se deja arrastrar por ellos en todo lo que hace. Otros ponen en duda la certeza científica, al considerar que sus modelos están sujetos a algún tipo de cambios. Sin embargo, la ciencia experimental aporta un conocimiento fiable, porque sus modelos pueden demostrarse, y sus limitaciones no restan importancia a los avances científicos ni a la capacidad racional que los hace posibles. La ciencia es un camino privilegiado, para buscar y encontrar la verdad, aunque esta sea parcial.

 

 

Lemaître nunca perdió su interés de buscar en la naturaleza, los secretos que esta escondía. Durante el resto de su vida, trato de confirmar su teoría cosmológica con el estudio de los rayos cósmicos que, según creía, representaba el eco del Big Bang, que habría dado paso al Universo y a toda su población de galaxias, estrellas, planetas y vida. La búsqueda de la verdad para resolver el gran enigma del Universo, fue para Lemaître, no para obtener una posición dentro del status quo científico establecido, ni para el concurso de un premio, sino para un ideal de la verdad.

 

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El estudio de los rayos cósmicos "nos dan un apoyo experimental a la teoría del origen súper radioactivo de la radiación cósmica". Georges Lemaître y Manuel.S. Vallarta "On Compton`s latitude effect of Cosmic Radiation". Physical Review, 43 (1933), 87-91.

 

 

Tampoco buscó explotar la ciencia en beneficio de la religión, ya que "estaba plenamente convencido, de que ambas tienen caminos diferentes para llegar a la verdad" La autonomía de la ciencia con respecto a la fe, quedó probada cuando escribió que, “desde un punto de vista físico, todo sucedía como si el cero teórico fuera realmente un comienzo; saber si era verdaderamente un comienzo o más bien una creación, algo que empieza a partir de la nada, es una cuestión filosófica que no la pueden resolver consideraciones físicas o astronómicas”.

 

 

El estudio de Dominique Lambert expresa el reconocimiento de la  importancia de uno de los más eminentes científicos del siglo XX, ya que fue el primero en proponer, en dos artículos de 1927 y 1931, la primera formulación de lo que con el tiempo se denominaría “el modelo estándar” de la cosmología moderna, modelo que ha sido confirmado en sus análisis, los cálculos y la síntesis.

 

 

Si bien esta obra se refiere sobre todo al estudio de su pensamiento  científico sin ignorar que Georges Lemaître había tenido una vida espiritual muy rica, la de un sacerdote católico fervoroso, todos los elementos de las relaciones entre ciencia y religión de esa época no habían estado todavía explicitados hasta ahora.

 

 

La presente obra trata de responder a esas cuestiones todavía poco  conocidas. Este estudio refleja los contenidos de un coloquio sobre Lemaître en el que se aportan elementos nuevos debidos al descubrimiento de nuevos documentos inéditos.

 

 

Esta obra se presenta como una biografía espiritual, vivida por el  eminente cosmólogo desde su formación universitaria hasta el final de su vida en la que fue presidente de la Academia Pontificia de Ciencias. La obra responde a una pregunta: ¿cómo una misma persona pudo ser un eminente científico, fuertemente racional en sus trabajos de astronomía, y a la vez ser un sacerdote fervoroso?

 

 

“Queremos mostrar, -escribe Lambert– que Lemaître no es solamente esa  estrella de la cosmología contemporánea a quien se cita y se redescubre cada vez más hoy día. Lemaître fue también un hombre de fe y un sacerdote católico excepcional al que la ciencia no había ocultado nunca una fe simple y profunda. […] Es también una estrella que, como aquella de los Reyes Magos, ayudó a más de uno a encontrar el camino pobre y escondido que lleva al Emmanuel” (pág. 18).

 

 

En una reunión realizada en Viena, en 2018, astrónomos de diferentes nacionalidades se embarcaron en un intenso debate sobre la conveniencia de rectificar el nombre de la ley de expansión del Universo, conocida como "Ley de Hubble", para que pase a llamarse "Ley de Hubble-Lemaître" para de esta forma, rendir justicia a la memoria del científico belga. Sin embargo, "no todos los astrónomos están de acuerdo con la iniciativa".

 

 

Para ello, se discutió una resolución para que dicha ley, pase a denominarse "Ley de Hubble-Lemaître”. Aunque la mayoría mostró su apoyo al cambio de denominación, el consenso no fue unánime, originándose un vivo debate. En Viena, alguien se preguntaba ¿debemos cambiar y afinar toda esta terminología?

 

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Voto indicativo de la IAU en Viena, Austria.

 

 

Fundada en 1919, la Unión Astronómica Internacional (IAU por sus siglas en ingles) tiene como misión "fomentar y salvaguardar la astronomía en todos sus aspectos, incluyendo la investigación, comunicación, educación y desarrollo a través de la cooperación internacional. Uno de sus trabajos principales es el de estandarizar las definiciones y los nombres de los astros, como asteroides, planetas, estrellas y constelaciones.

 

 

La decisión sobre el cambio de denominación, aún no está tomada. En Viena se encontraban presentes unos 3.000 astrónomos y una votación indicativa a mano alzada (no vinculante), mostró que la mayoría de los presentes allí favorecían el cambio. Sin embargo, en los actuales momentos, la IAU cuenta con unos 12.000 miembros que están repartidos en un centenar de países.

 

 

En términos más generales, las reticencias para cambiar el nombre de la expansión cósmica, se originan por el temor de abrir una clase de "caja de Pandora" que guarda las incontables injusticias en los reconocimientos hacia los científicos, alguna de estas tiene causas graves, a veces con motivos de raza o genero. Y ello no solo pasa en astronomía: muchas leyes, ecuaciones, teoremas o constantes llevan nombres que no siempre rinde justicia a sus verdaderos descubridores. Algunos argumentaron que, revisar todos estos casos, seria, y cito "una tarea descomunal y extenuante".

 

 

Sin embargo y luego de una intensa pugna, la Unión Astronómica  Internacional votó a favor de la recomendación para renombrar la Ley Hubble como “Ley Hubble–Lemaître”, en reconocimiento a las contribuciones del sacerdote y astrónomo belga Georges Lemaître, a la teoría científica de la expansión del Universo.

 

 

“Para honrar la integridad intelectual y el descubrimiento sumamente  significativo de Georges Lemaître, la IAU se complace en recomendar que la expansión del Universo se conozca como la Ley Hubble-Lemaître”, declaró la asociación el 29 de octubre de 2018. Durante la 30° Asamblea General de la IAU celebrada en Viena (Austria) en agosto, se presentó y discutió la propuesta para cambiar el nombre de la ley con el nombre del sacerdote, a quien se le considera el padre de la teoría del Big Bang.

 

 

Recomendamos la lectura del comunicado difundido por la IAU, en que  la Asociación explicó que la iniciativa buscaba “rendir tributo a Lemaître y a Hubble por sus contribuciones fundamentales al desarrollo de la cosmología moderna”. También deseaba “honrar la integridad intelectual de Georges Lemaître, que le hizo valorar más el progreso de la ciencia en lugar de su propia visibilidad”.

 

 

Los 11 mil miembros de la IAU, que podían votar, fueron convocados a  hacerlo por una vía electrónica, el 26 de octubre. En total, votaron 4.060, y de este grupo, el 78% aprobó la propuesta, mientras que el 20% la rechazó y el 2% se abstuvo. La IAU señaló en su comunicado que el sacerdote publicó un ensayo en 1927 sobre el ritmo de la expansión del Universo, pero “la popularidad limitada de la revista en la que apareció el texto de Lemaître y el idioma que utilizó hicieron que su extraordinario descubrimiento pasara desapercibido durante mucho tiempo por la comunidad astronómica”.

 

 

Tanto así que, en una conferencia pronunciada dos años antes, en 2016 en el Vaticano, el científico británico Stephen Hawking afirmó que: “Georges Lemaître fue el primero en proponer un modelo en el que el Universo tuviera un comienzo infinitamente denso. Así, pues, él, y no George Gamow, es el padre del Big Bang”. El 17 de julio, en este ritmo de honores, Google dedicó un doodle a Georges Lemaître, con ocasión del 124° aniversario de su nacimiento.

 

 

Lemaître, en su más clara acepción, no buscaba figurar por encima de los "más excepcionales científicos"; sin embargo, Lemaître fue el primer cosmólogo en ser nominado para el Premio Nobel de Física, en 1954, por su predicción de la expansión del Universo... "pero" no fue sino hasta mediados de 1970, cuando el "comité del Nobel", admitió a la astrofísica y la cosmología como " ramas propias de las ciencias físicas".

 

 

Simposio "La Física del Universo y la Naturaleza de las Partículas Primordiales", que se llevo a cabo en la Universidad de Notre Dame, el 2 y 3 de mayo de 1938. Lemaître presentaría su trabajo: "El problema de la Expansión del Universo" (marcado con el numero 11 en la lista), junto a otro grupo de destacados investigadores, entre ellos, Manuel S. Vallarta, quien presento su trabajo "La Influencia del Campo Magnético de la Tierra en las Partículas de Rayos Cósmicos".

 

Nature 139 (1937) y el "Premio Nobel en Física póstumo" por el descubrimiento de la expansión del Universo a Georges Lemaître, por parte del autor! (y también por su teoría del átomo primaveral!).

 

 

Hay que acotar, que también fue nominado para el Nobel en 1956, esta vez, por su teoría del átomo primaveral, ¡pero en química! Tal destino sufrió el propio Einstein cuando, en este caso, si "ganó" el premio Nobel, pero por su trabajo sobre el Efecto Fotoeléctrico, más no por la relatividad (los del comité del Nobel buscaron "lavarse el rostro", y no quedar tan mal posicionados). Más tarde, Stephen Hawking diría:

 

 

"¿Significa esto que desde el punto de vista de la cosmología de Lemaître no tuvo un absoluto significado para la filosofía o teología, o vice versa? No exactamente. Lemaître mismo ciertamente experimentó una profunda unidad entre su vida profesional y espiritual, por lo que intentamos pensar que la harmoniosa coexistencia de su cosmología y su fe, no a nivel conceptual sino a través de sus acciones e iniciativas, pudieron haber sido una importante fuente de inspiración y creatividad, que lo llevaron a concebir un Universo en evolución, con un origen”.

 

 

Podemos encontrar un ápice de dicha unidad en el último parágrafo del manuscrito de su artículo (Lemaître 1931) en el cual, habla sobre la hipótesis de su "átomo primaveral". En esta escribe: "Pienso en la mayoría que cree en un ser supremo que apoya cada hecho y cada acción, cree también que Dios está esencialmente escondido y puede estar agradecido de ver como la actual física busca develar el velo que esconde la creación".

 

 

Lemaître dejó clara constancia de sus ideas sobre las relaciones entre  ciencia y fe. Uno de sus textos resulta especialmente esclarecedor:

 

«El científico cristiano debe dominar y aplicar con sagacidad la técnica especial adecuada a su problema. Tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu, al menos si la idea que se hace de las verdades religiosas está a la altura de su formación científica. Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus creaturas. La actividad divina omnipresente se encuentra por doquier esencialmente oculta. Nunca se podrá reducir el Ser supremo a una hipótesis científica”.

 

 

“La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe. Incluso quizá tiene una cierta ventaja sobre su colega no creyente; en efecto, ambos se esfuerzan por descifrar la múltiple complejidad de la naturaleza en la que se encuentran sobrepuestas y confundidas las diversas etapas de la larga evolución del mundo, pero el creyente tiene la ventaja de saber que el enigma tiene solución, que la escritura subyacente es al fin y al cabo la obra de un Ser inteligente, y que por tanto el problema que plantea la naturaleza puede ser resuelto y su dificultad está sin duda proporcionada a la capacidad presente y futura de la humanidad”.

 

 

“Probablemente esto no le proporcionará nuevos recursos para su investigación, pero contribuirá a fomentar en él, ese sano optimismo sin el cual no se puede mantener durante largo tiempo un esfuerzo sostenido. En cierto sentido, el científico prescinde de su fe en su trabajo, no porque esa fe pudiera entorpecer su investigación, sino porque no se relaciona directamente con su actividad científica».

 

 

Estas palabras, pronunciadas el 10 de septiembre de 1936 en un  Congreso celebrado en Malinas, sintetizan nítidamente la compatibilidad entre la ciencia y la fe, en un mutuo respeto que evita indebidas interferencias, y a la vez muestran el estímulo que la fe proporciona al científico cristiano para avanzar en su arduo trabajo.

 

 

Incluso, un tema constante en la teología de Lemaître fue la noción de Isaías, "Deus Absconditus" (un Dios escondido); escondido incluso en el comienzo de todo. La descripción física de Lemaître del surgimiento del espacio y tiempo de un cuanto primaveral, respecto a la trascendencia de Dios y, correspondientemente, a la autonomía del mundo.

 

 

Para 1950, Lemaître publico un resumen, en inglés, de su teoría El Átomo Primaveral: Un ensayo de Cosmogonía. Dos años previos, la teoría rival del "estado estacionario", apoyado principalmente por Thomas Gold, Hermann Bondi y Fred Hoyle, encontraron una amplia aclamación. Sus argumentos fueron que el Universo había existido siempre, y seria siempre así, como lo es ahora, eterno y sin cambios. En orden para obtener lo que estos buscaban, asumieron un espacio infinito Euclidiano, con una densidad de materia constante en espacio y tiempo, y un nuevo "campo de creación" con energía negativa, permitiendo a las partículas aparecer espontáneamente del vacío, en orden para compensar la dilución debido a la expansión.

 

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Dos visiones y dos personalidades: Fred Hoyle, predicador de la teoría del estado estacionario, era tajante, directo y agudo, ante sus propuestas y adversarios científicos; Lemaître, padre de la teoría del origen del cosmos, era sencillo, natural, original. Su misión era la búsqueda de la verdad. A modo de "broma" Hoyle se refirió a Lemaître como "The Big Bang Man".

 

 

Rara vez amigable con sus adversarios científicos, Fred Hoyle, bromeó de Lemaître al llamarlo "The Big Bang Man". De hecho, fue Hoyle quien usó por primera vez la expresión "Big Bang" en 1948, durante una radio entrevista.

 

 

"Estoy convencido de que, ciencia y religión tienen caminos diferentes, pero complementarios, para encontrar la verdad"

Georges Lemaître

 

 

Aún para mediados de los 50, no habían llegado las observaciones que reivindicaran la hipótesis del Big Bang. La teoría del estado estacionario tomaría la batuta durante un tiempo. La cosmología, rara vez, era considerada como una ciencia tal, que pudiese ser tomada como un baluarte serio (dirían los críticos para la época). Sin embargo, para fortuna de Lemaître, un descubrimiento llegó al momento y tiempo indicado para exaltarlo a la gloria científica.

 

 

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Ardiane Fowler (esposa de William Fowler), Walter Baade (quien, junto a Fritz Zwicky, acuñarían el término "Supernova" en 1934), Muschi Baade (esposa de este ultimo), Meike Oort, Georges Lemaître y Jan Hendrik Oort (descubridor de la Nube de Oort, conformada por billones de cometas) aparecen aquí, relajados, en la costa italiana de Amalfi, en mayo de 1957.

 

 

A mediados de los 60, en la Universidad de Princeton, los teóricos Robert Dicke y James E. Peebles, estudiaron los modelos de universos oscilatorios en el cual, un Universo en un estado de contracción-expansión, al contrario de ser infinitamente aplastado en un "Big Crunch" (Gran Crujido), pasa a través de un radio mínimo, antes de rebotar en un nuevo ciclo.

 

 

Ellos calcularon que dicho rebote podría causar radiación, detectable hoy día, a una temperatura de 10 grados kelvin. Allí fue que estos supieron que una radiación de este tipo, había sido detectada en los laboratorios de la Compañía Bell, en New Jersey. Ahí, los ingenieros, Arno Penzias y Robert Wilson, le habían dado los últimos toques a un radiómetro dedicado a la astronomía. Estos encontraron un ruido que era más alto de lo esperado.

 

 

Después de sustraer el ruido de la antena y la absorción por la atmosfera, restaba solo un leve exceso de 3,5 grados kelvin. Este ruido de fondo debía ser de origen cósmico: era la radiación fósil. El equipo de la Compañía Bell y la Universidad de Princeton publicaron sus artículos separadamente, en la misma edición de Astrophysical Journal, de julio de 1965. Penzias y Wilson solo dieron los resultados de sus medidas, mientras que Dicke, Peebles, Roll y Wilkinson dieron sus interpretaciones cosmológicas.

 

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Libro de Dominique Lambert: "El Átomo del Universo", La vida y trabajo de Georges Lemaître. El prologo estuvo a cargo de James E. Peebles, quien ganaría el Premio Nobel de Fisica en 2019.

 

 

Ninguno de ellos  mencionó las predicciones de Alpher y Hermann; mucho menos las de Lemaître. Gamow falleció en 1968 sin ser reconocido por sus predicciones. Alpher y Hermann fueron prácticamente "olvidados". Penzias y Wilson, los "ingenieros" que solo mencionaron la detección, les otorgaron el Premio Nobel de Física, en 1978. Sea como sea, al momento de su descubrimiento, ellos, en su lugar, creían en la teoría de la continua creación, rival a la del Big Bang, mientras que su detección de la radiación fósil, prácticamente, marcó la sentencia de muerte del modelo del estado estacionario.

 

 

Tomando en cuenta todo lo anterior, la historia de la Relatividad  Cosmológica podemos dividirla en 6 periodos:

 

 

1) La Fase Inicial (1917-1927): Durante la cual los primeros modelos relativísticos del Universo fueron derivados, ante la ausencia de evidencia observacional.

 

 

2) Periodo de Desarrollo (1927-1945): Durante el cual se descubrieron e interpretaron los corrimientos hacia el rojo cosmológicos en el marco de las soluciones Friedmann-Lemaître, donde los aspectos geométricos y matemáticos fueron investigados con más detalle.

 

 

3) Periodo de Consolidación (1945-1965): En la que la nucleosíntesis de los elementos de la luz y la radiación fósil fueron predichas.

 

 

4) Periodo de Aceptación (1965-1980): En la cual, la teoría del Big Bang triunfó sobre su teoría rival, la del Estado Estacionario.

 

 

5) Periodo de Crecimiento (1980-1998): Cuando la física de alta energía y los efectos cuánticos fueron introducidos para describir el Universo primigenio.

 

 

6) Periodo actual de la Cosmología experimental de alta precisión: Donde los parámetros fundamentales cosmológicos son medidos con una precisión de pocos términos porcentuales y nuevas problemáticas se generan, tales como la naturaleza de la Energía Oscura y la Cosmología Topológica.

 

 

Al estallar la segunda guerra mundial, Lemaître quiso ir a Inglaterra  pero no lo logró, por lo que decidió regresar a su maltrecha universidad, donde quedó aislado del resto de los astrofísicos. Durante ese tiempo, se dedicó a su ministerio sacerdotal, a la docencia y a atender a su madre, que había quedado viuda. Después del conflicto bélico, creó un laboratorio de cálculo para obtener numéricamente, las trayectorias de los rayos cósmicos.

 

 

El ritmo de trabajo de Lemaître fue muy intenso. Además de sus ocupaciones científicas y sacerdotales, fue miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias desde su fundación y segundo presidente, después del franciscano Agostino Gemelli. Por este exceso de trabajo, y al no seguir un estricto régimen alimenticio, Lemaître padeció varios infartos, lo que llevó a que su salud fuera declinando paulatinamente.

 

Moneda conmemorativa de Bélgica, como miembro de la comunidad europea del Euro, donde enaltece el legado de su hijo predilecto. A la izquierda, se muestra la imagen de Lemaître, con la fecha de nacimiento (1894) y la de su deceso (1966). Anexa a esta, se muestra el fondo del Universo, junto a una galaxia, la M-81, en la constelación de la Osa Mayor. A la derecha, la denominación monetaria, su fecha de edición (2016) y el bloque de países europeos.

 

 

Sin embargo, la fortuna de Lemaître sonrió en estos tiempos de declinación en su salud. En 1966, Lemaître es ingresado en el hospital con motivo de una insuficiencia cardiaca. A solo tres días antes de su fallecimiento, su amigo, Odon Godart, le comunicó que su teoría quedaba confirmada: Penzias y Wilson habían descubierto una radiación de fondo de microondas cósmica; los rastros fósiles de la Gran Explosión, que dio comienzo al Universo y su panoplia de estrellas, galaxias, planetas y, por supuesto, vida.

 

 

Al oír de este descubrimiento, Lemaître dijo: "Je suis content... maitenant on a la preuve"... "Estoy muy contento... tenemos la prueba"... Luego de unos pocos días, Georges Lemaître, astrónomo, matemático, astrofísico, cosmólogo y sacerdote, pero antes que tales títulos, un ser humano cabal, modesto, espiritual, quien vivió por la verdad en dos ámbitos de frecuente pugna, ciencia y religión, fallece el 20 de Junio de 1966. Tenía 71 años.

 

 

Lemaître y su camino a la posteridad.

 

Podríamos aplaudir la petición realizada por John Farrell, después de una conferencia, de que el Telescopio ELT (Extremely Large Telescope: Telescopio Extremadamente Grande) que está siendo construido por el consorcio del Observatorio Europeo del Sur (ESO) sea bautizado como "Telescopio Lemaître", en honor al mensajero de las estrellas y sacerdote belga (¿pudo el próximo telescopio espacial ser considerado como para llevar el nombre de Lemaître?) Sin lugar a dudas; pero, las "influencias" decidieron acuñarle el nombre de James Webb, quien fue simplemente un administrador que una vez propuso colocar un telescopio espacial en órbita. Ese fue su único aporte.

 

 

Portarretrato de Lemaître, flotando dentro de la cúpula de la Estación Espacial Internacional (ISS). El quinto (5to) Vehículo de Transferencia Automatizado, fue bautizado como Georges Lemaître, en tributo al físico belga, padre de la Teoría del Big Bang.

 

 

Permitimos a Nussbaumer y Bieri (2009) tener las palabras finales aquí, legadas a la visión de Georges Lemaître: "Incluso, en su influente "The Realm of the Nebulae", publicado en 1936, él (Hubble), evitó cualquier tipo de referencia de Lemaître. ¿Fue su miedo de que una gema pudiera caer de su corona, si las personas llegaran a premiar a la pionera fusión de observación y teoría, dos años antes que Hubble entregara su confirmación?

 

 

Luego de casi un siglo, el nombre de Lemaître sigue llegando, como el  eco remanente de la radiación que dio origen al Universo. Héroes escondidos, que dejaron un legado, no para erigirse sobre un trono artificial de prepotencia material, sino por una simple misión: buscar la verdad.

 

 

Recursos y Referencias.

 

·         G. Lemaître, Un univers homogène de masse constante et de rayon croissant, rendant compte de la vitesse radiale des nébuleuses extra-galactiques, Ann. Soc. Sci. Bruxelles, série A 47, 49 (1927). New English transation and Editorial Note in Jean Pierre Luminet, Gen. Rel. Grav. 45, 1619 (2013).

·         Jean-Pierre Luminet: Aix-Marseille Université, CNRS, Laboratoire d'Astrophysique de Marseille (LAM) UMR 7326 & Centre de Physique Théorique de Marseille (CPT) UMR 7332 & Observatoire de Paris (LUTH) UMR 8102, France. E-mail: jean-pierre.luminet@lam.fr / file:///D:/Georges%20Lemaitre/1503.08304.pdf

·         Jean Pierre Luminet, L’invention du big bang, chap.5, 2nd ed. Le Seuil, Paris, 2014.

·         Odon Godart, Monseigneur Lemaître, sa vie, son oeuvre, with notes by Andr\é Deprit, Rev. Quest. Sci. 155,155 (1984).

·         James E. Peebles, Principles of Physical Cosmology, Princeton Univ. Press, 1993, page 80.

·         James E. Peebles (1984) The Big Bang and Georges Lemaître. Ed. A. Berger (Dordrecht: Reidel Publ. Co.), page 23.

·         H. Kragh, Cosmology and Controversy, Princeton Univ. Press, 1996, chap.2.

·         Sidney van den Bergh, The Curious Case of Lemaître's Equation No.24, Journ. Royal Astron Soc Canada, file:///D:/Georges%20Lemaitre/1106.1195.pdf

·         David Block, A Hubble Eclipse: Lemaître and Censorship, [arXiv:1106.3928] (2011). file:///D:/Georges%20Lemaitre/1106.3928v2.pdf

·         Mario Livio, Mystery of the missing text solved, Nature, 479, 171 (2011). file:///D:/Georges%20Lemaitre/479171a%20mario%20livio%20on%20paper%20lemaitre.pdf

·         Dominique Lambert, Un Atome d`Univers. LaVie et l`Oeuvre de Georges Lemaître (Lessius-Racine, Bruxelles).

·         Simon Mitton, St Edmund`s College, University of Cambridge, UK, Fellow of the Royal Historical Society.

·         Thomas Hertog, Institute for Theoretical Physics, KU, Leuven: The Figure and Legacy of Monseigneur Georges Lemaître, The Pontificial Academy of Sciences. file:///D:/Georges%20Lemaitre/hertog.pdf

·         Jean-Luc Lehners, Princeton Center for Theoretical Science, Princeton University, Princeton, NJ 08544 USA, Paul J. Steinhardt, Princeton Center for Theoretical Science and Joseph Henry Laboratories, Princeton University, Princeton, NJ 08544, USA, Neil Turok, Perimeter Institute for Theoretical Physics, Waterloo, Ontario, Canada N2L 2Y5, The Return of the Phoenix Universe, Essay written for the Gravity Research Foundation 2009 Awards for Essays on Gravitation. arXiv: 0910.0834v1: jlehners@princeton.edu / steinh@princeton.edu / nturok@perimeterinstitute.ca

·         Way, M. & Nussbaumer, H. (2011), arXiv:1104.3031

·         Nussbaumer, H. & Bieri, L. (2009), Discovering the Expanding Universe(Cambridge: Cambridge University Press).