La organización definitiva de la IAU       

 

Originalmente, las constelaciones estaban definidas por la figura que enmarcaban sus estrellas principales.

 

En el año 1922 se realizó el Congreso de la Unión Astronómica Internacional, en donde se decidió realizar una organización de las constelaciones que sepultó definitivamente las intenciones de aduladores y eclesiásticos que aspiraban con realizar modificaciones sustanciales en el cuadro de constelaciones. En las comisiones de trabajo de este congreso desaparecieron las Regalías de Federico II, el arpa de George y el Corazón de Carlos II y otras 24 constelaciones, entre la que se encontraba la del Gato, de Lalande. Se establecieron límites definitivos entre las 88 constelaciones restantes.

 

Entre los años 1922 y 1930, la comisión de la Unión Astronómica Internacional (IAU) realizó el ordenamiento de las constelaciones que conforman toda la bóveda celeste y se definieron los límites de un total de 88 constelaciones que fueron seleccionadas desde las antiguas hasta las modernas por la comisión presidida por el astrónomo belga Eugène Joseph Delporte y publicado por la IAU en 1930.

 

Fue así que se aceptaron las 48 constelaciones antiguas que fueron compiladas en el primer catálogo de estrellas elaborado por Hiparco entre los años 162 y 127 aC (probablemente en el año 132 aC y transcritas en el Almagesto de Claudio Ptolomeo en el año 137 dC. De manera similar se aceptó una creada por Tycho Brahe en 1600, once creadas por Johanes Bayer en 1603, once creadas por Johanes Hevelius en 1687, quince creadas por Nicolás de Lacaille, catorce en 1752 y una posteriormente. Las tres restantes son Popa, Quilla y Vela, que constituyeron el antiguo navío Argos en el Almagesto de Ptolomeo.