¿Qué antigüedad tienen las constelaciones?     

 

Si bien la gran mayoría de las constelaciones antiguas surgen en Caldea, en el valle enmarcado entre los grandes ríos Tigris y Eufrates, existen tres de las constelaciones cuya antigüedad se pierde en la historia. Estas son: Toro, Escorpión y León.

 

Incluso, el astrónomo Rappengluck planteó en 1996, la posibilidad que existan desde la prehistoria.

 

Toros en la cueva de Lascaux, Francia.

 

Observe detenidamente el trazado del toro situado al centro de la imagen.

 

Toro en cuevas de Lascaux, 17.300 aC.

Constelación del Toro. Tomado de Stellarium.

 

Las similitudes en la disposición de estrellas (o puntos en la pintura rupestre) correspondientes al conglomerado de Las Pléyades y Las Hyades, en las cercanías del ojo del toro, conmueve la imaginación.

 

¿Es factible que la especie humana en el Pleistoceno tardío haya tenido el grado de discernimiento para representar disposiciones de estrellas en pinturas rupestres? Es una de las preguntas que la humanidad tal vez nunca tenga respuesta. Sin embargo, a medida que los arqueólogos auscultan el conocimiento y la cultura de las primeras comunidades humanas, las manifestaciones del toro, el escorpión y el león, aparecen por doquier.

 

Los científicos se han puesto de acuerdo en la circunstancia de que la especie humana hizo uso utilitario de la astronomía para determinar los periodos de frío y calor y posteriormente, los períodos de lluvia para obtener sus cosechas.

 

En este sentido, existe una propuesta interesante desarrollada por Alexander Gurstein, para la fecha (1995) vice-director del Instituto para la Historia de la Ciencia y la Tecnología de la Academia de Ciencias de Rusia, en donde establece los períodos históricos en los que coincidían ciertas constelaciones de lo que actualmente se conoce como Zodíaco con posiciones máximas y mínimas del Sol sobre la Esfera Celeste debido al desplazamiento del cielo producto del movimiento de precesión.

 

En su estudio, Gurstein concluye que la experiencia humana fue construyendo las constelaciones dependiendo de los periodos de tiempo y las distintas posiciones que fue adoptando el Sol.

 

Así, para el décimo milenio antes de Cristo, el Equinoccio de Primavera coincidía con la constelación de León (Leo), mientras que el Solsticio de Verano, lo hizo con Escorpión, Otoño con Acuario e Invierno con Toro (Tauro).

 

Si se construye una tabla con las posiciones posteriores del Sol en los milenios siguiente se tiene:

 

Milenio (aC)

Primavera

Verano

Otoño

Invierno

10 – 9

Leo

Scorpius

Aquarius

Taurus

8 – 7

Cancer

Libra

Capricornius

Aries

6 – 5

Gemini

Virgo

Sagittarius

Pisces

4 – 3

Taurus

Leo

Scorpius

Aquarius

 

Gurstein sugiere que la humanidad antigua duró unos 5.000 años en confeccionar lo que en la actualidad se conoce como el Zodíaco. Ya para el cuarto milenio antes de Cristo, lo que ocurrió fue una repetición de las distintas constelaciones ya conocidas, pero señalando distintas épocas del año.

 

Es importante recalcar que tres de las manifestaciones más repetitivas de la humanidad antigua (el león, el escorpión y el toro), coinciden plenamente con las constelaciones más importantes que señalaban periodos estacionales en el décimo milenio antes de Cristo. ¿Coincidencia?