El Orión del Spitzer            

Pocas vistas cósmicas excitan la imaginación como la Nebulosa de Orión, una inmensa guardería estelar situada a unos 1.500 años-luz de distancia.

 

Esta impresionante vista en colores falsos se extiende por unos 40 años-luz y fue construida con los datos infrarrojos del telescopio espacial Spitzer.

 

Al igual que la apariencia en longitudes de onda visuales, la parte más brillante de la nebulosa se encuentra centrada en el conjunto de estrellas jóvenes, masivas y calientes, conocido como el Trapecio de Orión.

 

Pero la imagen en infrarrojo detecta también muchas protoestrellas – estrellas en sus primeros estadios de evolución - vistas aquí en tonos rojos. De hecho, los puntos rojos a lo largo del filamento oscuro de polvo, a la izquierda del Trapecio, incluye a la protoestrella catalogada como HOPS 68, en donde recientemente se descubrió que tiene cristales del silicato Olivino, dentro de su envoltura protoestelar.

 

Crédito: NASA, JPL-Caltech, T. Megeath (Univ. Toledo, Ohio).