Marte o el nuevo coloniaje      

 

 

Por Emperatriz Guerrero

Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

 

-…Por mucho que nos acerquemos a Marte, jamás lo alcanzaremos.

Y nos pondremos furiosos, ¿y sabe usted qué haremos entonces?

Lo destrozaremos, le arrancaremos la piel y lo transformaremos

a nuestra imagen y semejanza.

-No arruinaremos este planeta  -dijo el capitán-.  Es demasiado grande

y demasiado hermoso.

-¿Cree usted que no? Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un

talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas…

aquí todo es antiguo y diferente. Nos instalaremos en alguna parte

y lo estropearemos todo. Llamaremos al canal, canal Rockefeller;

a la montaña, pico del rey Jorge, y al mar, mar de Dupont; y

habrá ciudades llamadas Roosevelt, Lincoln y Coolidge,

y esos nombres nunca tendrán sentido,

pues ya existen los nombres adecuados para estos lugares.

 

 Crónicas marcianas

Ray Bradbury

 

 

La Historia la escriben los vencedores. Y por lo visto, nosotros seremos quienes escribiremos la de la conquista y colonización de Marte.  Más allá de la tecnología, de la necesidad de descubrir, de salir de nuestra cuna porque nadie vive para siempre en ella  (Konstantín Tsiolkovsky, 1857-1935), en la que el próximo paso en nuestra lista es el planeta rojo, cabe también la reflexión del papel del ser humano en un cuerpo celeste extraño a él, un planeta de donde no es originario, y el cual evidentemente, será cambiado, terraformado, para hacerlo habitable. Especialistas como el astrónomo mexicano Dr. Luis Aguilar Chiu (UNAM) ya han señalado los conflictos éticos en este proceso de colonización a los que habrá que hacer frente más temprano que tarde.

 

 

No será la primera vez que el Homo sapiens se apropie de un territorio, modifique el entorno y lo adapte a sus necesidades, y evidentemente no será la primera vez que como consecuencia de ello, surjan los problemas de desequilibrios biofisicoquímicos. Alguien podría alegar que no habrá al menos formas biológicas que sean afectadas, pero esto aún está por verse. Y conociendo la resistencia por criptobiosis(1) y anhidrobiosis(2) de ciertos microorganismos a las condiciones del espacio exterior, tal vez ya algunos de ellos estén adaptándose al planeta, llevados en los distintos rovers y otros aparatos que se han hecho llegar a su superficie, a despecho de los protocolos de esterilización de la NASA  (Planetary Protection)  y del Comité para la Exploración Planetaria y Lunar.  Y si no, los llevaremos en nuestros cuerpos cuando vayamos allá, en nuestra piel, saliva, sistemas respiratorio y excretor, por citar sólo algunos.  ¿Podremos entonces establecer la diferencia cuando dichos organismos se hagan evidentes? Por otra parte, ¿esos cambios afectarían la virulencia de cepas patógenas haciéndolas más peligrosas para la salud humana?

 

 

Rojo por la abundancia de óxido de hierro III, muy parecido a la limonita, identificado con el nombre del dios romano de la guerra, es el segundo más pequeño del Sistema Solar, luego de Mercurio. Entre las similitudes de Marte con la Tierra podemos citar su período de rotación, apenas unos 37 min más largo; su estacionalidad, la cual, sin embargo, se repite cada 1,88 años terrestres; y el área de su superficie sólida, por cuanto carece de océanos. Sin embargo, debido a su menor masa, su gravedad, de 3,711 m/s2 es casi un tercio de la terrestre  (9,7803 m/s2)  y lo tenue de su atmósfera crea una presión atmosférica de 7 a 9 hPa, en comparación con los 1013 hPa  (101,325 kPa)  de la Tierra. Su temperatura media de -46 ºC contrasta igualmente con los 14,05 ºC terrestres. Si a esto sumamos una atmósfera con un 95,32% de CO2 y apenas un 0,3% de O2, agua en estado sólido limitada a los casquetes polares, que de ser líquida sería subterránea y llevaría una elevada concentración de sales y deuterio, y un campo magnético prácticamente inexistente, sin capacidad de desviar los rayos cósmicos solares, se plantea desde ya como un desafío a la tecnología requerida para la habitación humana, en superficie o subterránea. En este sentido, The Mars Society prueba habitáculos en The Mars Desert Research Station (MDRS)  en Utah, y SpaceX ya tiene calendarios para el envío a partir de 2022 de naves de carga con equipo robótico para comenzar el levantamiento de infraestructuras en espera de la llegada de los primeros humanos.

 

 

En cuanto a la terraformación de Marte, los proyectos están orientados a dos objetivos básicos e interrelacionados: densificar su atmósfera y calentar el planeta. Y las ideas van desde importar gases y agua de otros cuerpos celestes o estrellarlos en su superficie, hasta la utilización de espejos, cubrimiento localizado con aerogeles de sílice, modificación del albedo y bombardeo nuclear de su corteza y casquetes polares. En definitiva, Marte se convertiría en el conejillo de Indias de la ingeniería planetaria(3) y perdería su dinámica y evolución autónomas. Cuando las condiciones se estabilicen se comenzaría con la introducción planificada de formas de vida fotosintetizadoras para incrementar gradualmente el aporte de oxígeno en lo que se conoce como ecopoiesis, con lo que cualquier opción de evolución orgánica propia del planeta rojo quedaría, si no descartada, sumamente comprometida. Y de existir formas biológicas autóctonas, ¿podrían originarse híbridos con los organismos terrestres?  ¿Tendrían algún efecto sobre los colonizadores o sus fuentes orgánicas?

 

 

Por otro lado, no es un secreto que todo proyecto que requiera altas  inversiones, debe tener altos rendimientos. Más allá de la información que podemos obtener del planeta estando in situ y de cómo proceder en otros ambientes más inhóspitos, resulta evidente que debe existir una ganancia económica para todos los inversionistas, algo que debe manifestarse en el corto a mediano plazo. Dado que al parecer no existen formas biológicas de las cuales obtener beneficios, estos provendrán de la extracción de sus recursos minerales para su utilización primaria por los colonizadores o las misiones, pero de hallarse menas de importancia económica, es seguro que la extracción se haría más intensiva para su exportación a la Tierra, y es bien sabido que a pesar de las regulaciones existentes, la minería es la forma de explotación más contaminante y degradadora del ambiente que existe. Si en estos momentos la minería espacial es un asunto candente que desde 1967, con el Tratado del Espacio Exterior hasta nuestros días, aún no ha sido dilucidada completamente en cuanto al derecho a la propiedad y la naturaleza legal de los minerales extraídos, no es difícil suponer los conflictos que acarrearía el hecho de contar con dichos recursos tan a la mano.

 

 

A esto podemos añadir la extracción de agua de sus casquetes  polares, incrementada por una industria turística con todas las consecuencias que puede traer. Aunque los expertos estiman que no se espera una migración masiva, no será extraño que la ubicación de estaciones y zonas colonizadas delimiten sectores controlados por unos cuantos países y sus empresas financiadoras, que surjan con el tiempo nuevas formas de gobierno y liderazgo, de estratificación y relaciones sociales, nuevas leyes, monedas o estructuras económicas, variantes idiomáticas, platillos, diversiones, música, literatura y tradiciones; pero también nuevos conflictos, demandas y necesidades físicas, intelectuales, psicológicas y espirituales. En pocas palabras, una nueva estructura cultural de Homo sapiens emergería más temprano que tarde.

 

 

Por otro lado, si se permite la reproducción humana en Marte,  además de las cuestiones evidentes de índole fisiológica, ¿cómo será la educación de esos niños y adolescentes? ¿Qué nuevas demandas de formación académica y técnica deberán cubrirse? ¿De cuáles enfermedades o problemas del desarrollo deberemos protegerlos? Eso sin contar la cuestión de la nacionalidad de los nuevos habitantes, y la probabilidad de que, como cualquier colonia, algún día reclamen su independencia. Como sea que sucedan las cosas, las colonias deberán alimentarse y para ello requerirán terrenos para la agricultura en invernaderos y el subsecuente desarrollo pecuario con especies idóneas, por lo que la intervención del suelo, la modificación del espacio y el paisaje no se harán esperar demasiado. E igualmente, deberá pensarse en las formas de disposición de desechos orgánicos e inorgánicos.

 

 

Por lo mismo, resulta evidente que el impacto antrópico de la colonización del planeta rojo tendrá una huella ecológica que se mostrará en él más temprano que tarde, de donde las medidas y acuerdos necesarios a adoptar para regularla son materia de primer orden. Y, naturalmente, el respeto a las normativas. En caso contrario, a diferencia de los avances colonizadores en la Tierra, en estos primeros momentos Marte no tendrá, probablemente, ningún testigo aborigen, ningún defensor original suficientemente consciente de lo que está ocurriendo. Ningún marciano, a diferencia de la citada obra de Bradbury, defenderá su planeta de la invasión humana y sus intenciones de cambiarlo a su “imagen y semejanza”. Tal vez sea el mismo objeto celeste el que lo haga. O, en el mejor de los casos, surgirá una nueva rama de la ética o el derecho, bien aquí o allá, con las nuevas generaciones nacidas en Marte, que abogue por la permanencia, cuido y preservación de las condiciones prístinas no sólo del ahora su mundo, sino de los distintos astros a los que lleguemos…  independientemente que lo hagamos en cuerpos biológicos o como ciborgs.

 

 

Sería una forma de cancelar en parte la deuda que tenemos con  nuestra Tierra, y demostrar que así como dejamos nuestra cuna y llegamos a caminar en otro planeta, ese caminar va acompañado de una mirada distinta hacia sus potencialidades y sus recursos, en la cual la satisfacción de necesidades, si bien es imprescindible, debe ser armónica, equilibrada y ya no más depredadora.

 

 

Visión artística de una colonia en Marte

 

 

(1)  Forma extrema de respuesta fisiológica a la congelación.

(2)  Forma extrema de respuesta fisiológica a la deshidratación.

(3)  Aplicación de procedimientos tecnológicos de envergadura suficiente para lograr la modificación de las condiciones geoclimáticas a escala planetaria.

  

REFERENCIAS

 

Carrillo, R.  (2018).  Microbiología espacial.  Disponible:   https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/408618/205_Ra_l_Carrillo_Esper_-_Bacterias_y_Espacio.pdf  (Consulta: 2021, marzo 06).

 

Chapman, L.  (2019).  Colonizar Marte no es la solución a los problemas de la Tierra.  Disponible:  https://www.rcinet.ca/es/2019/01/18/colonizar-marte-no-es-la-solucion-para-los-problemas-de-la-tierra/  (Consulta:  2021, marzo 06).

 

EFE  (2018). La colonización de Marte reviviría viejos dilemas éticos en el ser humano.   https://www.efe.com/efe/america/tecnologia/la-colonizacion-de-marte-reviviria-viejos-dilemas-eticos-en-el-ser-humano/20000036-3557546  (Consulta:  2021, abril 10).

 

Lynch, P.  (2017).  Elon Musk anuncia planes para iniciar la colonización de Marte en 2022 https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/880703/elon-musk-anuncia-planes-para-iniciar-la-colonizacion-de-marte-en-2022  (Consulta: 2021, abril 10).

 

Marinho, H. y Reis, C.  (2019).  Minerales espaciales.  Cosas de nadie en beneficio de todos.  Revista de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú.  Nº 83.  Disponible:  http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0251-34202019000200004  (Consulta:  2021, marzo 06).

 

Quetglas, L.  (2016).  La colonización de Marte:  un proyecto cooperativo para la enseñanza y el aprendizaje de Biología y Geología en la Educación Secundaria. https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/21317   (Consulta:  2021, marzo 06).

 

Scharf, C. (2019).  Una nueva idea para terraformar Marte https://www.investigacionyciencia.es/noticias/una-nueva-idea-para-terraformar-marte-17939  (Consulta:  2021, abril 10).

 

Vadescu, B.  (Ed.)  (2009).  Mars. Prospective energy and material resourcesBerlín : Springer.  Disponible:  https://books.google.es/books?id=BnPE37Ms5awC&pg=PA600&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false  (Consulta:  2021, marzo 06).

 

Weintraub, D.  (2018).  Colonizing Mars means contaminating Mars - and never knowing for sure if it had its own native life Disponible:  https://theconversation.com/colonizing-mars-means-contaminating-mars-and-never-knowing-for-sure-if-it-had-its-own-native-life-103053  Versión en español:  https://theconversation.com/colonizar-marte-significa-contaminar-marte-106627  (Consulta: 2021, marzo 06).

 

CRÉDITOS DE IMÁGENES

Visión artística de una colonia en Marte:  https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/880703/elon-musk-anuncia-planes-para-iniciar-la-colonizacion-de-marte-en-2022/59ce60f5b22e384e100000bf-elon-musk-announces-spacex-plans-to-begin-mars-colonization-by-2022-image (Descarga, 2021, abril 10).