Titán: Posible fuente de vida      

 Por Ricardo A. Moreno Gómez

Publicado en El Impulso, 14 de Marzo de 1989

Titán es un satélite de Saturno que se encuentra a 1.223 millares de kilómetros de éste y a 9,54 U.A. (unidades astronómicas) del Sol. Su diámetro es de 5.120 kilómetros y es el segundo más grande después de Ganímedes, satélite de Júpiter.

Titán es uno de los satélites del Sistema Solar que tiene atmósfera y por su composición, es posible que pueda albergar alguna forma de vida. Esta atmósfera es muy densa, lo cual dificulta la observación de la superficie del astro y el cálculo del período de rotación, ya que los períodos de su atmósfera y el del satélite son diferentes, aunque se ha determinado que su período de rotación debe ser aproximado a 16 días.

En 1944, Richard P. Kuiper, de la Universidad de Chicago, descubrió metano en la atmósfera de Titán y Laurence Trafton, de la Universidad de Texas, después de estudiar el trabajo de Kuiper, dedujo que la presión atmosférica de Titán es aproximada a la de la Tierra. Otros estudios indicaron que existe Hidrógeno, el cual abunda tanto como el metano y también Nitrógeno, el cual se debe haber formado a partir del amoníaco por efecto de la luz solar.

Después del paso de la sonda Voyager, se sabe que la composición de la atmósfera de Titán es fundamentalmente de Nitrógeno, ionizado en las capas altas y neutro en las capas bajas, en grandes cantidades; metano y un poco de argón; hidrocarburos como propano, benceno y otros, varios compuestos como etano, acetileno y ácido cianhídrico. Existe además, una capa de polvo, que rodea el satélite a 245 kilómetros de altura y 40 kilómetros de espesor.

La densidad media de Titán es de 2,1 gr/cm3  y se cree que su estructura interna encierra un núcleo metálico y rocoso, a cuyo alrededor habría un magma de agua y amoníaco disuelto. La corteza puede ser de hielo y considerables cantidades de metano. Si la atmósfera es muy profunda, la corteza de hielo podría fundirse para dar lugar a una capa de metano líquido flotando en una disolución de agua y amoníaco. Esta hipótesis se estableció de acuerdo a las temperaturas que existen en el satélite, las cuales aumentan desde su superficie hasta las capas más altas de la atmósfera del satélite.

Titán se mueve en la magnetosfera de Saturno, pero cuando la presión del viento solar es muy fuerte, la magnetosfera se contrae y Titán queda expuesto al viento solar. De los fenómenos que ocurren a continuación es necesario saber si tiene un campo magnético propio. Después del paso de la sonda Voyager se estimó que el satélite no tiene un campo magnético, lo cual repercute en su estructura interna. (La existencia de un campo magnético se asocia generalmente a un núcleo central metálico, que se estima en unos 700 kilómetros de diámetro con un poder magnético de 5 x 10 teslas/cm. Por esta razón, se conoce que Titán no tiene un campo magnético.

En cambio, el satélite mantiene una interacción con la magnetosfera de Saturno, ya que se crea un campo magnético inducido, producido por el plasma magnetosférico que rodea al satélite, creando un potencial eléctrico de 6000 voltios, que pone en funcionamiento un sistema de corrientes.

Otra característica del satélite es que presenta períodos estacionales; esto se descubrió después de una serie de fotografías en las que aparecía el hemisferio norte más oscuro que el hemisferio sur. Estas estaciones duran aproximadamente 28 días y el cambio es sumamente lento. 

Bibliografía:

HUTEN, Donald. Los Planetas Exteriores.

Prensa Científica, septiembre 1975.

Los Satélites de Júpiter y Saturno.

Mundo Científico. 1983