A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

  

Neil Armstrong

(05 de agosto de 1930, Wapakoneta, Estados Unidos - 25 de agosto de 2012, Ohio, Estados Unidos)

 

 

 

Por: Andrés Eloy Mendoza

Asociación Larense de Astronomía, ALDA

 

 

        Probablemente el ser humano más famoso en la historia moderna sea el astronauta norteamericano Neil Alden Armstrong. ¿Y cuál es la razón? La explicación es muy sencilla, el 20 de julio de 1969, Armstrong se convirtió en el primer ser humano en posar la planta de su pie en otro cuerpo celestial. Y como dijo un periodista norteamericano durante el épico viaje del Apolo XI a la Luna, “La primera vez es la primera vez y solo se puede hacer una vez”. No hay certeza sobre la autoría de la frase, pero no hay duda sobre cuánta verdad contiene. La propiedad intelectual de esa expresión la disputan en la historia Walter Cronkite y Frank McGee. Y es que la vida de este hombre es digna de ser conocida más allá de haberse convertido en una celebridad por realizar la primera caminata lunar. Examinemos algunos datos sobre sus logros y el legado que deja a la aeronáutica y al mundo de ciencia.

 

        Neil Armstrong nació el 5 de agosto de 1930, en Wapakoneta, Estado de Ohio, en los EE.UU. Desde muy niño mostró interés por la aviación. Tal vez en esto influyó mucho su padre, a quien también le gustaban los aviones y lo llevó de muy niño a una exhibición de aviones cuando Neil apenas tenía dos o tres años. A los seis años, Neil viajó por primera vez en avión y desde entonces sentía pasión por volar.

 

        Antes de cumplir los 16 años completó un curso de aviación civil y para el día de su decimosexto cumpleaños, obtuvo la licencia para volar. En agosto de ese mismo año hizo su primer vuelo como piloto sin acompañante, esto antes incluso de obtener la licencia de manejar automóviles.

 

        A los 17 años ingresa a la Universidad de Purdue, en Lafayette, Indiana para estudiar ingeniería aeronáutica, aunque había sido admitido también en el famoso Tecnológico de Massachusetts. Allí consiguió una beca de la Marina de los Estados Unidos bajo el Plan Holloway. En 1950 tuvo que interrumpir sus estudios al ser llamado a combatir en la guerra de Korea. De una vez comenzó a recibir entrenamiento para aviones de combate y el 2 de marzo de 1950 fue una fecha especial para él porque ese día realizó su primer aterrizaje en un portaviones, lo cual llevó a cabo en el USS Cabot. Esta proeza él la comparaba con su primer vuelo en solitario.

 

        En 1951, Armstrong participó en la guerra de Korea donde realizó varias misiones militares. El 3 de septiembre de ese año en una de esas misiones su avión fue alcanzado por fuego antiaéreo enemigo y su nave perdió parte de su alerón. Aún así pudo maniobrar para salir de la zona de peligro y a pesar de que volaba sobre mar, cuando eyectó de la nave, el viento lo llevó a tierra donde más tarde, un compañero del portaviones lo vino a recoger antes de que fuerzas enemigas lo tomaran como prisionero.

 

        En total, Armstrong voló en 78 misiones sobre Korea para un total de 121 horas de vuelo y un tercio de estas, ocurrieron en enero del 52. Para agosto fue relevado de responsabilidades de combate a bordo del portaviones Essex y permaneció en la reserva de la aviación de la marina hasta 1960. Entonces retornó a la universidad para completar sus estudios de ingeniería aeronáutica y mientras estaba en eso, escribió dos obras musicales como parte de sus asignaciones estudiantiles. Una fue una versión de Blanca Nieves y los Siete Enanos. La otra la tituló “La Tierra de Egelloc” (The Land of Egelloc), que en el juego de palabras en inglés es “college” al revés, y esto es universidad o colegio universitario.

 

        En 1955 se graduó de ingeniero aeronáutico en la Universidad de Purdue y en 1970 terminó la Maestría en dicha especialidad en la Universidad del Sur de California. Más tarde recibiría varios doctorados honorarios de distintas universidades.

 

        Muy pronto, luego de graduarse de ingeniero, comienza a trabajar como piloto investigador en pruebas de aviones en la Estación de Vuelos de Alta Velocidad de la NACA, siglas en ingles del Comité Nacional de Asesoría para la Aeronáutica. Esta Naca luego se convertiría en la NASA.

 

        El 28 de enero de 1956 contrajo nupcias con Janet Elizabeth Shearon con quien tuvo tres hijos y el 28 de enero de 1962, su hija Karen de dos años murió de un tumor maligno. Esto afectó mucho a la pareja y Armstrong se refugió en su trabajo. Este episodio de su vida fue muy duro y él no tocaba el tema. Ya tarde en su vida, cuando algún periodista le hacía algún comentario al respecto, se le notaba que el tema era muy doloroso para él.

 

        Volviendo a la NACA, aquí comienza Armstrong a ratificar de manera inequívoca su habilidad para volar y la sangre fría para las emergencias, probablemente una de las razones por las que más tarde pasaría a la historia. En su primer día en este trabajo, se le asigna pilotear aviones de seguimiento durante lanzamientos de aeronaves experimentales a bordo de bombarderos modificados. Esto lo hicieron desde la Base Aérea Edwards en California. El 22 de marzo de 1956, a bordo de un Boeing B-29 Superfortress (esto se podría traducir como “Super Fortaleza”, para los que no manejamos mucho los términos aeronáuticos) iban a lanzar desde el aire un Douglas D-558 Skyrocket. El Skyrocket venía a ser un cohete espacial, porque ya se comenzaban a hacer pruebas con dispositivos que pudieran volar en el espacio. El piloto del vuelo era Stan Butchart. Armstrong era el copiloto.

 

        Cuando alcanzaron la altura de 30.000 pies (9 kms), el motor número 4 comenzó a fallar y de una vez se procedió a apagarlo, pero éste siguió girando libremente y hasta comenzó a rotar más rápido. Si esto seguía el motor se destruiría totalmente además de que podía producir un torque en el avión que tal vez haría que se perdiera el control de la aeronave. Tenían que aterrizar cuanto antes. Pero con el Skyrocket pegado a la panza del avión, el B-29 no podía aterrizar y el cohete no se podía soltar a menos de 338 kms por hora, y ellos estaban volando a una velocidad menor. En una maniobra temeraria, Armstrong con Butchart colocaron al avión en vuelo en picada para aumentar la velocidad y poder desalojar el Skyrocket. Pero al soltar el cohete, el motor cuatro se desintegró y sus restos dañaron el motor 3 y el uno. Solo con el motor 3 funcionando, Butchart con Armstrong lograron controlar el avión para hacer una maniobra de descenso en círculos y aterrizar con seguridad. Aunque había sido una maniobra de alto riesgo y mucha habilidad, Armstrong lo tomó con mucha naturalidad.

 

Como piloto de prueba lo tocó probar en primeros vuelos muchos modelos de aviones de la marina y de empresas que luego serían contratistas de la NASA. Durante su estadía en la Base Aérea Edwards, estuvo metido en varios incidentes que luego pasaron a ser parte del legado histórico de esa Base y que han sido relatados en las memorias de pilotos famosos que han pasado por allí. Cuando la NASA fue creada el primero de octubre de 1958, esta absorbió a la NACA y Armstrong pasó a ser empleado de está sin que se sospechara que en pocos años, este hombre escribiría algunas de las páginas más temerarias en la historia de este organismo.

 

Uno de sus vuelos memorables cuando probaba aviones fue el que realizó el 20 de abril de 1962 y en el cual alcanzó la altura de 207.000 pies, es decir 63 kms., la máxima altura que lograría antes de volar en la cápsula Géminis 8. Esto era rozar el espacio. Para el momento de dejar el Centro de Investigación de Vuelos, Armstrong tenía más de 2.400 horas de vuelo.

 

        En junio de 1958, Armstrong había sido seleccionado para el programa “Man in Space Soonest Program” de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. A este programa se le puede llamar “El Hombre en el Espació más rápido” y era un proyecto para poner a un hombre en el espacio antes que la Unión Soviética. Ya la carrera espacial había comenzado con la puesta en órbita de Sputnik el 4 de octubre de 1957. El proyecto Mercury comienza a correr en noviembre de 1958. Armstrong como civil no era elegible para convertirse en uno de sus astronautas, ya que éste proyecto estaba restringido para personal militar. Pero en 1960, él fue seleccionado como uno de los pilotos del grupo de consultores para el proyecto del avión X-20 Dyna-Soar, el cual era un avión espacial que estaba siendo desarrollado por la Boeing para la Fuerza Aérea de los EE.UU. y él sería uno de los 7 pilotos que volaría en el X-20 una vez que el avión estuviese fabricado.

 

        En abril de 1962, la NASA recogió aplicaciones para el segundo grupo de astronautas para el proyecto Géminis, el cual sería un programa de cápsulas espaciales para dos tripulantes. Esta vez el concurso estaba abierto a pilotos civiles. En mayo del 62, Armstrong visita la Feria Mundial de Seattle y asiste a una conferencia sobre exploración espacial patrocinada por la NASA. Al regresar de ese viaje, envía su aplicación para optar a ser astronauta el 4 de junio y la fecha tope para la recepción de documentos era el primero de junio. Su aplicación llegó una semana tarde a la fecha tope, pero Dick Day, quien había trabajado con Armstrong en la Base Aérea Edwards, al ver la aplicación, antes de que fuese notado por cualquiera la insertó en la lista de los aplicantes que había llegado a tiempo.

 

        En septiembre, Armstrong fue llamado por Deke Slayton, Director de Operaciones de Tripulaciones de la NASA para ver si estaba interesado en pertenecer al cuerpo de astronautas de la NASA. Armstrong sin vacilar le dijo que sí y de ese modo pasó a ser uno de los hombres que volaría en el proyecto Géminis. En comparación con los pilotos originales del proyecto Mercury, los nuevos astronautas seleccionados eran más jóvenes y con credenciales académicas más impresionantes. El propio Michael Collins diría más tarde que de todos esos astronautas, Armstrong era el piloto de pruebas más experimentado de todo el cuerpo de viajeros espaciales.

 

        Neil Armstrong finalmente va a volar al espacio en la misión Géminis VIII con Dick Scott como piloto. Su misión era acoplarse con otra nave en el espacio y esta sería la primera vez en la historia que se hiciera eso. La agenda para la misión también contemplaba la segunda caminata espacial por parte de un astronauta estadounidense y considerando todo lo programado, la misión Géminis VIII se presentaba como la más compleja hasta el momento para la NASA. El 16 de marzo de 1966, a las 10:00:00 de la mañana un cohete Titán II levantó el vuelo desde Cabo Kennedy con una nave “Agena” con la cual el Géminis VIII luego se acoplaría en el espacio. A las 11:41:02, Dick Scott y Neil Armstrong alzaban el vuelo a bordo de la cápsula Géminis VIII rumbo a escribir una página más en la historia de la astronáutica. Ya Armstrong en ese momento se convertía en el primer civil en ir al espacio en el programa espacial de EE.UU. Tres años antes, Valentina Tereshkova se había convertido en la primera civil y primera mujer en la historia de la humanidad en ir al espacio a bordo del Vostok VI, una nave lanzada por la Unión Soviética.

 

La comunicación del Géminis VIII con el centro espacial de Houston era intermitente porque para la época no había suficientes estaciones rastreadoras de satélites en la Tierra, de modo que la conexión con el centro espacial de Houston ocurría solo cuando había línea visual con un satélite. El Géminis VIII hizo la persecución de la nave Agena en órbita y logró el acoplamiento, según lo programado. Pero durante otro período de pérdida de contacto con el centro espacial, la cápsula Géminis junto con el cohete Agena comenzaron a girar sin control. Armstrong trató de corregir el problema usando el Sistema de Altitud y Maniobra del Géminis (OAMS siglas en inglés) pero no logró nada. Entonces iniciaron el desacoplamiento siguiendo directrices previas al período de cero comunicaciones para tratar de corregir la pérdida de control de la cápsula, pero esto solo empeoró el problema. La cápsula giraba cada vez más rápido, ya giraban a razón de una vez por segundo y muy pronto los astronautas iban a perder el conocimiento por la fuerza centrífuga dentro de la nave. Entonces Armstrong una vez más demostró su frialdad para la toma de decisiones audaces en momentos de mucho peligro y accionó el Sistema de Cohetes de Reingreso a la atmósfera, logrando maniobrar para descender y amarizar a salvo en el Pacífico. Aún quedaban maniobras por realizar, como la caminata espacial que realizaría David Scott. Todo esto tuvo que ser abortado. Pero lo más importante era que los astronautas habían logrado regresar sanos y salvos a tierra. Sin embargo, por un tiempo se calificó la misión como un fracaso. Armstrong se sintió deprimido y pensaba que él era el culpable del fracaso, pero investigaciones posteriores concluyeron que la reacción de los astronautas estuvo de acuerdo al entrenamiento recibido. Gene Krantz luego elogió la misión y dijo que una de las grandes lecciones de este vuelo había sido aprender que una vez que dos naves se acoplan en el espacio, ya se comportarán como un solo cuerpo. La maniobra de Armstrong había sido crucial para salvar la vida de los tripulantes y sin esto, el vuelo entonces sí habría sido un fracaso total.

 

(Un vuelo (casi) mortal para Neil Armstrong| Secretos de la NASA | Discovery en Español) El lector puede revisar este enlace para un material audiovisual sobre ese vuelo.

 

 

Un dato curioso que no se debe olvidar es que al momento de las maniobras, las pulsaciones de Armstrong llegaron a 150 por minuto y las de Scott tocaron las 170. Aún cuando estos números ciertamente son altos en condiciones normales, al analizar la situación de alto estrés que vivían en ese momento los astronautas, la condición del giro continuo de la nave, y el hecho de que los tripulantes sabían muy bien que si en un minuto más no lograban controlar la cápsula más iban a perder el conocimiento, y a pesar de todo esto tuvieron la sangre fría para ejecutar las acciones apropiadas y lograr el retorno salvos a tierra, entonces la misión Géminis VIII fue más bien un rotundo éxito y una de sus grandes lecciones fue demostrar que el hombre  puede tomar decisiones acertadas aún sometido a un estrés extremo y en un ambiente tan hostil como lo es el espacio.

 

Algo que también demostraba el control que tenían sobre sí mismos los astronautas, era el tono de sus voces y la calma con que hablaban con el Centro Espacial mientras maniobraban. Si por sus voces se quisiera descifrar en qué situación estaban en ese momento los astronautas, jamás se pensaría que se encontraban al borde de la muerte y girando alrededor de la Tierra en una cápsula espacial.

 

Neil Armstrong y David Scott son rescatados en las gentiles aguas del Océano Pacífico luego de su peligrosa aventura en el espacio.

 

Armstrong y Scott recibieron la Medalla por Servicios Especiales de la NASA luego de este vuelo, Scott ascendió a Teniente Coronel y Armstrong recibió un aumento salarial que lo llevó a un sueldo anual de $ 21.653 (equivalente a $ 214.864 hoy día), lo cual lo convirtió en el astronauta mejor pagado de la NASA.

 

De inmediato, el Presidente Lyndon Johnson creó un tour de Buena Voluntad por la América Latina y Armstrong fue uno de los viajeros, así como su colega astronauta Richard Gordon, quien más tarde volaría a la Luna en el Apolo XII. Del 7 al 9 de octubre de 1966, estuvieron en Caracas y fueron condecorados por el Presidente de la República, Raúl Leoni, con la Orden del Libertador en grado de Comendador.

 

Con el cierre del Proyecto Géminis, el Proyecto Apolo arrancaba en forma y pasaba a ser el centro de todo el esfuerzo tecnológico de la NASA. El 27 de enero de 1967, la exploración espacial norteamericana cobró sus primeras víctimas al morir calcinados en un ensayo de vuelos la tripulación del Apolo I. Ese trágico día, el segundo estadounidense en ir al espacio, Gus Grissom, murió calcinado. Este era un fuerte candidato a convertirse en el primer hombre en pisar la Luna ya que sus habilidades como piloto eran admiradas por todos. También murió Edward White, el hombre que el 3 de junio de 1965 había hecho vibrar al mundo cuando realizó la primera caminata espacial de un astronauta estadounidense a bordo del Géminis V. Y murió también Roger Chaffee, quien todavía no había volado al espacio, pero ya tenía una gran reputación porque él había sido el piloto que, en un vuelo de reconocimiento sobre Cuba, detectó los misiles que estaban desplegando los soviéticos en la isla y al dar a conocer esa información, inició para el mundo aquella famosa “Crisis de los Misiles Cubanos” que tuvo al mundo en vilo por varios días.

 

        El día de la tragedia del Apolo I, Armstrong estaba en Washington con los astronautas Gordon Gooper, Dick Gordon, James Lovell, y Scott Carpenter, todos invitados por la ONU para la firma del Tratado Internacional del Espacio. Al retornar a su hotel esa noche se enteraron de la muerte de sus compañeros y fue un duro golpe anímico. Era una clara advertencia de que este trabajo que tenían era muy riesgoso.

 

        El 5 abril de 1967, fue entregado el informe final de la NASA sobre el accidente del Apolo I y Armstrong fue llamado a una reunión con Deke Slayton junto con otros 17 astronautas. Lo primero que les dijo Slayton ese día fue: “Los individuos que van a volar en las primeras misiones lunares son los que están en este salón”. Según cuenta luego Gene Cernan, el único que no mostró reacción alguna sobre esta noticia fue Neil Armstrong, para él todo era muy lógico y natural. El salón estaba lleno de gente del proyecto Géminis y todos pilotos muy experimentados. En verdad ellos eran los únicos que podían volar en esas misiones lunares que estaban por comenzar. Slayton les habló de los planes de las misiones y asignó a Armstrong a ser miembro de la tripulación de respaldo del Apolo IX. Como sus compañeros de tripulación fueron asignados los que habían tripulado el Géminis XII, Edwin Aldrin y James Lovell.

 

        Debido al accidente del Apolo I, el módulo de comando de la nave Apolo tuvo que ser rediseñado y esto retrasó muchas cosas en el proyecto de ir a la Luna. Basado en la rotación original, a Armstrong le tocaba pasar a la misión Apolo XI con la misma tripulación y él sería el comandante. Michael Collins originalmente estaba asignado como piloto de la nave de comando para el Apolo VIII, pero comenzó a presentar problemas en sus piernas y tuvo que ser reemplazado. James Lovell tomó entonces su lugar. Cuando Collins se recuperó, él tomó el lugar de Lovell en la tripulación del Apolo XI.

 

        Entretanto, la carrera de las dos superpotencias para llegar a la Luna seguía adelante y la Unión Soviética llevaba la delantera, siendo los primeros en casi todos los pasos requeridos para llegar la superficie selenita. El accidente retrasó aún más el programa espacial de la NASA, pero de nuevo se volvía a la pista sideral. Los vuelos del Apolo II al VI fueron viajes no tripulados en donde se probaron diferentes partes de todo el cohete que llevaría al hombre a la Luna. Finalmente, el 11 de octubre de 1968, el Apolo VII encendió los motores para llevar a Walter Schirra, Donn Eisele y Walter Cunningham al espacio y con Schirra comandando la misión, la NASA de nuevo entraba en la carrera espacial.

 

        Allí llegó una información de inteligencia de que la Unión Soviética estaba ensamblando en su plataforma un cohete inmenso y estaba casi listo para ser lanzado. De una vez se asumió que su objetivo no podía ser otro que llevar al primer ser humano a la Luna. Entonces el programa Apolo fue puesto en sobre marcha y de inmediato se tomó la decisión de enviar al Apolo VIII a circunvolar la Luna. Era una decisión muy audaz y temeraria. Ningún ser humano había volado más allá de la órbita terrestre y había muchas interrogantes, pero si se quería ganar la carrera espacial era necesario correr los riesgos.

 

        Así el 21 de diciembre de 1968, con el mundo a la expectativa, el poderoso cohete Saturno V rugió desde Cabo Kennedy y su vibración fue sentida alrededor del mundo. Con Frank Borman como comandante de la misión y con él James Lovell y William Anders, por primera vez en la historia una tripulación recibiría la orden de insertarse en trayectoria lunar. Fue este un viaje lleno de momentos cargados de emoción y en donde se tomó la famosa foto que se llamó “El Amanecer de la Tierra desde la Luna”. En efecto, ellos eran los primeros seres humanos que iban a ver el lado oculto del nuestro único satélite natural y los primeros en volar alrededor de ella. Cuando dieron la primera vuelta a la Luna, pudieron mirar hacia el sitio de donde venían originalmente. Entonces se encontraron con el hermoso espectáculo de la Tierra alzándose tras el horizonte lunar en el vasto y negro océano del espacio. Los tres astronautas quedaron sin palabras y tomaron la icónica foto. El día de navidad, en un emotivo mensaje, los astronautas leyeron versículos del génesis y en un acto algo inesperado, hicieron reflexiones sobre la grandeza de lo que estaban viendo y de cómo todo eso solo se podía explicar con la presencia de una inteligencia superior que ha diseñado todo.

 

El amanecer de la Tierra en la Luna. Vuelo del Apolo VIII. Diciembre 1968.

 

        Luego del éxito del vuelo del Apolo VIII, no había tiempo que perder porque la carrera estaba entrando en la recta final. Para entrenar en el manejo del vuelo del módulo lunar, fue desarrollada una nave que simulaba volar en un ambiente de un sexto la gravedad en la Tierra y era un entrenamiento al que todos tenían que ser sometidos. El 6 de mayo de 1968, en una de estas prácticas en el aparato de pruebas de vuelo lunar, el vehículo presentó fallas y al parecer también hubo una brisa cruzada. Armstrong era el que practicaba y tuvo que eyectar de emergencia. Aquello causó gran conmoción en la base aérea de Ellington, en donde entrenaban los astronautas, pero Armstrong lo tomó con mucha calma y naturalidad. Sus propios compañeros astronautas se sorprendieron cuándo volvió a su cubículo y se sentó a trabajar como si nada especial hubiese ocurrido esa mañana. Era una muestra más de la sangre fría que tenía este hombre. En los análisis posteriores de los videos, se concluyó que por la altura de donde eyectó y las llamas que envolvieron a la nave una vez que cayó, si Armstrong se hubiese eyectado un segundo más tarde, el paracaídas no le hubiera abierto y probablemente hasta hubiese caído sobre la nave en llamas.

 

        El Apolo VIII había acaparado la atención del planeta en su vuelo decembrino, pero mientras eso ocurría, Deke Slayton tuvo una reunión con Armstrong y le ofreció cambiar para su vuelo a Aldrin y volver a colocar allí a James Lovell, quien era un piloto más experimentado. Armstrong le pidió un día para pensarlo y al final declinó la oferta porque se sentía muy bien con Aldrin y ya habían trabajado bastante juntos. Pero además, a él le parecía que Lovell era un piloto fuera de serie y que merecía ser comandante de su propio vuelo. Allí se tomó la decisión de nombrar a Lovell comandante de la misión Apolo XIII, la que aunque no logró alunizar, obtuvo éxitos muy rotundos en otros aspectos.

 

        Según Chris Kraft, en marzo de 1969 hubo una reunión en donde estaban George Low, Bob Gilruth, Deke Slayton y él que lo cuenta. En dicho reunión se decidió que el primero que bajaría a la Luna sería Armstrong porque era percibido como una persona que no tenía el ego muy grande. Entre otras razones para justificar aquello estaba el hecho de que él sería el comandante de la misión y la lógica dictaba que él fuese el primero en pisar la superficie selenita.

 

        El Apolo IX fue lanzado el 3 de marzo del año 69. En este vuelo el propio Módulo Lunar fue al espacio por primera vez y se probó que podía volar en el vacío. La tripulación estuvo conformada por su comandante James McDivitt con David Scott y Russsell Schweikart. De una vez se prosiguió al Apolo X y el 18 de mayo subió al espacio con Thomas Stafford, John Young y Eugene Cernan para de nuevo circunvolar la Luna y descender en el Módulo Lunar hasta solo 14 kilómetros de la superficie. De allí se tomaron fotos y de éstas luego se analizaría el sitio ideal para el descenso del Apolo XI, que ya estaba decidido que sería el que ejecutaría la primera caminata sobre otro cuerpo celeste.

 

        En ese tiempo de la guerra fría, la información sobre lo que hacían los soviéticos era muy escasa y solo se sabía que estaban próximos a lanzar su gran cohete, de modo que no se podía perder tiempo. Entonces fue fijada como fecha de lanzamiento para el Apolo XI el 16 de julio de 1969. Y mientras el mundo aguardaba impacientemente el lanzamiento del primer vuelo de la Nasa para poner a un hombre en la superficie selenita, llegó la terrible noticia de que el inmenso cohete soviético había estallado durante una de sus pruebas. Esto ocurrió el 3 de julio, apenas 13 días antes del vuelo del Apolo XI y en la explosión, todo el cosmódromo quedó prácticamente destruido. Los soviéticos con este golpe quedaban fuera de la carrera espacial. Pero el compromiso era llegar a la Luna antes de que terminara la década.

 

        Así aquel 16 de julio de 1969, con el mundo entero pendiente y viendo al soberbio Saturno V elevarse a los cielos con sus refulgentes alas de fuego y su frágil carga de humanidad, a las 9 y 32 de la mañana hora del este de los Estados Unidos, el corazón del mundo entero se detuvo momentáneamente para contemplar el espectáculo que ni Julio Verne había podido predecir. Las transmisiones estaban llegando a casi todas partes por vía satélite, una modalidad de transmisión que apenas daba sus primeros pasos. Aquel majestuoso cohete de 110 metros de altura se elevaba con su inmensa cola de fuego que era impresionantemente mayor que el propio cohete y en muy pocos minutos, del Saturno V solo quedaba la estela. El mundo se volcó a la TV para seguir el épico primer viaje de descenso a la Luna.

 

(Apollo 11 Launch (Original NASA Video) Video del lanzamiento del Apolo XI, el primer viaje en el que un humano caminaría sobre la Luna.)

 

 

        Con Neil Armstrong como comandante de la misión, y Michael Collins como piloto del módulo de comando, Edwin Aldrin se disponía a escribir con sus compañeros de viaje una de las páginas más emocionantes y fantásticas en la historia del hombre. El mundo siguió las maniobras de la tripulación en el espacio y estuvo pendiente cuando el 20 de julio llegaron a órbita lunar. En tempranas horas de la tarde, comenzaron su dramático descenso a la superficie de la Luna. Pero este vuelo no iba a ser emocionante solo porque era la primera vez que un ser humano posaría la planta de su pie sobre otro cuerpo celestial. El destino tenía otro incidente para que la humanidad vibrara al máximo con aquel descenso.

 

        Cuando ya el módulo lunar se acercaba a su destino con el piloto automático, Armstrong y Aldrin se percataron de que el sistema los dirigía hacía un cráter con rocas muy grandes en donde el módulo lunar tendría grandes dificultades para alunizar. Era tan accidentado el sitio que incluso el módulo podía voltearse si una de las patas se enredaba con alguna de las rocas grandes que había. El combustible estaba calculado para un tiempo determinado y no se podía tardar mucho tiempo para conseguir un sitio apropiado. Armstrong tomó el control del módulo y con la ayuda de Aldrin, quien veía por la ventana el descenso, comenzó a maniobrar. En eso suena una alarma y aparece en la pantalla el número 1201. Con todo y el entrenamiento que habían tenido, ni Armstrong ni Aldrin sabían lo que esto significaba y preguntaron a Control de Vuelo en Houston qué significaba esto. De allá les respondieron que no era importante, pero ellos sabían que ya no quedaba mucho combustible. Casi de inmediato suena otra alarma, la 1202. De nuevo les dicen desde el centro espacial que es una alarma del mismo tipo y que prosigan con el descenso. Pero había otro agravante, en la pantalla de números que tenían, la alarma tenía prioridad y desaparecían los datos del vuelo momentáneamente. Aunque ellos la apagan, de nuevo aparecía y tenían que repetir aquello. Esto les entorpecía la maniobra. Por la presión de las maniobras de emergencia y dado que solo reportaban los parámetros importantes que aparecían en sus pantallas del control de vuelo, la comunicación con el centro espacial era poca.

 

En el centro espacial había mucha tensión por la suerte de los astronautas y todos confiaban en que Armstrong pudiera posar a la nave con toda seguridad en la superficie lunar. En la conversación grabada para la posteridad se oye la voz de Aldrin informando a Houston lo que están haciendo, la altura y su descenso, pero en la Tierra no se tenían imágenes. Se oye al director de vuelo Chris Kraft que pregunta a cada rato a los encargados de los diferentes sistemas del módulo sobre el estado de las cosas y destaca claramente cuando el que monitorea el combustible advierte: “¡Sesenta segundos!”. ¡Aún no habían tocado la Luna y ya solo quedaban 60 segundos aproximadamente de combustible! Con la humanidad entera siguiendo las transmisiones por satélite y radio, en la sala del centro de control de vuelo se sentía un tenso y ensordecedor silencio. Todos seguían confiando en que Armstrong lo lograría, pero los nervios aumentaban. Se oye la advertencia “¡Treinta segundos!”. Para ese momento, ambos astronautas tenían las pulsaciones en el orden de 110 por minuto llegando a tocar los 150 en algunos momentos, pero sus voces jamás indicaban que estaban al borde del desastre y con el mundo pendiente. Mientras tanto, Collins, que era el ser humano más cercano a Armstrong y Aldrin en aquel momento, orbitaba la Luna en el módulo de comando y seguía la trasmisión por radio, pero no podía hacer nada, solo esperar. Él también tenía las pulsaciones elevadas, pero lo importante era que todos respondían a la situación y maniobraban con toda naturalidad.

 

El silencio era aterrador y se hacía más largo por el dramatismo de lo que se vivía hasta que finalmente se oyó de nuevo la voz de Aldrin cuando dijo que ya veían por la ventana que se levantaba polvo lunar. Esto era debido al cohete de descenso y los astronautas entonces comienzan a ver la sombra de una de las patas que desciende sobre la superficie de la Luna. Aldrin exclama con voz emocionada que la luz de contacto ya se ha encendido, lo que indica que ya están sobre la Luna. Entonces se escuchan algunos comandos del protocolo para confirmar que el descenso ha sido exitoso. Amstrong como comandante de la misión se dirige al centro espacial de Houston y al mundo para informar: ¡Houston! ¡Aquí Base de la Tranquilidad, el Aguila ha descendido!”. El mundo entero explotó de emoción y el astronauta Charlie Duke, que en el momento era el encargado de la comunicación del centro espacial con la nave, la lengua se le trabó de la emoción y titubeó para responder: “Roger twuanq… Tranquilidad, los copiamos ya en la superficie. Tienen a muchos aquí casi por ponerse azules. Ya podemos respirar de nuevo. ¡Muchas gracias!”

 

   

Faenas lunares en Base Tranquilidad.

 

La hora del alunizaje ocurrió a las 20:17:40 hora universal, lo que eran las 4 de la tarde con 17 minutos y 40 segundos, hora del este de los EE.UU. El módulo de comando había sido bautizado “Columbia” y el módulo lunar “El Aguila”. Por eso se referían así a los módulos en las comunicaciones. No se sabe exactamente cuánto combustible quedaba al módulo lunar cuando apagaron el motor, pero se calcula que no eran más 40 segundos de vuelo. Armstrong y Aldrin celebraron el descenso con un fuerte apretón de manos y una palmada emocionada en la espalda para seguir trabajando en la preparación para la primera caminata lunar que se acercaba más cada segundo.

 

Apenas habían descendido y cubierto los protocolos del descenso, confirmando que todo estaba en orden, Armstrong se puso a narrar lo que había ocurrido en el descenso. Aún la NASA vibraba de nervios por el drama vivido y Armstrong narra con una pasmosa tranquilidad: “Houston, esto puede haberles parecido una fase final muy larga, pero el automático (piloto) nos estaba llevando hacia un cráter del tamaño de un campo de fútbol, rodeado de un número grande de montañas y rocas en área el doble del diámetro del cráter. Y esto requirió que nosotros volásemos manualmente sobre el campo rocoso para encontrar un área razonablemente buena”.

 

Cuando se escucha la grabación del momento, jamás se imagina quien lo escucha lo cerca que habían estado del desastre apenas unos segundos antes.

 

(Apollo 11: The Complete Descent - YouTube Si el lector desea ver un video del descenso, este es un enlace a dicha grabación, pero téngase en cuenta que lo que se transmitía a la Tierra en el momento era solo el audio. El video se ha sincronizado ya luego de que regresaron a la Tierra los astronautas.)

 

 

        El plan original de la misión Apolo XI contemplaba un descanso para los astronautas una vez que descendieran en la Luna porque se suponía que el momento tendría un alto contenido emocional por ser el primero que se realizaba en la historia. Luego de lo intenso del descenso este descanso tenía más sentido aún, pero Armstrong pidió al Control de Misión adelantar la hora de la caminata lunar. Así se hizo y en lo que los astronautas estaban listos ya con sus trajes presurizados, la cabina fue despresurizada y se siguieron los protocolos programados.

 

En varias entrevistas luego del viaje, Edwin Aldrin reveló que antes despresurizar la cabina y bajar del módulo lunar para esa famosa y emocionante caminata, él y Amstrong hicieron una pequeña meditación, oraron y Aldrin sacó la comunión que había llevado consigo con la anuencia de su pastor para comulgar en ese momento, encomendándose ambos al Creador. Luego vino lo demás.

 

Nunca dejará de ser emocionante ver esos videos porque era la primera vez que un ser humano pisaba la Luna, pero a veces, por el tiempo que ha pasado y la tecnología que existe hoy día, se pierde la perspectiva histórica y se olvida que para el momento había muchas interrogantes y todas eran de gran trascendencia. Solo como ejemplo, se pueden considerar algunas. ¿Podrían los astronautas caminar con normalidad en la Luna, con un sexto de la gravedad que tenemos en la Tierra? ¿No podrían encontrarse con arena movediza y sumergirse allí? ¿Cómo se comportaría el traje presurizado que tenían puesto en la altísima temperatura del día lunar?

 

Una vez que la puerta del módulo lunar fue abierta, con el mundo siguiendo la transmisión por TV, Amstrong comenzó a descender por la escalera y Aldrin lo seguía a través de la ventana. Una cámara había sido puesta en el módulo lunar y era la encargada de transmitir el momento. Al llegar a la base de la escalera, Armstrong describe la superficie de la Luna y llega el momento que esperaba la humanidad. Anuncia que va a bajarse de la base de la escalera y el mundo contiene la respiración. A las 02:56 hora universal del 21 de julio pronuncia esas palabras que todavía retumban en los corredores de la historia: “Es un pequeño paso para el hombre, un salto gigantesco para la humanidad”. Las pulsaciones de Armstrong para ese momento eran de 112 latidos por minuto, cifra muy moderada para el momento que vivía y considerando que mientras bajaba la escalera, hizo varias pruebas volviendo a subir. Además, con el traje lunar su movilidad también era afectada.

 

        Por cierto, que se presenta cierta confusión en cuanto a la fecha de esa primera caminata, porque según la hora universal, eran las 2:56 de la madrugada del día 21 de julio de 1969, pero según la hora del este de los Estados Unidos, que era el país que estaba alcanzando la proeza tecnológica, eran las 10:56 de la noche del 20 de julio. Por ello, la mayoría de las personas toma la fecha como el 20 de julio en la noche.

 

        Veinte minutos después de Armstrong, Aldrin también bajó a la superficie de la Luna y se unió a su compañero de vuelo en la primera caminata lunar. Mientras Aldrin descendía por la escalera, Armstrong le tomó la icónica foto donde está con la pierna levantada. Aldrin ha explicado muchas veces que en ese momento él estaba haciendo por primera vez en la Luna lo que ningún humano había hecho y era orinar. Aunque esto tiene su toque humorístico, él ha explicado en numerosas entrevistas luego del viaje, que antes de la misión le había pedido a Armstrong que lo dejara bajar a la Luna primero. El pensaba que para Armstrong eso no era tan trascendente, pero para él sí lo seria. Sin embargo, Armstrong no accedió. Probablemente porque eso ya estaba decidido desde antes, pero además, la lógica dictaba que fuera Armstrong como comandante de la misión quien diera ese histórico primer paso.

       

       

(Watch Neil Armstrong's first steps on the moon Video de la transmisión en vivo de la cadena CBS de los Estados Unidos. Eran las primeras imágenes que se transmitían desde la Luna y todo era analógico. Es el momento en que comienzan a transmitir desde la Luna y se ve la pantalla del centro espacial de Houston.)

 

        Mientras los astronautas caminaron en la Luna, desplegaron diversos aparatos para medir fenómenos en la Luna, como por ejemplo el viento solar, un sismógrafo y otros experimentos. Colocaron una bandera de los Estados Unidos en señal de que fue ese país el que llegó allá primero. La bandera hecha de nylon tenía un soporte de alambre para que se viera desplegada en la Luna, ya que allá no hay viento.

 

        Entonces se dio otro momento emocionante cuando el presidente Nixon los llamó desde el Salón Oval de la Casa Blanca y en una conversación donde se oye el eco de la distancia, conmovió a la tripulación del Apolo XI.

 

“Hola Neil y Buzz. Estoy hablando con ustedes por teléfono desde el Salón Oval de la Casa Blanca y ésta ciertamente tiene que ser la llamada telefónica más histórica jamás hecha. Simplemente no puedo decirles cuan orgullosos estamos todos de lo que ustedes han hecho. Para cada americano, este tiene que ser el día más orgulloso de nuestras vidas y para la gente alrededor de todo el mundo, estoy seguro de que ellos también se unen con nosotros para reconocer que hazaña tan inmensa es esta.

 

Por lo que ustedes han hecho, el cielo se ha convertido en parte del mundo del hombre. Y mientras ustedes nos hablan desde el Mar de la Tranquilidad, nos inspiran a redoblar nuestros esfuerzos para traer paz y tranquilidad a la Tierra.

 

Por un momento invalorable en toda la historia del hombre, toda la gente en esta Tierra es realmente una; una en su orgullo por lo que ustedes han hecho y una en nuestras oraciones para que ustedes retornen a salvo a la Tierra”.

 

Al comandante de la misión le correspondía responder al saludo del presidente. El hombre de sangre helada que apenas unas horas antes no había mostrado ninguna emoción en ese arriesgado alunizaje, ahora sí mostró su parte humana y en la respuesta, se le oye el quiebre de la voz y hasta se escucha que llora de la emoción cuando responde:

 

“Gracias señor Presidente, es un gran honor y privilegio para nosotros estar aquí...representando...no solo a los Estados Unidos, sino...a hombres de...paz de todas las naciones...hombres con interés y una curiosidad... y... hombres con una visión para el futuro. Es un gran honor para nosotros poder participar aquí hoy”.

 

President Nixon talks to Apollo 11 astronauts on the moon  Se refiere al lector al video donde el Presidente Nixon habla con los astronautas en la Luna. No es tanto para escuchar el diálogo sino para que el lector note al final, cuando Armstrong responde como comandante de la misión, la voz se le corta. El mismo hombre que descendiendo a la Luna mantuvo la calma, en este momento expresa su emoción por el momento que se vivía.)

 

        Luego de la conversación telefónica con Nixon, los astronautas prosiguieron desplegando el paquete de equipos y experimentos que estaban programados en la misión. Cuando terminaron de hacer todo lo programado, Armstrong caminó hasta el borde del cráter donde casi caen para contemplarlo de cerca. Caminó 59 metros hacia el este del módulo lunar y fue la máxima distancia a la que estuvo cualquiera de los dos de su base de operaciones. La tarea final de Armstrong fue recordar a Aldrin que dejara un pequeño paquete de recordatorios en homenaje a los cosmonautas Yuri Gagarin y Vladimir Komarov y a los fallecidos astronautas del Apolo I, Grissom, White y Chaffee.

 

En total Armstrong y Aldrin habían estado en la superficie de la Luna 2 horas y media. Las 5 misiones lunares subsiguientes estuvieron más tiempo en la Luna. Una razón de la corta estadía de este primer viaje era que la NASA no estaba segura de cómo reaccionarían los trajes presurizados de los astronautas, así como tampoco se sabía cómo iban a responder los viajeros a todo lo que se estaban sometiendo en un ambiente de un sexto la gravedad en la Tierra.

 

        Armstrong fue el último en subir al módulo lunar y el programa indicaba unas horas de descanso para los astronautas. Pero este descanso no pudo ser tan placentero como se había planeado porque accidentalmente Aldrin tropezó con su mochila un interruptor en el panel de control mientras se cambiaba. Cuando revisaron, de cualquier interruptor se podía prescindir, pero el que se había roto era el que encendía el motor del módulo lunar que los iba a llevar a reencontrarse con el Columbia en órbita. Armstrong notificó a Houston sobre este percance y de allá les dijeron que durmieran mientras ellos buscaban la solución del problema. Pero la solución la aportó el propio Aldrin cuando recordó que en su traje había traído un marcador de punta pequeña y con eso podían presionar el interruptor para encender el motor. Pero hasta que no lo hicieran no se sabría si eso en verdad serviría. Y no hay que olvidar que la NASA no tenía una misión de rescate. Si algo no funcionaba, los astronautas se quedarían varados allí en la Luna.

 

En la mañana del 21 de julio, a la hora señalada el interruptor fue accionado con el bolígrafo marcador de Aldrin y el Águila desplegó sus alas de fuego para alzar el vuelo hasta reencontrase con el Columbia que orbitaba la Luna. Una vez acoplados, Armstrong y Aldrin pasaron al módulo de comando y guardaron las muestras lunares que traían consigo. Después, el módulo lunar fue liberado y dejado para que cayera sobre la Luna. Encendieron el cohete del módulo de servicio de la nave y emprendieron el viaje de vuelta a casa.

 

El 24 de julio, a tempranas horas de la mañana, el módulo de comando del Apolo XI amarizó en el Océano Pacifico, muy cerca de Hawái y el portaviones Hornet (Avispón en inglés) fue el encargado del rescate de los tripulantes. Los astronautas de allí fueron colocados en un compartimiento especial aislados de todo y donde debían permanecer por 18 días. Ya a bordo del portaviones, el presidente Nixon de nuevo habló con ellos, esta vez en persona a través de una ventanilla. Les dio la bienvenida oficial a la Tierra y unas horas después, ese trailer en el que estaban los astronautas fue llevado a Houston en un vuelo especial en un avión de cargas para cumplir la cuarentena. Una vez que se confirmó que no habían traído ningún virus extraño de la Luna, fueron dados de alta. De inmediato comenzaron un tour de 38 días que arrancó en los Estados Unidos y los llevó alrededor del mundo.

 

A su regreso de ese tour, Armstrong acompañó a Bob Hope en su viaje a visitar las tropas estadounidenses en Vietnam. En mayo de 1970 visitó la Unión Soviética para dar una charla en el Comité Internacional de Investigación Espacial. Visitó Moscú y fue recibido por el premier Alexei Kosygin. Se le dio un tour al Centro de Entrenamientos de Cosmonautas “Yuri Gagarin” y su anfitriona fue nada menos que Valentina Terashkova, la primera mujer y primer civil en ir al espacio.

 

En 1971, Armstrong renunció a la NASA y aceptó irse a dar clases en la Universidad de Cincinnati en el Departamento de Ingeniería Aeroespacial. Era un lujo muy grande el de esta universidad y los estudiantes de esta especialidad, porque ¿cuántos profesores de ingeniería han caminado sobre la Luna? En la universidad cosechó la reputación de ser un gran profesor y muy estricto para evaluar. En 1980, la universidad pasó de ser una institución municipal a estadal y con ello llegaba la burocracia, cosa con la cual él no quería lidiar y renunció a su puesto.

 

Ya en 1970, luego de la explosión en el Apolo XIII, Armstrong había formado parte de la comisión que investigó el accidente y siempre fue llamado a comisiones especiales. En 1986, el propio presidente Reagan lo convocó a ser parte de la comisión que investigó el desastre del transbordador Challenger. También fue parte de una comisión para promover la exploración espacial. Actuó como asesor o parte de las juntas directivas de diversas empresas ligadas al mundo aeronáutico y de cohetería. Finalmente se retiró en el 2002.

 

Antes, en 1976, formó parte de un grupo relativamente grande de exploradores que formó Stanley Hall de Escocia para explorar la Cueva de los Tayos en Ecuador. Armstrong fue nombrado de una vez el Presidente Honorario de la Expedición. En 1985 Mike Dunn organizó un viaje al Polo Norte con hombres que eran vistos como los más grandes exploradores del momento y Armstrong fue parte de esa comitiva. Llegaron al Polo Norte el 6 de abril de 1985. Él no anunció nada de esto a los medios, prefiriendo dejarlo como un viaje privado.

 

Luego de hacerse tan famoso, mantuvo siempre un perfil bajo y algunos han esgrimido que era hasta un ermitaño. Los que le conocían decían que simplemente era un hombre tímido y muy humilde, que no se sentía más que nadie por haber sido el primero hombre en caminar en la Luna. El sostenía que cualquiera de sus colegas astronautas pudo ser el primero y a él le tocó simplemente porque era la tripulación que correspondía el turno, una vez que la NASA apuró el paso ante el inminente vuelo de la Unión Soviética.

 

Varias veces fue abordado por grupos de republicanos, así como de demócratas, los dos partidos principales en la política estadounidense, para que incursionara en la política. El propio John Glenn lo animaba para que lo hiciera y luego también lo hizo Harrison Schmitt, quien había ido a la Luna en el Apolo XVII. Siempre declinó esas ofertas y en reiteradas oportunidades manifestó que apoyaba el derecho de los estados soberanos y se oponía a que su país actuara como el policía del mundo.

 

Era cuidadoso de cómo se usaba su nombre y su imagen. Al comienzo solía dar toda clase de autógrafos hasta que se enteró de que sus firmas eran vendidas a precios muy altos y muchas veces siendo falsas. De allí en adelante no quiso dar más autógrafos. En 1994 demandó a las Tarjetas Hallmark por usar su nombre y una grabación de sus palabras en la Luna sin tener su permiso. El libelo fue resuelto en privado por una suma no dada a conocer. La indemnización que recibió la donó totalmente a su Alma Mater, la Universidad de Purdue.

 

        En mayo de 2005, de nuevo Armstrong tuvo una disputa legal, esta vez con su barbero Mark Sizemore porque se enteró de que éste cuando le cortaba el pelo, lo recogía y lo vendía a un colector por 3 dólares. Armstrong lo amenazó con ir a la corte si él no devolvía el cabello cortado o donaba esas ganancias a alguna organización caritativa de su escogencia. Como Sizemore no podía recuperar el cabello que ya había vendido, tuvo que donar esas ganancias a instituciones benéficas.

 

        El 7 de agosto de 2012, Armstrong fue sometido a una cirugía de bypass coronario en el hospital Mercy Health de Fairfield, Ohio. Aún cuando los primeros reportes médicos indicaban que iba evolucionando muy bien, presentó complicaciones y falleció el 25 de agosto. Se publicaron muchos reconocimientos de líderes de todas partes y la comunidad científica mundial quedó consternada con su muerte.

 

        Aldrin dijo que Armstrong era el mejor piloto que había conocido y lo entristecía que el en 2019 no iban a poder celebrar juntos los cincuenta años de su histórico viaje a la Luna. Michael Collins también afirmó que Armstrong era el mejor y que lo iba a extrañar terriblemente.

 

        El hospital donde Armstrong murió fue demandado por mala praxis tras la muerte de este gran hombre y el asunto fue resuelto fuera de la corte por seis millones de dólares.

 

        Se propuso hacer un funeral de Estado en Washington pero la familia de Armstrong lo declinó porque él se habría opuesto a ello. Su funeral fue privado y se realizó en Cincinnati. El 14 de septiembre, sus restos cremados fueron regados en el Océano Atlántico con una sencilla ceremonia a bordo del barco USS Philippine Sea (CG-58).

 

        En vida recibió numerosos homenajes y reconocimientos. Un cráter en la Luna fue nombrado “Armstrong” y está a unos 50 kms del sitio de descenso del Apolo XI. También el asteroide 6469 Armstrong recibió ese nombre en homenaje a él. Muchas calles en ciudades y pueblos de los EE.UU. han sido bautizados con su nombre al igual que escuelas, edificios y aeropuertos. En octubre de 2004, la Universidad de Purdue bautizó su entonces nuevo edificio de Ingeniería “Neil Armstrong”. Numerosos centros de investigaciones aeronáuticas han recibido el nombre de Neil Armstrong en homenaje al astronauta.

 

        La biografía autorizada por Armstrong, “El Primer hombre: La Vida de Neil A. Armstrong”, fue publicada en el 2005. El autor, James R Hansen, entrevistó en varias ocasiones a Armstrong para recoger la información que luego vertió en el libro. De allí salió la película con el mismo nombre y que protagonizó Ryan Gosling en el 2018.

 

Luego de su muerte, la familia de Armstrong emitió un comunicado donde escribieron: ... Mientras lamentamos la pérdida de un hombre muy bueno, también celebramos su vida extraordinaria y esperamos que sirva de ejemplo para que los jóvenes de todo el mundo trabajen duro para hacer realidad sus sueños, estén dispuestos a explorar y empujar los límites, y que sirvan desinteresadamente a una causa mayor que ellos mismos. Para quienes pregunten qué pueden hacer para honrar a Neil, tenemos una petición muy sencilla. Honren su ejemplo de servicio, logros y humildad, y la próxima vez que salgan en una noche despejada y vean que la Luna se sonríe con ustedes, piensen en Neil Armstrong y háganle un guiño."

 

 

BIBLIOGRAFIA:

 

GATLAND, Kenneth.  “The Illustrated Encyclopedia of Space Technology”.  Harmony Books.  New York .  1981.

 

Lunar Landing: “Man on the Moon”.  Doubleday & Company, Inc., por Cinema Sounds Ltd.  T-1861.

 

Neil Armstrong - Wikipedia

 

SLAYTON, Donald y Alan Shepard. MOONSHOT: The Inside Story of America’s Race to the Moon. Turner Publishing. 1994.

 

Space exploration - Astronauts, Missions, Decade | Britannica

 

WILFORD, John Noble. “We Reach the Moon”.  Bantam Books. The New York Times, New York, Julio 1969.

Folleto de la NASA“Man on the Moon”. Calina Inc., Dallas, Texas.

 

Space exploration | History, Definition, & Facts | Britannica