A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

Galileo Galilei

(1564 – 1642)

Por Jesús A. Guerrero O.

Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

 

Galileo di Vincenzo Bonaulti de Galilei nació en una casa de campo en las cercanías de la ciudad de Pisa, Italia, el 15 de febrero de 1564. Sus padres fueron Vincenzo Galilei y Guilia Ammannati. Su padre fue músico y pensamos que el espíritu escrutador de las cosas fue incentivado a su hijo por él, ya que desde niño Galileo fue testigo de los experimentos que realizaba su padre para vincular la longitud de las cuerdas con el sonido y la música.

 

Su nombre y apellido derivaban de Galileo Bonaiuti, un antiguo familiar que fue importante médico, profesor y político en Florencia en el siglo XV. Al final de sus días, sus restos mortales fueron enterrados a su lado en la Basílica de la Santa Croce de Florencia. Por muchos, Galileo es considerado el padre del Método Científico, de la Astronomía Instrumental, de la Física Moderna. Es figura descollante del Renacimiento Europeo y de la Revolución Científico-Técnica de la Humanidad.   

 

En 1572, cuando Galileo tenía ocho años, su familia se muda a Florencia, la ciudad natal de su padre y él es cedido al maestro Muzio Tedaldi, en Pisa, para su instrucción. Por dos años estudia en Pisa hasta que su padre lo requiere en Florencia para que viva de nuevo con su familia. A la edad de 15 años, Galileo es ingresado al Monasterio de Camaldolese en Vallombrosa, en las cercanías de Florencia. La Orden Camaldulense era independiente de la Orden Benedictina, de la cual se había separado unos 570 años antes. La vida ermitaña del monasterio y la estricta disciplina del monje comienzan a agradar a Galileo, pero ambas se interrumpen ya que su padre Vincenzo desea que su hijo sea médico.

 

En 1581, Galileo es enviado de nuevo a Pisa bajo la tutela de Muzio Tedaldi para ser registrado en la escuela de medicina en la Universidad de Pisa. La idea de una carrera médica nunca llamó la atención de Galileo, quien se inclinada más por las matemáticas y la filosofía natural. Su profesor de matemáticas en Pisa fue Filippo Fantoni, quien ocupaba la cátedra de matemáticas.

 

En el año 1582, Ostilio Ricci, matemático de la corte toscana y antiguo alumno de Niccolo Fontana Tartaglia, imparte un curso sobre los Elementos de Euclides en la Universidad de Pisa y Galileo asiste al mismo. Esta circunstancia es el elemento que desencadena la pasión de Galileo por las matemáticas. A pesar del empeño de su padre para que estudie medicina, en 1584, Galileo abandona definitivamente esos estudios en la Universidad de Pisa y se dedica a la filosofía natural.

 

Hay un suceso interesante en la vida de Galileo que marca la esencia analítica en su juventud. En 1583, a la edad de 19 años, obligado a asistir a misa y ante el sermón aburrido del cura, Galileo se concentra en el movimiento de una lámpara que cuelga desde el techo. El movimiento oscilatorio de la misma despierta las más variadas ideas en la mente febril del genio. Al concluir la misa, Galileo se dirige hasta la lámpara y comienza a desarrollar toda una serie de razonamientos que posteriormente le permitirán enunciar la Ley del Péndulo. Cien años después, los trabajos de Christiaan Huygens conducirán a la creación de los relojes de péndulo, apoyándose en la naturaleza oscilante de las pesas.    

 

Galileo comienza a enseñar matemáticas y en 1586 escribe su primer libro científico “El pequeño equilibrio” (La Bilancetta) en donde describe el método de Arquímedes para encontrar las gravedades específicas (es decir, las densidades relativas) de las sustancias usando el equilibrio.

 

En 1589, Fantoni deja la cátedra de matemáticas en la Universidad de Pisa y Galileo es designado para ocupar el puesto. Ya había adquirido excelente reputación debido a las conferencias que había dictado en la Academia de Florencia. Galileo pasa tres años ocupando este puesto en la universidad de Pisa y durante este tiempo escribe su libro “De Motu” una serie de ensayos sobre la teoría del movimiento que nunca publicó. Es probable que nunca haya publicado este material porque no se encontraba satisfecho con él, y Galileo estaba en lo correcto. A pesar de tener una serie de estudios y descubrimientos importantes sobre la teoría del movimiento y la caída de los cuerpos, también contenía algunas ideas incorrectas. Uno de los aspectos importantes contenidos en De Motu es que todos los fenómenos de la naturaleza deben ser sometidos a la experimentación.

 

En 1591, muere el padre de Galileo y él debe encargarse de la manutención de la familia. Esta circunstancia lo conduce a solicitar la cátedra de matemáticas y astronomía en la universidad de Padua, más prestigiosa que la de Pisa. Comienza un período de 18 años, los cuales fueron catalogados por el mismo como los más felices de su vida. En sus clases de astronomía dirigidas a los estudiantes de medicina, Galileo debía explicar el sistema geocéntrico de Claudio Ptolomeo e impartir los conocimientos básicos de astronomía que debía saber un médico para aplicarlos a la astrología en su práctica médica. Este concepto Aristotélico-Ptolemaico de la astronomía fue rebatido constantemente por Galileo, quien en una carta a Johannes Kepler fechada en el año 1598, ya se declaraba partidario de las ideas de Nicolás Copérnico.

 

Pocas veces una persona recibe la oportunidad irrebatible de fundamentar sus ideas con fenómenos de la naturaleza. Tal circunstancia le pasó a Galileo en 1604 con la “Supernova de Kepler”. Los conceptos de inmutabilidad del firmamento y la cercanía de fenómenos luminosos tenidos como efectos atmosféricos, fueron debidamente rebatidos con los análisis que realizó el sabio florentino sobre esta “estrella nueva”, que iluminó el firmamento por varios meses.

 

En Padua, Galileo comenzó una relación con Maria Gamba, oriunda de Venecia. No se han encontrado registros de matrimonio, y esto es tal vez porque Galileo sintió que su situación financiera no era lo suficientemente buena. En 1600 nació su primera hija, Virginia, seguida de una segunda, Livia, al año siguiente. En 1606 nació su hijo Vincenzo.

 

Galileo continua trabajando en su teoría del movimiento y para el año 1604 ya tiene la formulación correcta para el movimiento en planos inclinados, el movimiento parabólico de un proyectil y la Ley del Péndulo. Lamentablemente, estos descubrimientos continuaron en el anonimato por 35 años más.

 

En mayo de 1609, Galileo recibió una carta de Paolo Sarpi informándole sobre un dispositivo llamado catalejo que un holandés había mostrado en Venecia. Posteriormente Galileo escribió en su libro “El Mensajero Estelar” (Sidereus Nuncius) en abril de 1610 lo siguiente:

 

“Hace unos diez meses, llegó a mis oídos un informe de que cierto Fleming había construido un catalejo por medio del cual los objetos visibles, aunque muy distantes del ojo del observador, se veían claramente como si estuvieran cerca. De este efecto verdaderamente notable se relacionaron varias experiencias, a las cuales algunas personas creyeron mientras que otras las negaron. Pocos días después, el informe fue confirmado por una carta que recibí de un francés en París, Jacques Badovere, que me hizo aplicarme de todo corazón para investigar los medios por los cuales podría llegar a la invención de un instrumento similar. Esto lo hice poco después, siendo mi base la doctrina de la refracción”.

 

Galileo comienza a fabricar su instrumento óptico con lentes que ya disponía y logra construir un catalejo de unos 4 aumentos. Aprende a pulir lentes y para agosto de 1609 ya dispone de un instrumento que aumenta 8 veces las imágenes. Inmediatamente ve las aplicaciones comerciales y militares de su equipo y lo bautiza con el nombre de “Perspectiva” (perspicillum). Posteriormente, en 1611, sería denominado “Telescopio” por Giovanni Demisiani, el nombre con el que se le conoce en la actualidad.

 

A fines de 1609, Galileo apunta su telescopio al cielo nocturno y comienza a hacer una serie de descubrimientos notables. En los meses de diciembre de 1609 y enero de 1610, hizo los descubrimientos que más cambiaron el mundo, antes que él o desde entonces. Los mismos fueron reseñados más tarde en su libro “El Mensajero Sideral”.

 

Galileo afirmó haber visto montañas y cráteres en la Luna, haber comprobado que la Vía Láctea estaba formada por pequeñas estrellas y haber visto cuatro pequeños astros que giraban en torno a Júpiter. Estos astros, con miras a obtener beneplácito en Florencia, los nombró “las estrellas medíceas” en honor a Cosimo de Medici, el Gran Duque de Toscana.

 

En las páginas de El mensajero Sideral, escribe Galileo:

 

…es maravilloso y bello ver el cuerpo de la Luna… ciertamente no tiene una superficie lisa y pulida, sino áspera y desigual y, tal como la superficie de la Tierra está llena de vastas protuberancias, profundos abismos y sinuosidades…”.

 

En lo que respecta a la Vía Láctea y a los satélites de Júpiter, prosiguió:

 

“…he visto miles de estrellas, que nunca fueron vistas antes, y que sobrepasan todas las que se han visto, en número mayor que diez veces. Pero lo que más me sorprende y que me hizo llamar la atención de astrónomos y filósofos, es que descubrí cuatro planetas no conocidos ni observados por ningún astrónomo antes de mi época…”.     

 

El gran prestigio alcanzado por Galileo con estos descubrimientos hace que a pesar del veto que le hace el Senado de Venecia, le sean entregados grandes beneficios económicos. Renuncia a su cargo en Padua y retorna a la universidad de Pisa como matemático jefe, bajo la tutela del Gran Duque de Toscana.

 

En 1611 visita Roma, en donde es tratado como una celebridad; El Collegio Romano organizó una gran cena con discursos en honor a los notables descubrimientos de Galileo. También fue nombrado miembro de la Accademia dei Lincei (de hecho, el sexto miembro), circunstancia que fue muy apreciada por él, hasta el punto de cambiar su nombre a partir de ese momento a “Galileo Galilei Linceo”.

 

Dos años de observaciones le permitieron establecer los períodos de revolución de los “astros medíceos” y ya para 1612 fue capaz de dar períodos precisos. En una etapa de los cálculos se quedó muy perplejo ya que los datos que había registrado parecían inconsistentes, pero se había olvidado de tener en cuenta los movimientos de la Tierra y el Sol.

 

En 1610 (25 de julio) Galileo apunta su telescopio por primera vez a Saturno. La poca potencia del instrumento óptico hace que perciba al planeta como tres cuerpos. Su telescopio no era lo suficientemente bueno como para mostrar los anillos, los cuales aparecieron como lóbulos a ambos lados del planeta. Las observaciones continuas fueron realmente desconcertantes para Galileo, ya que los cuerpos a ambos lados de Saturno desaparecieron (debido a que por la perspectiva de la línea de vista, los anillos se colocaron de frente y su poco espesor los hizo invisibles).

 

También en 1610 descubrió las fases del planeta Venus, señal inequívoca de que el mismo giraba en torno al Sol. Para la época, la mayoría de los astrónomos consideraba correcto el sistema de Tycho Brahe, en donde la Tierra estaba en el centro del cosmos, el Sol giraba en torno a la Tierra y los planetas giraban en torno al Sol. En cambio Galileo consideraba que sus descubrimientos eran evidencias de lo acertado del modelo copernicano, en donde el Sol se encontraba en el centro del sistema.

 

Otro descubrimiento realizado por Galileo incluye la observación de las manchas solares, las cuales fueron reportadas en su libro “Discurso sobre cuerpos flotantes” que publicó en 1612 y más completamente en “Cartas sobre las manchas solares” que apareció en 1613, patrocinada por la Academia del Lincei. Con este descubrimiento se enfrasca en una discusión con el prelado jesuita Christopher Scheiner, a quien ridiculiza por considerar que las manchas eran cuerpos que flotaban entre la Tierra y el Sol. Galileo consideraba que eran fenómenos propios en el Sol, como en efecto posteriormente se descubrió. Pero para la época se consideraba al Sol como un cuerpo inmaculado y la presencia de manchas en él, contravenía lo aceptado por la iglesia católica. Esta circunstancia y una controversia sobre el origen de los cometas hicieron que los jesuitas comenzaran a ver a Galileo como un oponente peligroso.

 

A pesar de su apoyo privado al copernicanismo, Galileo intentó evitar la  controversia al no hacer declaraciones públicas sobre el tema. Sin embargo, fue atraído a ella a través de su discípulo Benedetto Castelli. En diciembre de 1613, en una reunión en el palacio de los Medici en Florencia, se le pidió a Castelli que explicara las aparentes contradicciones entre la teoría copernicana y la Sagrada Escritura. Castelli defendió vigorosamente la posición copernicana y luego le escribió a Galileo diciéndole lo exitoso que había sido al presentar sus argumentos. Galileo, menos convencido de que Castelli había ganado la discusión, le responde “que la Biblia tenía que ser interpretada a la luz de lo que la ciencia había demostrado ser cierto”. Galileo tenía varios oponentes en Florencia y se aseguraron de que se enviara una copia de la Carta a Castelli a la Inquisición en Roma. Sin embargo, después de examinar su contenido, encontraron poco a lo que pudieran oponerse. A la fecha, el máximo exponente en la defensa de la Sagrada Escritura, el cardenal Robert Bellarmine, vio que el sistema de Copérnico era más una teoría matemática para calcular más fácil las posiciones de los planetas, que una realidad física que contravenía lo aceptado por la iglesia.  

 

Pero Galileo, en 1616, en carta dirigida a la Gran Duquesa de Toscana, ataca vigorosamente a los seguidores de Aristóteles. En la carta aboga firmemente por una interpretación no literal de la Sagrada Escritura cuando la misma contradice los hechos del mundo físico probados por la ciencia matemática. En esto, Galileo afirma claramente que para él, la teoría copernicana no es solo una herramienta de cálculo matemático, sino una realidad física:

 

Sostengo que el Sol está ubicado en el centro de las revoluciones de las orbes celestiales y no cambia de lugar, y que la Tierra gira sobre sí misma y se mueve a su alrededor. Además, confirmo este punto de vista no solo refutando los argumentos de Ptolomeo y Aristóteles, sino también produciendo muchos para el otro lado, especialmente algunos relacionados con efectos físicos cuyas causas tal vez no se puedan determinar de otra manera, y otros descubrimientos astronómicos; Estos descubrimientos confunden claramente el sistema ptolemaico, y están admirablemente en concordancia con la  otra posición y la confirman.

 

El Papa Pablo V le ordena a Bellarmine que la Sagrada Congregación del Índice, un conclave que prohibía y autorizaba la publicación de libros, decidiera sobre la teoría copernicana. Los cardenales de la Inquisición se reúnen el 24 de febrero de 1616 y toman la decisión de condenar las enseñanzas de Copérnico, y a Galileo se le prohíbe mantener puntos de vista copernicanos.

 

En 1623 es nombrado Papa el cardenal Maffeo Barberini (Papa Urbano VIII), admirador de Galileo, y este se apresura a dedicarle su próximo libro, a punto de ser publicado por la Accademia dei Lincei. Il Saggiatore (El Contrastador o El Analizador) es quizás el libro más controversial de Galileo por los argumentos esgrimidos en el mismo. Su dedicatoria al Papa es el telón de fondo del método científico:

 

“La filosofía está escrita en este gran libro que es el Universo, que está continuamente abierto a nuestra mirada. Pero el libro no se puede entender a menos que uno primero aprenda a comprender el idioma y leer los caracteres en los que está escrito. Está escrito en el lenguaje de las matemáticas, y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas sin las cuales es humanamente imposible entender una sola palabra; sin estos, se vagabundea en un oscuro laberinto”.

 

El papa Urbano VIII invitó a Galileo al Vaticano en varias ocasiones y el sabio italiano llegó a creer que la Iglesia católica no abordaría la teoría copernicana. Esto lo condujo a publicar sus puntos de vista creyendo que podía hacerlo sin graves consecuencias por parte de la Iglesia. Sin embargo, su salud hizo que su libro llamado “Diálogo sobre los dos sistemas máximos del mundo”, en donde contrastaba las dos concepciones filosóficas existentes en el época, el modelo Aristotélico y el modelo Copernicano, demorase 6 años en completarse.

 

En 1630, Galileo intenta obtener el permiso de Roma para publicar el Diálogo, pero el mismo le es negado. Finalmente recibe el permiso de Florencia, no de Roma y en febrero de 1632, sale a la luz el libro más célebre del sabio florentino, pero el que lo condenó por el resto de sus días. Escrito en forma de una discusión entre dos personajes, uno a favor de Aristóteles y Ptolomeo (llamado Simplicio) y otro que defiende al sistema de Copérnico (Salviati), los contundentes argumentos expuestos por Galileo lo hacen merecedor de un castigo por la Inquisición.

 

Urbano VIII, que lucha contra el avance del protestantismo, a pesar del cariño y la admiración que siente por Galileo, lo ve como un enemigo terrible. La obstinación del científico en derrumbar el sistema del mundo aceptado por la iglesia, puede alentar en los protestantes su afán de poner en entredicho toda la estructura eclesiástica erigida por más de 1.300 años. La sentencia ha sido dictada, incluso antes del juicio. Pero Galileo tiene muchos amigos. La intervención de varios cardenales hace que el Papa no considere la pena de muerte, sugerida por sus más acérrimos enemigos y lo condena a prisión por cadena perpetua. Esta cárcel fue tomada con consideración hacia él ya que vivió primero en el Arzobispado de Siena y después en su villa en Arcetri. Pero el Papa exige que Galileo adjure sus descubrimientos, cuestión que logra el 22 de junio de 1633.

 

Poco después de la publicación del Diálogo fue prohibido por la Inquisición y en el juicio fue declarado culpable. Se dice y forma parte del imaginario popular que Galileo, al ser sacado del tribunal murmuró la célebre frase: “e pur si muove” (y sin embargo, se mueve). No hay registro alguno de que Galileo haya expresado tal sentencia y la misma parece ser producto del profundo malestar e impotencia que sentían las personas que comulgaban con las ideas del sabio florentino y que al poner estas palabras en su boca, evidenciaban su célebre obstinación. Galileo, ya viejo se acobardó. Reciente estaba la condena de Giordano Bruno a ser quemado en la hoguera y él no quería morir en martirio. 

 

Galileo es condenado a prisión en su villa de Arcetri, en las cercanías de Florencia. Ahí enferma, pero al sobreponerse de su encierro vuelve a la investigación y apoyado por amigos logra sacar de forma clandestina su último libro, el cual es publicado en Holanda. En 1638 ve la luz su libro "Discorsi e dimonstrazioni matemathiche intorno a due nuove scienze", conocido popularmente como “Las dos ciencias”, en donde adopta su familiar técnica de una discusión entre dos personajes sobre temas específicos. En esta obra magistral se tocan temas como el desplazamiento de los objetos y las fuerzas que obran sobre ellos, así como las propiedades de la materia y sus distintos elementos. Este libro abrió el camino a las futuras generaciones de investigadores, entre los cuales podemos reseñar a Isaac Newton, nacido el mismo año que muere Galileo. El 08 de enero de 1642, Galileo muere mientras dormía.

   

Al morir Galileo, el cardenal Francesco Barberini, uno de los tres miembros del tribunal inquisidor que se negó a condenarlo, escribió:

 

“…ahora, pasada la envidia, la sublimidad de este intelecto empezará a ser conocida y servirá a toda la posteridad como guía en la búsqueda de la verdad…”.

 

El 31 de octubre de 1992, 350 años después de la muerte de Galileo, el Papa Juan Pablo II dio un discurso en nombre de la Iglesia Católica en el que admitió que los asesores teológicos habían cometido errores en el caso de Galileo. Declaró cerrado el caso de Galileo, pero no admitió que la Iglesia se había equivocado al condenar a Galileo por un cargo de herejía debido a su creencia de que la Tierra giraba alrededor del Sol.

 

Fuentes:

White, Michael. Galileo Galilei. Exley Publications. 1993.

http://mathshistory.st-andrews.ac.uk/Biographies/Galileo.html

https://en.wikipedia.org/wiki/Galileo_Galilei