A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

Christoph Scheiner
(Wald, Alemania, 25 de julio, 1573 - 1650)

 

Por Jesús A. Guerrero O.

Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

 

 

 

        Christoph Scheiner nació en la población de Wald, cerca de Mindelheim, en la región de Swabia, en el suroeste de Alemania, el 25 de Julio de 1573.

 

        Asistió a la escuela latina Jesuita de Augsburgo, continuando sus estudios superiores en la Universidad Jesuita de Landsberg. Ingresa a la orden Jesuita en 1595 y habiendo completado su estudio preparatorio, ingresa a la Universidad de Ingolstadt, en el año 1600. En esta universidad se consagra al estudio de las matemáticas y la metafísica, siendo aceptado en la misma como profesor de Matemáticas y de hebreo, en 1610.

 

        Se hizo un experto en las matemáticas y desarrolló modelos de relojes de Sol. De manera similar inventó el Pantógrafo, un instrumento que permite ampliar la copia de imágenes.

 

        Al saber de los descubrimientos de Galileo Galilei con el telescopio, en 1610, encomienda uno y comienza a escudriñar los cielos con él. Verifica los descubrimientos realizados por Galileo y centra su atención en el Sol. Entre los meses de Marzo y Abril de 1611, Scheiner observa manchas oscuras sobre la superficie del Sol. Desde ese momento se inicia una polémica sobre el descubrimiento de las mismas, ya que Galileo Galilei manifiesta haber sido el primero en haberlas observado.

 

        Debido a su formación Jesuita, que propugnaba el orden perfecto e incorruptible del cosmos, Scheiner intentó rescatar, a pesar de sus observaciones, la perfección del Sol. En sus cartas “Tres Epistolae de Maculis Solaribus (Tres cartas sobre las manchas solares), publicadas en Augsburgo a comienzos de 1612 bajo el pseudónimo de “Apelles latens post tabulam” (Apelles escondido detrás de la pintura), postuló que las manchas observadas en la superficie del Sol eran sombras de satélites que giraban en torno al mismo y que por lo tanto se proyectaban sobre el disco solar. Estas cartas fueron escritas a Marc Welser, banquero de Augsburgo, que patrocinaba los estudios jesuitas.

 

        Welser invita a Galileo a hacer un comentario sobre estas cartas y éste responde con dos cartas en donde defiende la naturaleza de las manchas solares. Galileo manifiesta que son fenómenos cercanos o en la superficie del Sol, que modifican su forma y que se originan y perecen en el Sol, por lo que se concluye que el Sol no es perfecto.

 

        Scheiner, al leer la primera carta de Galileo, realiza una segunda serie de tres cartas, que Welser publica, en Otoño de 1612, con el nombre de De Maculis Solaribus et Stellis circa Iovis Errantibus Accuratior Disquisition” (Una exposición más exacta sobre las manchas solares y las estrellas que giran en torno de Júpiter). En este texto, Scheiner, de nuevo bajo el pseudónimo de Apelles reitera sus argumentos de que las manchas solares son sombras de satélites y sostiene que Júpiter tiene más satélites que los cuatro observados por Galileo.

 

        Al leer estos textos, Galileo responde con una tercera carta y Welser, las publica en una sola edición, en 1613, con el nombre deIstoria e Dimostrazioni intorno alle Macchie Solari e loro Accidenti” (Historia y demostración sobre las manchas solares y sus propiedades). Con argumentos demoledores y usando dibujos del mismo Scheiner, Galileo demuestra sus conclusiones, refutando todas las suposiciones de Scheiner. Esto le ganó un poderoso enemigo. No en balde, una de las órdenes que más hincapié hizo en la abjuración de Galileo fue la Jesuita. La participación activa de Scheiner en este acto, aunque no está escrita, se sospecha.     

 

        Scheiner continuó sus estudios sobre las manchas solares y también se interesó en la refracción atmosférica y la estructura del ojo. Describió los logros ópticos de Johannes Kepler, quien descubrió el principio del telescopio astronómico utilizando dos lentes convexas y produjo una gran cantidad de material que después sirvió de base para muchos investigadores.

 

        Colaboró con la instrucción matemática del Archiduque Maximilian, hermano del Emperador Rodolfo II y en 1616 deja Ingolstadt, para convertirse en su consejero, hasta 1621. Posteriormente se hace confesor del Archiduque Kart, hermano del Emperador Ferdinand II. Bajo esta tutela, funda una nueva Universidad Jesuita en Neisse, Silesia.

 

        Cuando el archiduque muere en un viaje a España, en 1624, viaja a Roma en donde se queda por los próximos 8 años de su vida. Es en esta ciudad en donde publica la obra insigne de su vida, la “Rosa Ursina”, en 1630, que pasó a constituirse en la obra base para el estudio solar por más de un siglo.

 

Manchas solares (maculas) en Rosa Ursina.

Estudio del desarrollo de un conglomerado en abril y mayo de 1625.  

 

        Scheiner, a pesar de la diatriba que sostenía con Galileo, en su Rosa Ursina, está de acuerdo con él sobre las manchas solares. Más aún, se pronuncia por la existencia de un cielo fluido, en contra de la creencia aristotélica, de un cielo conformado por esferas sólidas.

 

        Debido a que poco después de la publicación de la Rosa Ursina , el Sol disminuyó ostensiblemente su actividad, conocido ahora como el Mínimo de Maunder (1645 – 1710), este trabajo tuvo una vigencia hasta bien entrado el siglo XVIII.

 

        En 1633, Scheiner regresa a la región alemana en donde pasó el resto de sus días entre las ciudades de Viena y Neisse. Se encargó de la Universidad Jesuita de Neisse y trabajo hasta el final de su vida en una refutación de la teoría Copernicana. Su último trabajo se publicó de manera póstuma, en 1650, bajo el título “Prodromus pro Sole Mobili et Terra Stabili contra Galilaeum a Galileis” (Tratado introductorio a favor del movimiento del Sol y estabilidad de la Tierra en contra de Galileo Galilei"). Este trabajo permaneció virtualmente desconocido y no tuvo efecto en el resultado del debate entre los seguidores de la teoría de Copérnico y los del modelo Aristotélico, de un mundo geocéntrico.