A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

Jürgen Stock
(1923 - 2004)

Por Jesús A. Guerrero Ordáz

 

Astrónomo alemán, nacido en Hamburgo el 8 de julio de 1923 que dedicó gran parte de su vida al desarrollo de la astronomía en Latinoamérica y concretamente en Venezuela, desde el año 1971.

 

En 1951 presenta su tesis lo que le permite doctorarse en física y matemática en la Universidad de Hamburgo.

 

Trabaja en el observatorio de Hamburgo, en donde se especializa en astrometría. También realiza trabajos en los observatorios de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Mc Donald, Estados Unidos.

  

La visita del Dr. Federico Rullant, del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile al Observatorio de Yerkes, en Junio de 1958, precipita la partida del Dr. Jurgen Stock a las tierras sureñas en búsqueda de la mejor ubicación para un observatorio internacional. El Dr. Gerard Kuiper impulsa la iniciativa y aunque la institución AURA (Asociación de Universidades para la Investigación Astronómica ) no se encuentra en posición de apoyar la iniciativa, la Universidad de Chicago acuerda movilizar un telescopio de 40 pulgadas a Chile, apoyados por la fuerza aérea de ese país y el gobierno y la Universidad de Chile.

 

Las iniciativas de las Universidades de Columbia, Texas y Chicago, conducen a que  AURA se responsabilice del programa de búsqueda del sitio para el observatorio, a mediados de 1960.

 

En los meses de mayo y junio del año 1959, el Dr. Jurgen Stock se desplaza a Chile y conjuntamente con el personal de la Universidad de ese país, comienza a realizar estudios para seleccionar el sitio más idóneo para la instalación de un observatorio internacional. Los primeros sitios en probar fueron las cercanías de Farellones y la cima del Cerro El Roble en el norte de Chile, en los alrededores de Santiago.

 

El 19 de agosto de 1959, el Dr. I. Epstein, de la Universidad de Columbia arranca un programa para seleccionar un sitio para la instalación de un observatorio. Chile, Argentina, Australia y Sudáfrica se encuentra entre los países seleccionados como posibles sitios para esa instalación. Para Septiembre de ese año, los doctores Epstein y Stock, coordinan el proyecto. Ya para mediados de ese año, la Universidad de Chile, conjuntamente con las Universidades de Chicago y Texas, habían convenido en iniciar un observatorio al que se le había propuesto el nombre de “Observatorio Interamericano” en Chile.

 

El 23 de noviembre de 1962 se selecciona a Cerro Tololo como la ubicación del observatorio internacional. Se adopta el nombre de “Observatorio Interamericano de Cerro Tololo” (CTIO) como nombre oficial del proyecto. En abril de 1963 se nombra al Dr. Jurgen Stock como el primer director del CTIO.

 

Su trabajo en el CTIO concluye en 1965 y entre los años de 1966 hasta 1970 trabaja en el departamento de astronomía de la Universidad de Chile. 

 

En 1971, a la edad de 48 años, asume la responsabilidad de llevar a cabo el proyecto de creación del Observatorio Astronómico Nacional de Venezuela (OAN). Él ya había colaborado con este proyecto, realizando algunas expediciones para la selección de sitio idóneo para el mismo. La escogencia del sitio y la supervisión de la instalación de los equipos es una tarea que asume el Dr. Stock con gran agudeza. En 1975 se funda el Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA) en la ciudad de Mérida, del cual es su primer director, cargo que ocupó hasta 1982.

 

En el Centro de Investigaciones de Astronomía “Francisco J. Duarte” desarrolla las áreas de astrometría y espectroscopia. En astrometría desarrolló un método para la reducción de placas fotográficas que se superpusieran parcialmente, lo que se conoce con el nombre de solapamientos de campos.

 

En el área de espectroscopia desarrolló un método para determinar las velocidades radiales de las estrellas a partir de placas fotográficas tomadas con un prisma objetivo. Estos trabajos los realizó de manera conjunta con el Dr. W. Osborn. A partir de este estudio también se desarrollaron métodos para determinar los espectros y magnitudes de las estrellas, así como los metales existentes en su composición.

 

Estos trabajos produjeron tesis doctorales en las universidades de Zaragoza (España) y Carolina del Norte (Estados Unidos). 

 

También incursiona en Geodesia. En trabajos conjuntos con las universidades de Stuttgart y Hannover (Alemania) y del Zulia (Venezuela) participa en el estudio del movimiento tectónico de la Falla del Boconó. Estos trabajos y las mediciones para la determinación de la refracción atmosférica, realizadas por el CIDA figuran en publicaciones de tesis doctorales de las universidades de Stuttgart y Hannover.

 

En su carrera científica produjo más de 150 publicaciones, regadas en prestigiosas revistas de instituciones astronómicas. La mayoría de estas publicaciones fueron de índole observacional, siendo la Cámara Schmidt , del Observatorio Nacional de Llano del Hato, su herramienta principal. Como un homenaje a este trabajo, durante el último encuentro de ADELA (Astronomía Dinámica en América Latina) realizado en el Observatorio Nacional, entre los días 21 al 26 de Noviembre del 2004, se bautizó el telescopio Cámara Schmidt con su nombre.

 

Jurgen Stock falleció en Mérida el 19 de abril del 2004, a la edad de 80 años. 

 

Bibliografía.

Cyber citas http://www.cida.ve

Cyber citas http://www.unam.com

Textos de Internet de los observatorios CTIO y Hamburgo.

   

Conversaciones con el Dr. Stock

 

Por Kathy Vieira

 

Tuve la suerte personal de compartir 3 años de mi vida académica en el CIDA con el Dr. Stock. Entonces yo era una estudiante de maestría e iniciaba mis pasos en la astrometría de la mano del Dr. Carlos Abad, quien a su vez fue formado por el Dr. Stock. Para esas fechas (1998), el Dr. Stock se dedicaba más a la espectroscopia con prisma objetivo, dejando en manos de Carlos Abad la investigación astrométrica.. Sin embargo, él estaba siempre dispuesto a conversar respecto a astrometría, y respondía mis preguntas e inquietudes, en cualquier momento que yo se las planteaba.

 

Pero nuestras conversaciones fueron mas bien de otra índole, me habló de sus tiempos en la guerra, cuando con apenas 16 años y en contra de su voluntad, fue mandado al frente de guerra en Rusia, peleando bajo un frío espantoso. Me dijo que esa experiencia lo había marcado y además le había dejado una bala cerca del oído izquierdo, por lo cual nunca mas recupero por completo la función del mismo, sufriendo de una sordera parcial que lo acompañaría el resto de su vida.

 

Otra vez me habló de cómo cuando era estudiante en Alemania, debía estudiar y trabajar al mismo tiempo, para poder pagar sus gastos. Entonces trabajo como camionero, transportaba pescado del puerto a la ciudad y vivía con un compañero de estudios, ambos se turnaban, cuando uno estaba en clases, el otro manejaba el camión, y viceversa. Luego compartían sus notas de clases, para que así ambos pudieran seguir estudiando. Bajo esas condiciones, estudió física y matemática en Hamburgo.

 

En muchas ocasiones tomamos té juntos, entonces recordaba que tras el fin de la II Guerra Mundial, Alemania estaba devastada y además no había alimentos, así que entonces debían usar solo una bolsita de té para un grupo de 4 o 5 personas, y la usaban no una sino dos veces!. Entonces tener cada uno de nosotros una bolsita de té para tomar, se convertía en un lujo que debíamos agradecer y disfrutar.

 

En otras muchas ocasiones nos íbamos caminando a un centro comercial cercano, a comprar un chocolate o tomarnos un café, entonces me hablaba del tiempo meteorológico y del libro que al respecto escribió con Arthur Upgren. Me hablaba de cómo las nubes eran infinitas gotitas microscópicas de agua juntas, razón por la cual las podemos ver (yo en mi ignorancia de la física - me gradué en matemáticas - suponía que las nubes estaban hechas de vapor de agua, que es invisible, por otro lado yo nunca me preocupe por indagar sobre la temperatura de las nubes). Otra vez recuerdo me explicó como trabajaban las ollas de presión, el por qué funcionaban para ablandar los granos duros: a alta presión el agua hierve a una temperatura más alta, así que las caraotas se cocinaban en agua muy caliente, que estaba a bastante más de 100 C.

 

Así como éstas, muchas otras conversaciones sostuvimos, en los ratos de necesario descanso de la rutina diaria de la investigación. Lo ví llegar cada día a trabajar, pese a su edad y a los achaques propios de la misma, por puro y simple amor a la astronomía. Siempre me resultó admirable tal dedicación, y desee entonces y sigo deseando ahora, poder hacer mi trabajo con el mismo cariño con que él  lo hizo.