2025 inicia con intensas auroras boreales
Por: Daisy Dobrijevic, Space.com.
01 de enero de 2025

La aurora boreal da la bienvenida al nuevo año en una pista de esquí en Levi, Finlandia. Crédito de la imagen: Foto de Alex Nicodim/Anadolu vía Getty Images.
Dos eyecciones de masa coronal (CME) impactaron el campo magnético de la Tierra, lo que desencadenó tormentas geomagnéticas y pintó el cielo nocturno con vívidas auroras en lugares tan al sur como California (EE. UU.), Austria, Alemania, el sureste de Francia, el norte de Italia o la zona septentrional de la península ibérica. Las tormentas geomagnéticas aumentaron y disminuyeron a lo largo de la noche, creando un dinámico espectáculo de fuegos artificiales celestiales que se prolongó hasta bien entrado el nuevo año.
Una eyección de masa coronal (CME) golpeó el campo magnético de la Tierra el 31 de diciembre a las 16:21 GMT y una segunda CME golpeó más tarde esa noche. Cuando las eyecciones de masa coronal impactan la magnetosfera de la Tierra, arrastran partículas cargadas eléctricamente llamadas iones que chocan con el campo magnético de la Tierra. Estas colisiones pueden provocar tormentas geomagnéticas, en donde los iones chocan con los gases atmosféricos, liberando energía en forma de luz: mejor conocidas como auroras boreales (hemisferio norte) y auroras australes (hemisferio sur).
Las tormentas geomagnéticas se clasifican según la escala G de la NOAA, desde G1 (menor) hasta G5 (extrema). Durante la mayor parte de la víspera de Año Nuevo, se experimentaron condiciones G1 y se informaron niveles G2 a las 10:44 GMT del 1 de enero, según la NOAA. Cuando el segundo CME golpeó la Tierra, las perturbaciones geomagnéticas aumentaron aún más. Se alcanzaron fuertes niveles G3 el 1 de enero a las 14:10 GMT. Varias horas después, se alcanzaron niveles G4, lo que indica que se alcanzó una tormenta geomagnética severa a las 17:41 GMT.
El Sol inició el año 2025 con una explosión, lanzando una nueva eyección de masa coronal hacia la Tierra, que podría desencadenar más auroras boreales alrededor del 3 y el 4 de enero, según la física del clima espacial Tamitha Skov. El 2024 también fue un año especial para las auroras boreales, en mayo, una tormenta geomagnética extrema (G5, la categoría más alta) pintó los cielos de tonos morados y rosáceos en latitudes sorprendentemente lejanas de las zonas habituales para la observación de auroras.
Este fenómeno no solo ofrece un espectáculo visual impresionante, sino que también resalta la creciente actividad solar que se espera alcance su máximo en 2025. Durante estos períodos, la frecuencia e intensidad de las tormentas geomagnéticas aumentan, elevando la probabilidad de observar auroras en regiones donde normalmente no son visibles.
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