A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

Luís Ugueto Pérez
(1868 – 1936)

 

Por Rafael A. Fuentes Dávila

Publicado el 30 de abril de 1988

 

 

El 1° de Mayo se celebra el Día Internacional del Trabajador, rindamos a esos hombres y mujeres, que son el pulso y vida de cada país, el más vehemente homenaje, dada sus luchas, sacrificios, reveses e incuestionables conquistas a través de la historia; pero, también, un 1º de Mayo de 1868 (hace 120 años), en la solariega Maiquetía, frente al Mar Caribe, a pocos kilómetros de Caracas y al lado del Puerto de La Guaira , nació el insigne matemático, astrónomo, físico, geodesta, agrimensor y filósofo Dr. Luís Ugueto Pérez.

 

Antes, en estas mismas páginas, nos habíamos referido a grandes personajes científicos nacidos en otras latitudes, como un reconocimiento a su labor fecunda y para difundir el alcance de sus obras imperecederas. Hoy nos ocupamos de un venezolano ilustre, cuyo nombre, como astrónomo, cruzó más allá de nuestras fronteras y sobre todo, podemos considerarlo, sin equivocación alguna, como el creador de la astronomía en Venezuela.

 

Nace el Dr. Ugueto de la unión del financiero y agricultor Canuto Ugueto y doña Mercedes Pérez; además del futuro astrónomo nacen otros seis vástagos: Gerónima, Francisca de Paula, Nicolasa, Canuto (ingeniero civil), Martín (médico), José Antonio (abogado) y Sebastián (Comerciante).

 

Los estudios de primaria los cursó Luís Ugueto en su pueblo natal. Desde niño demostró sus inclinaciones hacia la matemática y otras ciencias. Posteriormente hace sus estudios de Media en Caracas y es dirigido por el ingeniero y licenciado Agustín Aveledo, de renombrada figuración en la intelectualidad venezolana. El joven Ugueto, en esos días, determina la latitud de la estatua del Libertador en la Plaza Bolívar de Caracas y toma la azotea de la pensión donde vive como observatorio para conocer la esfera celeste. En el año de 1884, cuando aún contaba 16 años de edad, inicia sus estudios en la Universidad Central , donde se gradúa de Agrimensor, y tres años más tarde (24/09/1887), a la edad de 20 años, opta al título de Ingeniero Civil. 

 

Lamentablemente, el joven ingeniero no puede seguir estudiando y trabaja durante cinco años en Mérida y Maracaibo, después de lo cual regresa a Caracas y continúa estudiando hasta graduarse, en 1892, de Doctor en Filosofía. Entre sus profesores se destacan: Dr. Manuel M. Urbaneja, gran   matemático; Adolfo Ernst, distinguido Geólogo y Zoólogo; Dr. Jesús Muñoz Tébar, Ingeniero Constructor del Teatro Juares y de la cárcel Las Tres Torres de Barquisimeto.

 

A manera de dato curioso se nos ocurre insertar en esta apología al Dr. Ugueto, el siguiente hecho: para graduarse de Bachiller en Ciencias Filosóficas su tesis versó sobre estos dos aspectos: lº Luz Zodiacal y 2º ¿Es o no aparente el movimiento anual del Sol? En su tesis sobre su grado doctoral en Filosofía, los puntos tratados fueron: La Espontaneidad del alma, y 2° Paralaje deducida de la velocidad de la luz. Tanto el título de Bachiller como el de Doctor en Filosofía le fue adjudicado con la calificación de sobresaliente en ambas pruebas.

 

Estamos en la época de una Venezuela de economía agraria, con muy pocos adelantos, gobernada primero, por Raimundo Andueza Palacios, le sigue Guillermo Tell Pulido, llega Joaquín Crespo, le suceden Ignacio Andrade, Cipriano Castro hasta Juan Vicente Gómez. De la actuación de los nombrados Venezuela entera conoce de sus acciones como caudillos aventureros, sobre todo los dos últimos que desgarraron a nuestra Patria y la convirtieron en su propio patrimonio con la más dispendiosa administración. En ese medio es donde Luís Ugueto Pérez enfrentando la más grave incertidumbre, piensa levantar un templo a la ciencia para patrimonio intelectual de las futuras generaciones. Luís Ugueto, se perfila como profesor universitario en Topografía, Dibujo Lineal, Matemática, Geodesia y Astronomía. Dictaba clases hasta en las casas de sus amigos y sin interés de pago alguno. Su hogar fue un aula permanente.

 

A la edad de 35 años se casó con Ana Teresa Terán; de dicha unión nacieron Ángel, Luís, Ana Teresa y Mercedes. Los dos primeros se graduaron de doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas (Ingeniería Civil) en la Universidad Central.

 

El Colegio de Ingenieros de Venezuela, fundado el 24 de octubre de 1861, se encarga de algunos aspectos relativos a la meteorología y la astronomía. En cuanto a la primera, hace registros de la presión atmosférica, variación de temperatura y lluvias; tales informaciones son publicadas en su "Revista Científica". Estas actividades fueron interrumpidas por la desoladora guerra civil de la Federación que empenumbró a nuestro país empobreciéndolo hasta un estado casi de indigencia. Para el año de 1885, el Dr. Manuel M. Urbaneja, presidente del Colegio de Ingenieros, solicita ante el Ministerio de Instrucción Pública la creación de un observatorio astronómico dada la necesidad de cultivar la ciencia y por la relevancia que daría al gobierno. Es así como el Ejecutivo Nacional adquiere, por compra que hizo al señor H. L. Boulton Jr., un telescopio ecuatorial de Bardan, con objetivo de 135 mm guiado mediante reloj, micrómetro, 9 oculares (aumentos desde 50 a 450 X), dos anteojos terrestres, 1 prisma para cenit, círculos perfectos para declinación y ascensión recta, una cúpula de observación, un reloj sideral y otros accesorios por la suma de 15.000 bolívares. Más tarde el señor Boulton formaría parte de una comisión organizadora del futuro observatorio donde trabajaría hasta el fin de su vida el Dr. Ugueto.

 

El equipo antes citado fue asignado a la Universidad Central para los consiguientes estudios de Astronomía y Geodesia que se administraban en dicha institución; asimismo, se resuelve adquirir la "Colina Quintana" (hoy Cerro del Observatorio) para que en dicho sitio se emplace el referido ecuatorial pero que en adelante la citada colina se designe como "Colina Cagigal" en honor al insigne astrónomo y matemático Coronel  de Ingenieros Juan Manuel Cagigal, fundador de los estudios matemáticos en Venezuela.

 

Haber adquirido el equipo era un gran paso que se daba en aras de la astronomía venezolana; sin embargo, faltaba la construcción de un edificio como sede del observatorio. Era indispensable. Después de muchas entrevistas y esfuerzos por miembros del Colegio de Ingenieros, de algunos profesores universitarios y de personas amantes a la astronomía, se inició la construcción en 1887 de lo que hoy conocemos como Observatorio Astronómico y Meteorológico Cagigal. La obra es concluida en 1890 y fue nombrado, por disposición del Ejecutivo Nacional, al astrónomo italiano Mauricio Buscalioni, como primer director y con una asignación mensual de Bs. 400,oo, que después pasó a ser de Bs. 800,oo en la época del General Joaquín Crespo. El Observatorio quedó como una dependencia del Ministerio de Instrucción Pública, pero rehabilitado el Colegio de Ingenieros, se le encarga en ese mismo año de la administración y funcionamiento, mientras los doctores Luís Ugueto y Luís Soriano colaboran por afición.

 

Para el año de 1895 el Dr. Ugueto es nombrado Subdirector. Debemos establecer que unas de las metas que persigue al principio Mauricio Buscalioni fue iniciar relaciones con los mejores observatorios y astrónomos de América y de Europa, especialmente de Italia; cálculo diario de la obra, basado en las observaciones de altura del sol o de otros astros para vigilar la marcha de los cronómetros, asegurar el conocimiento del medio segundo según las circunstancias, dar la hora media exacta a la capital, ocultaciones de estrellas por la luna, eclipses de satélites de Júpiter, longitud exacta del laboratorio, etc.

 

El astrónomo Buscalioni pudo dirigir el observatorio durante tres años aproximadamente; presentó su último informe, el 2 de enero de 1894, regresó muy enfermo a Italia donde murió poco después.

 

En la Dirección del Observatorio queda como sucesor el astrónomo Armando Blanco con un sueldo mensual de Bs. 400,oo y se crea oficialmente el cargo de Subdirector en el cuales asignado el Dr. Luís Ugueto, como ya se  había indicado anteriormente, con sueldo de 280 bolívares mensuales; un vigilante y bedel en la persona de Froilán Gómez con un sueldo de 200,oo bolívares. También se asigna un auxiliar, el bachiller Manuel Obando, con un sueldo de 120,oo. Froilán Gómez había sido soldado del general Joaquín Crespo y también peleó en la batalla de “El Lambedero”, bajo las órdenes del general Luciano Mendoza, por cuyas razones el presidente de la República , general Juan Vicente Gómez, lo apreciaba mucho y le asignó como prebenda una ayuda anual de Bs. 500,oo.

 

Dos años después de ser nombrado como director Armando Blanco, es elevado a dicho cargo, el Dr. Ugueto (22 de noviembre de 1900). La primera gran innovación lograda por el nuevo director fue la instalación de sismógrafos; en Venezuela no se tenía un plan para detectar los movimientos sísmicos. Se inician las clases de astronomía. En el informe del 15 de enero de 1910 está asentado que la hora suministrada por el Observatorio Cagigal es considerada por el Observatorio de Washington como la hora oficial para todo el territorio de Venezuela pese a que la misma aún no haya sido declarada como tal por nuestro gobierno. El Dr. Ugueto creó una red de estaciones meteorológicas a lo largo del país, de importancia extrema para conocer las características del tiempo, de la humedad y lluvias, a objeto de aplicarlas a las actividades agrícolas. 35 años después de haberse hecho la primera solicitud y de haber luchado infatigablemente, es ahora, en la administración del Dr. Ugueto, cuando se logra la edificación para instalar el Círculo Meridiano, instrumento indispensable para establecer la hora con alta precisión.

 

Nuestro eminente astrónomo anunció el eclipse total de sol para el día 6 de febrero de 1916. El informe sobre tal evento fue digno del más alto encomio por los observatorios de Derabón y Yale, entre otros. Se tomó el meridiano que pasa por las afueras de Villa de Cura para determinar la Hora Legal de Venezuela, puesto que se encuentra a 4 h y 30 minutos del meridiano de Greenwich, punto de referencia universal.

 

El cometa Halley

El Dr. Ugueto y su equipo inició en diciembre de 1909 los preparativos para la ubicación y observación del cometa Halley, pero tropezaron con el problema de no tener efemérides actuales y otros datos indispensables que le permitieran cumplir con sus propósitos; en consecuencia, procedieron a calcular la órbita del cometa valiéndose de efemérides atrasadas y de otras informaciones. El trabajo físico-matemático resultó muy positivo por cuanto el 4 de de febrero de 1910 fue localizado el cometa y por primera vez en Venezuela, el público pudo observar a través del telescopio un astro que se hace presente en nuestro sistema solar cada 75 años. Pero lo más interesante es que pese a lo limitado de los recursos, el personal del Observatorio Cagigal se ufana con justo orgullo de haber visto por primera vez a simple vista dicho cometa el día 17 de abril, lo cual no ocurrió en otros grandes observatorios del mundo, que como el de París lo pudieron ver el día 19 de ese mismo mes.

 

A medida que se acercaba el cometa, las personas ignorantes sobre los fenómenos astronómicos por las desesperantes predicciones atribuidas al famoso Camilo Flammarion, el pánico crecía en la ciudad, lo cual obligó al Dr. Ugueto, valiéndose de la prensa, para hacer una campaña sostenida e ilustrar sobre el fenómeno y demostrar lo injustificado de tan desmesurados temores.

 

Desde el 13 de mayo se hacían esfuerzos para medir la cola y determinar la posición del astro, pero fueron los días 18 y 19, referidos como críticos, en los cuales se estimó la mayor magnitud y se realizaron observaciones especiales meteorológicas. El informe de este gran evento no se presentó de inmediato por carecer el observatorio del catálogo de estrellas pequeñas (cartas estelares) indispensables como referencia para el cálculo de la posición.

 

Eclipse solar de 1916.

Para la observación, estudios y conclusiones de este fenómeno ocurrido el 6 de febrero de 1916, se nombró una comisión presidida por el Dr. Ugueto e integrada por los doctores Francisco J. Duarte, Manuel V. Hernández B., Francisco Gascue Anderson, Eduardo Rohl, los señores J. J. Navarro, Federico Linton y Juan M. Romero Barrios. Comisiones de voluntarios se apostaron en distintas ciudades del país; por ejemplo, en Barquisimeto Fernando Tomás y el Dr. J. M. Eladio del Castillo (quien publicó sus observaciones); el Dr. Silva Uzcátegui  observó  desde  su hacienda Santa María, cerca de Cabudare. Se dice también que la señorita Blanca Silveira, reconocida astrónoma larense, también hizo sus observaciones y cuyos resultados los remitió a la Sociedad de Astrónomos de Francia. En general, había un inusitado entusiasmo para presenciar tan extraordinario fenómeno. Fue establecido que el cono de sombra pasaría por las siguientes ciudades: San Antonio (Táchira), La Grita , Tovar, Mérida, Ospino, El Tocuyo, Barquisimeto, San Felipe, Puerto Cabello, Tucacas, Los Roques y La Orchila.

 

A las 10 de la mañana la sombra toca a la Tierra por la frontera oeste del país y después de recorrer los pueblos antes citados, desaparece a las 11:11 min. a.m. La oscuridad de más de una hora permitió a varios observadores, entre ellos, Eduardo Rohl y Fernando Tomás, hacer dibujos de las manchas solares y de la corona solar con sus altas y fulgurantes llamaradas amarillas. El informe completo fue publicado a todo lujo, y copias del mismo fueron remitidas a distintos observatorios del mundo, especialmente de Europa.

 

Los elogios fueron abundantes, el "Bulletetin Astronomique” publicado por "L Observatoire de París", uno de los órganos más serios de la ciencia astronómica en Europa, incluye a favor nuestro la satisfactoria opinión de los sabios de Francia. El "Bulletín de la Socíété Astronomique de France” (dicha sociedad está dirigida por el sabio Camilo Frammarion) reprodujo los dibujos de la corona solar elaborados por Eduardo Roht, y según al parecer, las apreciaciones que tuvieron sobre el eclipse han sido basadas en los referidos dibujos.

 

La labor del Dr. Ugueto en cuanto a la adquisición de nuevos instrumentos para el observatorio, remodelaciones y la enseñanza de la astronomía es sumamente voluminosa para tratar de exponerla en la brevedad de un artículo de prensa. Fueron muy grandes sus sacrificios y más aún su pasión por escrutar los secretos del acontecer astronómico. Trabajó  infatigablemente dentro de las más crueles limitaciones, tanto él como sus colaboradores. Después de 21 años ininterrumpidos de servicio y con un sueldo de Bs. 450,oo solicitó le duplicaran tal asignación porque Bs. 800,oo había sido el sueldo de su primer antecesor, asimismo, pidió que se estudiara la posibilidad de su futura jubilación con una asignación mensual de Bs. 200,oo. Para el entonces quien gobernaba era Juan Vicente Gómez, quien a pesar de haber consentido en el aumento de sueldo, estimó con mayor importancia el trabajo de su tocayo Froilán Gómez, bedel y vigilante del observatorio y en cuya oportunidad el tirano manifestó que el Dr. Ugueto ya estaba "pidiendo cacao" mientras que su tocayo se había puesto "viejo de tanto mira pa'rriba y no había pedido más nada". Al Dr. Ugueto lo tenemos dirigiendo en el año de 1925 y vive y trabaja hasta el 1° de enero de 1936 cuando muere; 39 años de servicios le sirven como pedestal de gloria inmarcesible, 39 años enseñando la ciencia, escribiendo obras, investigando, asesorando, por un solo precio: la satisfacción de ser útil. Por la elaboración de los mapas físicos y políticos de nuestro país, por la determinación exacta de las fronteras de nuestro territorio patrio, por las inquietudes científicas que dejó sembradas, por la creación de la red de estaciones meteorológicas cuyas experiencias han sido guía para otros pueblos del mundo, si vale este pequeño homenaje a la memoria del Dr. Luís Ugueto Pérez, de quien nos ocuparemos otra vez en otra entrega al igual que de más información sobre la astronomía venezolana.

 

Obras consultadas:

Olivares, Alberto E., de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Dr. Luís Ugueto, ingeniero, agrónomo y profesor.

Diccionario Larrousse.