Como llora una estrella...         

No es precisamente lo que inspiró el romántico vals de Antonio Carrillo, melodía que es casi un segundo himno de nuestro estado. Se trata de una secuencia de 9 imágenes tomadas a lo largo de 13 semanas y media entre Octubre 2003 y Enero 2004, que muestra la abrupta formación de una estrella en una zona cercana al objeto Messier 78. Lo que si tienen de criollo -y que nos llena de satisfacción- es que fueron tomadas desde Venezuela, en el Observatorio Nacional de Llano del Hato con la Cámara Schmidt, instrumento que tiene acoplado un detector digital de amplio campo con el cual un equipo de astrónomos venezolanos monitorea desde 1999 sectores celestes de especial interés tales como Orión, donde a modo de "incubadora estelar" es factible observar el "llanto" de una estrella al nacer. No es fácil. No llegan a 10 las veces que un evento similar ha podido ser registrado hasta el presente. Los estudios apuntan a identificar la erupción como del tipo "FU Orionis", donde gas y polvo  acumulado en el disco circundante a un objeto protoestelar, llega a un punto de inestabilidad gravitacional y se precipita de pronto hacia el centro liberando una cantidad enorme de energía que hace aumentar el brillo del objeto inicial como en este caso hasta 100 veces. El inicio del fenómeno eruptivo es perceptible ya en las toma Nº 3 y 4, dos meses antes de que el aficionado estadounidense Jay McNeil lo reportara como aparición de una nueva nebulosa en Enero 2004,  la misma que fue bautizada en su honor.

        Crédito: CIDA, Cesar Briceño.