Cántico Cósmico       

 

Introducción de Roger Jiménez

Asociación Larense de Astronomía, ALDA.

febrero de 2015

 

    Fue muy entrado el siglo XX, digamos que pasados ya 180 de los 360 grados, que analógicamente al atrevernos a comparar la centuria con la esfera celeste, la Teoría del Big Bang logró hacerse de dominio público, consolidando así su auge entre nosotros.

 

    Muy divulgada para ese entonces alrededor de nuestro puntico azul, como definiera Carl Sagan a nuestro hermoso planeta, la Teoría del Big Bang se esparció por la humanidad, así como las arenas recorren el desierto a merced de las corrientes caprichosas del viento.

 

    La tarea divulgativa se vio reforzada por el esfuerzo poético-literario de grandes escritores, que con sus poemas sobre astronomía, colocaron sus granitos de arena, uno sobre otro, ayudando a que la gente se diera por enterada de la teoría.

 

    El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, uno de los tantos que aportó con su obra literaria, escribió el hermoso poema "Cántico Cósmico", del cual comparto unas líneas de sus títulos "El Big Bang" y "Expansión".

 

El Big Bang.

Remontémonos al primer origen, la chispa

de donde todo viene:

no existía materia ni movimiento ni espacio ni tiempo.

Y la Gran Explosión.

Un comienzo definido en el tiempo

y un comienzo definido del tiempo

y el espacio nació curvo como un huevo.

Primero un universo muy pequeño. Imaginemos

mil millones de toneladas en el tamaño de una aceituna.

Después, la primeras reacciones nucleares:

unos neutrones y protones por pares

procreando núcleos de deuterio.

Cuando el universo tendría un millón de años

aparecieron los átomos (núcleo con electrón).

Un electrón girando alrededor de un núcleo.

Cuando el universo se llenó de átomos

se volvió transparente y la luz ya pudo pasar

de un extremo al otro del universo.

Ni galaxias ni estrellas ni planetas existían todavía.

El principio

fue que el amor se convirtió en energía.

En el principio

el cosmos estaba sin forma y vacío

y el Espíritu de Dios empollaba sobre la radiación.

el universo era todavía radiación y no materia.

y empezó el tiempo.

Materia y antimateria

brotaron de la pura radiación,

de la pura energía.

Tal vez fueron millones de años

Que todo estuvo en tinieblas.

Primero sólo existía lo simple...

 

Expansión.

Las galaxias se alejan cada vez más de nosotros

y las unas de las otras

y nos alejarnos también nosotros

en nuestro universo en dispersión.

Y estaremos cada vez más aislados.

El espacio más vacío cada vez.

Y cada vez más frío.

Cuando toda galaxia quede sola

sin vecino a la vista,

en ellas las estrellas se extinguirán una a una.

cada vez con menos estrellas para reemplazarlas.

Hundiéndose una a una en hoyos negros.

Y todo el universo se hundirá en hoyos negros.

¿O se juntarán otra vez todas las galaxias

cada vez con más fuerza como se separaron,

hasta mezclar sus gases,

hasta que todos los átomos se compriman

y el cosmos vuelva al calor y al caos

del que salió?

¿Y después? Hay astrónomos que dicen

que no se volvería a salir de ese estado.

Otros especulan

que explotaría de nuevo una nueva creación,

universo nuevo sin traza del antiguo.

Y así el cosmos no termina nunca,

con infinitas creaciones y creaciones,

eterno ciclo de nacimiento y muerte y nacimiento.

Ningún descubrimiento ha sido más grande

que el de la expansión del universo.

Nebulosas lejanas desplazándose hacia el rojo.

El gran disco cóncavo de ¡os radiotelescopios escuchándolas.

Los 'cielos inmutables'...

Continuamente cambiando.

Y lo que hay donde no hay estrellas

allí donde el cielo es oscuro.

Y aquellas que ya consumieron su energía

y vagan por el espacio oscuras y muertas.

Y la cantidad de materia que es tal vez invisible.

Y si existen otros universos

en otros espacio-tiempos... 

Ernesto Cardenal, Cántico cósmico, 1989. Reeditado1992.